Después de encadenar dos Ligas consecutivas en sus dos primeras temporadas en el Fútbol Club Barcelona, Hansi Flick ha entrado en una selecta lista de entrenadores en la que figuran nombres tan importantes para la historia de la entidad azulgrana como Helenio Herrera, Luis Enrique Martínez o Frank Rijkaard. Los únicos que han superado este registro son Pep Guardiola (3) y Johan Cruyff (4) y Flick ya los tiene en el punto de mira. El alemán ya ha dejado su huella en las páginas del gran libro de la historia del Barça y esto no ha hecho más que comenzar, ya que, como él mismo ha reconocido, quiere quedarse en el club, al menos, hasta que el Spotify Camp Nou esté terminado, con el objetivo de ganar una UEFA Champions League.

Flick, un entrenador que llegó sin hacer ruido

Ahora bien, si miramos un poco atrás, hace apenas dos años, solo los más optimistas podían pensar en un aterrizaje tan idílico de Hansi Flick en el Barça en el momento en que Joan Laporta apostó por él. Cabe recordar que pocas semanas antes de anunciar su llegada, el presidente había confirmado que Xavi Hernández continuaría en el cargo una temporada más. Al técnico catalán, sin embargo, lo condenaron sus declaraciones, cuando dejó entrever que consideraba que tenía una plantilla incapaz de luchar por todos los títulos. Flick, en cambio, dijo todo lo contrario. Confió desde el primer momento en sus jugadores y en el proyecto y eso ha demostrado en estos dos cursos.

Los jugadores del Barça, celebrando el título de Liga con Hansi Flick | Europa Press
Los jugadores del Barça, celebrando el título de Liga con Hansi Flick | Europa Press

Sin hacer grandes estridencias, Flick ha mantenido siempre un discurso coherente, basado en la confianza. Esto es lo que los jugadores más destacan de él, su capacidad de mantener el equipo unido y de lograr que todos los futbolistas se sientan importantes. La palabra «familia» es la que más utilizan todos los miembros de la plantilla para referirse al sentimiento que los une. Flick es como un padre para ellos y esta ha sido una de las claves, quizás la más importante, de sus éxitos en el Barça.

Lamine Yamal y Hansi Flick, en una imagen de archivo | Europa Press
Lamine Yamal y Hansi Flick, en una imagen de archivo | Europa Press

Pero eso no es todo. Si la revolución de Flick en el Barça ha sido tranquila es porque ha tratado este deporte y esta profesión con total normalidad y naturalidad. Ha sido capaz de volver a la raíz del barcelonismo, de mirar hacia la Masia más que nunca, pero también ha abrazado el cruyffismo: la presión, la posesión, el juego de posición… Flick ha tomado todos aquellos ingredientes que siempre han funcionado en el Barça y los ha combinado a su manera para convertir a este grupo en un equipo ganador.

Una figura querida por todo el barcelonismo

Flick llegó sin hacer ruido y ha continuado así durante estos dos años. Esto, justamente, es lo que ha despertado el cariño de gran parte del barcelonismo. Sus ruedas de prensa son pausadas, no dice casi nunca una palabra más alta que otra y, cuando lo hace, es por pura necesidad. Protege a sus jugadores, pero también los hace espabilar si es necesario. Se ha identificado con los valores del club y ha repetido en más de una ocasión que nunca había disfrutado tanto de un banquillo como el del Barça. Esta manera tan sencilla y auténtica de vivir el fútbol lo ha convertido, sin lugar a dudas, en una figura simpática para casi todos.

Hansi Flick, celebrando el título de Liga | Europa Press
Hansi Flick, celebrando el título de Liga | Europa Press

Y todo esto ha configurado un equipo ganador, que, de momento, ya ha levantado cinco de los ocho títulos que ha disputado. Esto ya lo sitúa en la lista de los técnicos más condecorados de la historia del club, así que, si todo continúa igual, su futuro promete ser brillante y lo más normal, ahora mismo, sería que se convirtiera en una leyenda del Barça. Su gran asignatura pendiente es la Champions. Él lo sabe y los jugadores lo saben, pero todos juntos ya tienen la receta para conseguirla. ¿Y cuál es? Pues continuar haciendo exactamente lo mismo que han hecho hasta ahora. Flick continuará fiel a su estilo, la próxima temporada los jugadores jóvenes tendrán más experiencia y la sensación es que, tarde o temprano, la orejona acabará cayendo.



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