El llamado caso Negreira siempre ha tenido tres pilares. El primero era la corrupción arbitral para comprar partidos y alterar la competición; el segundo, el despilfarro de dinero del Barça; y el tercero es la gran mentira que ha creado el madridismo institucional, social y mediático para eliminar a un rival. Pero resulta que del primero no queda nada, porque Hacienda (Agencia Tributaria) abrió la investigación y ya la ha cerrado con un informe que descarta pagos a árbitros, compra de partidos, fraude en la competición y corrupción deportiva. El segundo nunca ha existido, porque nadie ha denunciado a las directivas por pagar una fortuna por unos informes arbitrales. Y el tercero es el humo que Florentino Pérez utiliza a discreción para ocultar sus fracasos.

El todavía presidente madridista proclama a los cuatro vientos un informe de 500 páginas que piensa enviar a la UEFA y la FIFA sobre cómo el Barça ha comprado sus victorias durante dieciocho años, sobre cómo se las ha robado a él. Aún son pocas páginas. Para empezar, debería añadir las del informe de la Agencia Tributaria que concluye que los pagos del Barça a José María Enríquez Negreira, vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA), no sirvieron para pagar árbitros, ni influir en las designaciones, ni alterar el resultado de partidos. No consta ningún pago en este sentido, ni hay prueba alguna de corrupción deportiva. Y aun así, el dossier aún estaría incompleto. Necesitaría algunas páginas para explicar con pelos y señales cómo ese arbitraje comprado le quitó al Barça de Messi la liga 2012-2013 en el último partido y en el Camp Nou, tal como ha reconocido el árbitro implicado, ya retirado. Y todavía le haría falta papel para explicar cómo es que unos árbitros supuestamente comprados por el Barça permitieron que el Madrid ganara siete Ligas.

Lo cierto es que las siete Ligas robadas (dice Florentino) por el Barça de Ronaldinho, los de Guardiola y Tito Vilanova o el de Messi, Suárez y Neymar solo se las creen Ochaita, Arbeloa o el último becario de Real Madrid TV. En cambio, si empezamos por las piscinas con premio de Mbappé y Vini Jr. esta temporada, las manos de Valverde o Tchouaméni en los clásicos de la temporada pasada y el gol fantasma de Lamine Yamal en el Bernabéu hace dos y vamos tirando hacia atrás, no llenaríamos 500 páginas sino 1.000 y el Madrid no habría ganado las siete que ha ganado. Y si continuamos tirando hacia atrás hasta José Plaza, el anexo tendría muchas más páginas y el Madrid muchas menos Ligas. Lamine Yamal lo clavó: «Roban y se quejan…«.

Y es justamente por eso que el Madrid del rey desnudo Florentino es el único club de la Liga que se persona en el caso Negreira. Él dice que hay monstruos, pero el resto solo ve molinos de viento. Peor, el resto también sufre el madridismo sociológico que sesga el arbitraje y condiciona la competición. Sea como sea, el caso Negreira se desmorona y la estrategia del Madrid y su entorno mediático para reescribir la historia calumniando al Barça, también.



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