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Las diferencias entre Xavi y Koeman en materia de clásicos

Xavi Hernández aterrizó en Can Barça en medio de un fuerte estruendo. Lo hizo en el contexto post Messi, post Josep Maria Bartomeu y con pésimos resultados y sensaciones de un equipo entrenado por Ronald Koeman. Su llegada fue cuestionada por propios e impropios. Los resultados se daban con cuentagotas, y el Barça todavía no conseguía alcanzar el tiki-taka. Ahora, después de un mes y medio sobre ruedas, Xavi sigue completando su álbum de cromos de entrenador encaminado a hacer historia. Y es que no sólo ha ganado su primer clásico. También ha enterrado, definitivamente, al Barça deprimido de los últimos cuatro años.

En los primeros cuatro meses y pico de Xavi al frente de la nave azulgrana, el egarense ha demostrado muchas cosas. Han cambiado muchas cosas. Y esto ha quedado patente en el clásico de ayer. El crecimiento es muy grande si se compara no sólo con los resultados de los últimos clásicos, sino también con sus sensaciones.

Confianza

La gran confianza con la que salió a jugar el Barça de Xavi dista mucho del miedo que tenía el Barça de Koeman en las previas de estos choques. Los jugadores del Barça no se lo creían. No se acababan de creer que estaban jugando en un equipo cinco veces campeón de Europa, capaz de haber goleado en los años anteriores al equipo blanco. Y el Madrid se alimentaba de ese miedo. Lo dijo ayer, en la rueda de prensa posterior, y con otras palabras, el propio Xavi: «Hemos tenido mucha personalidad. Les he dicho que era un partido para eso, para tener personalidad, y para que no perdieran balones de modo tonto. Porque el Madrid vive de esto”.

Clásicos como el de la visita del Barça en el estadio Alfredo di Stéfano, que acabó con un 1-0 favorable al Madrid, son un buen ejemplo. Salió el Barça a verlas venir. Si bien tuvo oportunidades de igualar el choque hasta el final, nunca transmitió la sensación de seguridad que sí transmitieron ayer prácticamente los propios jugadores. Y eso que en ambas ocasiones estaba el mismo medio del campo, con Sergio Busquets, Pedri González y Frenkie de Jong. En la primera no estaban Pierre-Emerick Aubameyang o Ferran Torres, pero sí Leo Messi.

Pérdida del ADN

Esto va en la línea del anterior punto. La pérdida de confianza de los jugadores se acentuó debido a que Koeman renunció al estilo que había caracterizado al mejor Barça y con el que muchos jugadores habían aprendido a jugar a fútbol. El neerlandés llegó a asegurar en una rueda de prensa que con su plantilla no podía jugar vistosamente. Ya se sabe que el componente psicológico es cada día más trascendental en el fútbol. Y ese tipo de cosas hacían de todo menos ayudar en esta materia.

Ambiente en el vestuario

El ambiente que vive el vestuario actual está a años luz del que había con Ronald Koeman. Mientras que el neerlandés acostumbraba incluso a señalar a sus jugadores en las ruedas de prensa, la imagen más típica del Barça de Xavi es la del entrenador abrazando a sus jugadores después de cada victoria. Es verdad que Koeman consolidó a jugadores como Pedri, Gavi o Araújo. Pero estos tienen ahora más calor que nunca. De hecho, en la rueda de prensa posterior al encuentro, Xavi se permitió el lujo de salir al paso, de forma respetuosa, de las críticas por parte de la opinión pública que habían recibido futbolistas suyos.

Nada de ruido contra la prensa ni contra los árbitros

Cuando los estudiantes necesitan sacar buenas notas en un examen, suelen encerrarse en sus habitaciones o acudir a bibliotecas. A disfrutar del silencio o, a lo sumo, de una buena lista de música clásica. Esto es lo que está haciendo Xavi. Desde el primer día, el catalán dejó claro que nunca hablaría de los árbitros. Ni tampoco ha señalado, en ningún momento, a la prensa por cualquier crítica que ésta haya podido hacer. En cambio, Koeman solía hacer lo contrario. Todavía resuena su comparecencia en los micrófonos de Movistar+ tras el clásico en Alfredo di Stéfano, donde lamentó decisiones arbitrales en lugar de hacer autocrítica.

Estudiar al rival

Xavi ganó la partida ayer a Carlo Ancelotti. Muy claramente. Si bien no se adaptó al rival como tampoco lo hacía Pep Guardiola, sí tomó decisiones para contrarrestar sus peligros. En cambio, Koeman nunca destacaba por acertar en sus planteamientos. En una temporada y media nunca encontró un esquema de juego que acomodara a sus jugadores. De hecho, en la 2020/2021 le costó mucho dar con la tecla. Por su parte, Xavi ha aterrizado con su 4-3-3 y todavía no ha realizado experimentos.

¿Y cuál es el resultado de todos estos ingredientes? Que Xavi compitió hasta el final en su primer clásico, el de la Supercopa, y, en su primera visita al Santiago Bernabéu, ha logrado una goleada histórica por 0-4. En cambio, Koeman no sólo perdió todos los clásicos que disputó (tres). Además, su Barça nunca se sintió Barça ante los blancos.



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