La eliminación de la Champions a manos del Atlético de Madrid de Simeone es un trago amargo para las aspiraciones del Barça de Flick y la ilusión culé de ver a su equipo reconquistar el centro europeo. La afición ha reconectado con el equipo, disfruta de su fútbol, vibra con la recuperada competitividad, que si no hay un revés le permitirá ganar cinco de los ocho últimos títulos disputados, incluidas las dos Ligas consecutivas. Es un balance excelente que ni los miembros de la cofradía del vaso medio vacío se atreven a discutir, pero el barcelonismo sigue mirando con envidia el campo de batalla europeo y se pregunta qué debe hacer el club para conquistar esa cima.
La temporada pasada, el Barça hizo una Champions para enmarcar y el Inter le cortó las alas en las semifinales por veteranía y por estrategia, no por fútbol. Esta temporada, el equipo de Flick tampoco ha sido inferior a su rival de cuartos, pero no ha tenido ni sombra de suerte y ha pagado carísimos los errores, la falta de efectividad y la escasa profundidad de plantilla. A partir de aquí, toda expectativa de mejora parece pasar por fichar todo lo que el club no ha podido fichar los últimos veranos por la precariedad económica. Es la lógica más extendida en el mundo del fútbol y algún argumento tiene.
Es obvio que el Barça ha echado de menos al Raphinha poderoso de la temporada pasada, al Lewandowski infalible, la experiencia y criterio de Íñigo Martínez y los recambios que podrían haber llenado este vacío. Pero también es un hecho que el Barça está donde está a pesar de no estar entre los 97 clubes que más han fichado y gastado el verano pasado. Esto también dice algo; como que los 482 millones gastados por el Liverpool no le han servido ni para ganar la Premier, ni para llegar más lejos que el Barça en la Champions. Y lo mismo se podría decir del Madrid de Mbappé, que completará dos temporadas en blanco, a pesar de haberse gastado 167 millones, o del Chelsea (339M€) o del City de Guardiola (301M€), que aún tiene posibilidades en la Premier League pero se quedó en octavos en la Champions.
Ya se ve que fichar no garantiza nada en este sentido. En cambio, tener un buen proyecto, una buena filosofía de juego, un grupo unido con hambre de victoria y el compromiso de la gente de la casa son los factores que han permitido al Barça competir al más alto nivel a pesar de la diferencia de recursos. Seguro que un par de refuerzos bien estudiados podrían alimentar este proyecto y mejorar el equipo. Pero seguro, también, que antes de fichar es mejor mirar lo que tienes en casa, contar con el crecimiento y la experiencia adquirida de los jóvenes que ya son núcleo del primer equipo y planificar el siguiente paso siempre poniendo el colectivo por encima de las individualidades. El Barça, seguramente, necesita fichar, pero sobre todo necesita estudiar muy bien en qué se gastará el dinero disponible y a costa de qué.

