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El gran señalado de la victoria del Barça contra Osasuna

El triunfo del Futbol Club Barcelona en el campo del Osasuna es, a primera vista, un paso más hacia el título de Liga. Los goles de Robert Lewandowski y Ferran Torres han permitido sumar tres puntos clave en un partido espeso y con pocas ocasiones claras hasta el tramo final. Pero, más allá del resultado, el duelo ha vuelto a dejar un nombre propio en el punto de mira: Roony Bardghji. El joven extremo sueco, fichado como una apuesta de futuro, ha repetido las mismas sensaciones negativas que ya había dejado la semana anterior contra el Getafe. Lejos de aprovechar su calidad técnica y su capacidad en el uno contra uno, Bardghji se ha mostrado excesivamente conservador. No se ha atrevido prácticamente en ninguna acción a encarar a su defensor, y eso, en un equipo como el Barça, es casi un pecado capital.

Cada vez que el balón ha pasado por sus pies, el ritmo ofensivo blaugrana se ha visto claramente afectado. El juego se ha vuelto previsible, pausado y fácil de defender para Osasuna. En lugar de desequilibrar, Bardghji ha frenado. En lugar de generar superioridades, las ha diluido. Esta falta de atrevimiento ha acabado penalizando al conjunto blaugrana, que durante muchos minutos ha sido incapaz de transformar el dominio en ocasiones reales de peligro.

Roony Bardghji, señalado de nuevo por su partido en Pamplona. | Europa Press
Roony Bardghji, señalado de nuevo por su partido en Pamplona. | Europa Press

Rashford ha aportado luz al extremo derecho

El contraste ha sido aún más evidente con la entrada de Marcus Rashford en la banda derecha. Igual que ocurrió en Getafe, el cambio ha sido inmediato y revelador. Rashford ha aportado velocidad, verticalidad y, sobre todo, decisión. En pocos minutos ha hecho más daño que Bardghji en todo el partido. No solo ha encarado y desbordado, sino que ha sido determinante en el resultado: suya ha sido la asistencia precisa que Lewandowski ha convertido en el primer gol del Barça. Este tipo de acciones son las que marcan diferencias en partidos cerrados. Y son, precisamente, las que se esperan de un extremo en el sistema blaugrana. Bardghji, sin embargo, parece instalado en una versión demasiado prudente de su juego, quizás condicionado por la presión o por la falta de confianza. La victoria en El Sadar ha mantenido al Barça en una posición privilegiada para el título, pero también ha dejado lecciones claras. Una de ellas ha sido que, por ahora, Bardghji está lejos del nivel que exige ser el extremo derecho del Barça. Y mientras no recupere la confianza en su uno contra uno, su papel en el equipo continuará siendo, como mínimo, cuestionado.



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