El sueño del Gimnàstic de Tarragona en la Copa del Rey se ha acabado. El conjunto catalán no ha podido dar una nueva campanada, y ha caído eliminado contra el Osasuna, un conjunto de la Primera División muy sólido. El conjunto de Raül Agné ha hecho frente al de Jagoba Arrasate, habiendo forzado la prórroga que lo ha dejado con la miel a los labios. Al final, la expulsión del que ha sido el goleador local ha pasado factura, y serán los navarros los que estarán en el sorteo de los octavos de final de la competición (1-2).
El Nàstic ha hecho frente, sí, pero en los primeros instantes incluso ha tenido el dominio. Ha disfrutado de algunas llegadas, y del control de la pelota. Aun así, el rival no se ha asustado. Después de provocar un córner, el mejor futbolista sobre el césped, el Chimy Ávila, ha enviado la pelota al palo con una volea estratosférica. Esta ocasión ha cambiado la inercia del match: el Osasuna ha entrado al partido, y no ha tardado a inaugurar el marcador.
Porque al cabo de cinco minutos, Kike García ha recibido un centro que no ha estado bien despejado, y ha empujado la pelota a la portería de Dani Parra. El mítico delantero se ha situado como el máximo anotador de la competición, con cinco dianas, y su equipo ha continuado teniendo llegadas, mediante él y Kike Barja. El Nàstic, sin embargo, ha tenido mucho de mérito, porque ha sabido aguantar y contraatacar. En la media hora ha hecho su primer aviso, con una buena jugada de Marc Álvarez que no ha encontrado buen puerto.
Los locales han llegado al descanso perdiendo por la mínima. Un 0-1 adverso, que había que remontar, y que se podía remontar. Para hacer esto, Agné ha reaccionado con fuerza: ha hecho un triple cambio en la reanudación. Gorostidi, Marc Fernández y Quintanilla han entrado por Del Campo, Pablo Fernández i Gómez, y esto ha lavado la cara de los suyos por completo.
El Nàstic reacciona en la reanudación y consigue empatar la eliminatoria
Después de unos minutos de tanteo, los catalanes se lo han creído. Han subido las líneas y han buscado con más ánimo el gol. Y ha llegado. Cuando el Osasuna pensaba que lo tenía controlado y empezaba a jugar el otro fútbol, el de dormir y enfriar el partido, el Nàstic ha revivido mediante uno de los que habían entrado. Pablo Fernández ha batido Sergio Herrera de cabeza, después de un centro al segundo palo, y ha empatado la eliminatoria. El asturiano, eso sí, ha pasado de héroe a villano cuando a los cinco minutos ha dejado su equipo con un hombre menos, por ver la tarjeta roja tras una protesta acalorada al árbitro.
A pesar de esto, el Nàstic ha conseguido sobrevivir a las tentativas de los visitantes, que antes y después del gol del empate habían hecho sustituciones. Dos de los revulsivos, Abde y Budimir, han tenido buenas ocasiones, además de una del titular Brasanac. Al final, afortunadamente se ha llegado a la prórroga, con el Nàstic colgado del larguero.
Los treinta minutos suplementarios han sido un monólogo del conjunto de la Primera División. La diferencia en el físico ha hecho acto de presencia, puesto que los visitantes continuaban corriendo y los locales empezaban a tener problemas en esta materia. Además, evidentemente jugar con un jugador menos ha pasado factura.
El Nàstic ha conseguido aguantar toda la primera parte de la prórroga, pero la tanda de penaltis quedaba muy lejana. Al final, uno de los jugadores más especiales que había al césped, el mundialista Abde, ha acabado de romper el partido. El marroquí ha recibido una pelota dentro del área, se ha ido de su marcador con un gran cambio de ritmo, y ha puesto una pelota en el interior del área que tenía que entrar sí o sí. No lo ha hecho un compañero suyo, pero sí un jugador del Nàstic. Eric Montes se la ha introducido adentro.
Al final, ha estado más cerca el tercer gol del Osasuna que la segunda heroicidad tarraconense. El Nàstic ha ido a la desesperada para volver a empatar, pero estaba muy controlado por los de Arrasate. La aventura del Nàstic a la Copa se ha acabado, y el equipo de Agné ha caído de pie.





