Món Esport
La revolución del baloncesto azulgrana: ¿temporeros o revulsivos?

Manel Comas fue uno de los entrenadores más prestigiosos y carismáticos del baloncesto catalán: once banquillos ACB y tres títulos salpicaron treinta años de maestría. Conocido como el sheriff por su carácter y por uno de esos frondosos bigotes analógicos, dirigió al Barça a principios del curso 1997-1998 con Nicola, Esteller, Quique Andreu o Djordjevic.

Entusiasta practicante de la batería, Comas dejó un reguero de anécdotas y frases para la historia, como la de febrero de 2007 cuando calificó a un pívot de su propio equipo de «NAF»: «negro atlético fraudulento«. Al día siguiente tuvo que pedir disculpas ante una expresión actualmente impensable.

Sin embargo, este desafortunado acrónimo -que probablemente no dijo con afán racista-, resuena de manera inevitable cada vez que los equipos fichan extranjeros con expectativas inversamente proporcionales al rendimiento posterior. Es el caso del Palau, donde este año han aterrizado once incorporaciones -dos de las cuales, lesionadas, y la mayoría, de nombre impronunciable-, que durante unos meses podrán camuflar sus debilidades bajo el comodín exculpatorio del período de adaptación.

Que el club necesitaba una sacudida resultaba tan obvio como el hecho de que Navarro -finalmente apartado de las funciones de mánager- tenía mucha menos puntería en los despachos que en la pista. Pero una revolución de esta magnitud no solo señala la bomba, sino que también plantea serias dudas sobre la viabilidad competitiva de una sección sin margen de maniobra para más fracasos.

Primera cubeta de agua fría: Laprovittola, uno de los damnificados de la limpieza, ejecutó la maldición del ex en la final de la Supercopa. Algún iluminado -que quizás mantiene el cargo- debió pensar que ya no servía para el proyecto de Sekulic, en una decisión que recuerda a los mismos que no quisieron el retorno de Huertas.

El equipo ha comenzado con la consecución de la Liga Catalana, tres victorias y dos derrotas, la última recibiendo 100 puntos en Murcia. Solo el tiempo dirá si todos estos refuerzos reflotan una sección que apenas lleva cuatro copas del Rey y dos ligas en la última década -además de las habituales decepciones europeas-, o bien actúan de temporeros, fotocopian la era Bartzokas y profundizan aún más en el abismo nostálgico respecto de aquella duradera generación dorada de los Epi, Solozábal, Sibilio, Jiménez o Trumbo.



Nuevo comentario

Comparte

Icono de pantalla completa