Debería haber sido una fiesta como la de la selección alemana, pero el estreno de La Roja ha sido francamente decepcionante, tanto en el campo como, sobre todo, en los micrófonos de la televisión pública. En el plano exclusivamente futbolístico, solo detalles de Pedri, la electricidad revulsiva de Lamine y el peligro de Olmo entre líneas -ambos deberían haber entrado antes- y poco más.
Desde la cabina, el equipo capitaneado por Rivero comenzaba con una declaración de condescendencia del periodista merengue, que amenaza con hacer la competencia al mítico José Ángel de la Casa (Blanca): «Ellos también tienen derecho», una vez había sonado el himno de Cabo Verde. A Vero Boquete se le escapaba un pronombre demostrativo inapropiado: «Estos han venido aquí a defender…» mientras que Rivero se apresuraba a repetir innecesariamente el apellido Cucurella -fichado por el Madrid para poder presumir de representante-, incluso a destiempo o cuando ya no tenía el balón en los pies. De hecho, al momento de cantar la alineación estuvo a punto de nombrarlo en primer lugar, en detrimento del portero Unai Simón. Pequeñas y reveladoras traiciones del subconsciente.
Tras una pausa publicitaria con un anuncio de Vinicius -la operación blanqueadora del brasileño nunca puede desfallecer-, Rivero nos regaló varios momentos de propaganda del programa Masterchef, confundió a Pedri con Cubarsí en un tiro fuera del área y lanzó un «vaya por Dios» en un córner invalidado por el VAR. Un repertorio que se amplió en el tramo final, con expresiones de barra de bar: «Mira por dónde, ahora nos atacan», «Es increíble que ahora ellos hayan forzado un córner» o «No veían portería desde la Navidad». Como guinda, mencionó Costa de Marfil en lugar de Cabo Verde y, lejos de avergonzarse, se le ocurrió citar otras selecciones más o menos exóticas, como si todas fueran iguales.
Como nota positiva, Roi Groba entrevistaba en portugués al héroe de Cabo Verde, un portero de 40 años que juega en la segunda división portuguesa. En un espacio posterior, Felipe del Campo -otro cachorro de Florentino, exdirector de Marca TV- señalaba a Gavi -diana preferida de la caverna mediática- e intentaba levantar los ánimos de una audiencia más resignada que abatida, con Marta Corredera y Julio Salinas en el plató. Del Campo adquiría un tono apocalíptico viendo el próximo partido como una final y recurría al truco de la comparación con los debuts de otras selecciones potentes para minimizar el golpe. “Llegan truenos”, advertía Rivero al cierre de la retransmisión; ojalá que para la buena salud futbolística y periodística se instale una cierta calma y lucidez.

