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Marcos Flórez, entrenador: «Levantarse del suelo cada día desde un futón potencia tu movilidad más que cualquier ejercicio de equilibrio»

Cada día, sin darnos cuenta, perdemos una de nuestras capacidades más vitales. La comodidad moderna nos está robando la libertad de movernos con la soltura que merecemos. Puede sonar alarmista, pero los expertos lo tienen claro.

Y el secreto para revertirlo no es una rutina agotadora ni un suplemento caro. Es un gesto cotidiano que hemos olvidado. Tu cuerpo lo agradecerá, y tu futuro tú, aún más.

La verdad incómoda: la comodidad nos deja inmóviles

Piénsalo un momento. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste que levantarte del suelo sin ayuda? A la mayoría, esta pregunta nos hace fruncir el ceño. Y aquí radica un problema fundamental.

Nuestros hábitos, desde la cama hasta la silla de la oficina, eliminan movimientos esenciales. Esta falta de uso tiene un alto precio para nuestra movilidad y equilibrio. ¿Y lo peor? Lo estamos normalizando.

Marcos Flórez revela El cambio más potente

Marcos Flórez, entrenador y director de Estarenforma.com, es claro. «Dormir en un futón y tener que levantarte del suelo cada mañana hace más por tu movilidad que practicar ejercicios de equilibrio». Esta es la revelación.

Un cambio tan simple puede tener un beneficio sorprendente. La práctica japonesa de dormir cerca del suelo nos fuerza a un movimiento que Occidente ha eliminado. Y en este gesto cotidiano reside la solución.

Nosotros también pensamos: «¿Tan sencillo?» Pero la lógica es aplastante. Aquello que no hacemos, lo perdemos.

El sándwich técnico: por qué un futón marca la diferencia

El origen de esta práctica milenaria, el futón, nos sitúa en una posición mucho más baja. Esto implica una necesidad de activar un conjunto de músculos y articulaciones cada vez que nos incorporamos.

Este movimiento repetido por la mañana o después de una siesta es un entrenamiento constante. Mejora tu fuerza, tu movilidad de tobillo y tronco, y tu coordinación. Todo sin darte cuenta.

¿El beneficio estrella? Preservas la capacidad vital de bajar al suelo, cambiar de postura y volver a ponerte de pie. Una habilidad imprescindible para nuestra independencia, especialmente con el paso de los años.

El gran error del test del equilibrio (Y la solución real)

Quizás has oído hablar de la prueba de sentarse en el suelo con las piernas cruzadas y levantarse sin manos. Flórez advierte: «Levantarte del suelo sin apoyar las manos no dice mucho por sí mismo».

Hay muchos factores que influyen, como la longitud de las piernas o la rigidez del tronco. No poder hacerlo de esta manera concreta no significa que estés en un «cero». Lo importante es mantener la capacidad de moverte sin ayuda.

La verdadera prueba es poder incorporarte ante cualquier situación. Para jugar con los nietos, recoger algo o, lo más crítico, después de una caída. Aquí no hay trucos. Es una necesidad vital.

No es necesario dormir en un futón: alternativas para no perder la movilidad

Sabemos que cambiar la cama por un futón puede no ser práctico para todos. Pero no te preocupes, hay soluciones. El objetivo es reintroducir esos movimientos en tu día a día.

Flórez propone una progresión. Comienza acostado boca arriba en el suelo (o en la cama si no es muy blanda). Con los brazos en cruz y las rodillas flexionadas, lleva ambas piernas a un lado y luego al otro. Haz dos o tres series de 12 a 15 repeticiones a cada lado.

Luego, acostado boca abajo, apoya las manos cerca del pecho y empuja el suelo para ponerte a cuatro patas. Lleva las caderas hacia los talones, como una «bola de insecto», y vuelve a la posición inicial. Dos o tres series de diez repeticiones serán suficientes.

El siguiente paso es ponerse de rodillas con un cojín y avanzar un pie hasta la «posición de caballero». Desde aquí, intenta levantarte. Si es necesario, usa un soporte. (Sí, nosotros también necesitamos ayuda a veces).

Si aún es complicado, trabaja la fuerza de las piernas con una silla. Siéntate y levántate completamente, de 12 a 15 repeticiones. La clave es adaptarlo a ti. No hay un plazo fijo, lo que importa es comenzar hoy mismo.

La urgencia del movimiento: No lo dejes para mañana

La falta de movilidad en posiciones concretas, sumada a la falta de fuerza, limita tu capacidad de levantarte. Y lo que no utilizamos, se deteriora rápidamente.

No esperes que una caída te recuerde la importancia vital de estos movimientos. Incorporar pequeños gestos diarios puede marcar la diferencia entre la independencia y la dependencia futura.

Volver a acercarte al suelo, girar, levantarte. Estos son los ejercicios ocultos que tu vida cómoda te ha hecho olvidar. Recuperarlos es un ahorro de salud a largo plazo.

Has hecho una elección inteligente al leer esto. Ahora tienes el conocimiento para proteger tu movilidad. ¿Qué harás con esta información imprescindible?

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