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Virginia Elizalde, a sus 71 años, revela su rutina de fuerza para conservar músculo y una estabilidad inquebrantable

¿Sientes que la fuerza se va con los años? La sensación de pérdida, el miedo a no poder hacer lo que te gusta, es un dolor muy real. La energía ya no es la misma y el cuerpo comienza a avisar. Un peaje inevitable del tiempo que parece no tener marcha atrás.

Pero, ¿qué pasaría si te dijera que hay un secreto oculto? Una manera de plantar cara a este proceso, de recuperar la estabilidad y la vitalidad que creías perdidas. No es un sueño; es una solución que una mujer de 71 años está viviendo y compartiendo con el mundo. Y no, no es nada complicado. (¿Preparado para el cambio?).

La revelación definitiva para una vida con fuerza

Te presento a tu nueva mentora de vida: Virginia Elizalde. A sus 71 años, esta antigua modelo no solo continúa practicando deportes de aventura, sino que entrena fuerza varias veces por semana. Su inspiración ya no es la moda, es el movimiento. Y su mensaje es claro y contundente: el ejercicio no es una cuestión de estética, es de salud, autonomía y bienestar.

Virginia lo resume con una frase que nos toca la fibra: «Tengo 71 años, pero nunca pienso en la edad, porque para mí la edad está en el espíritu y mi espíritu sigue igual que siempre, pensando en nuevos desafíos y metas por cumplir». Una mentalidad que nos debería inspirar a todos. (¡Nosotros también deberíamos aprender!).

El truco de la ciencia para frenar el tiempo

La ciencia no miente. A partir de los 30 años, comenzamos a perder masa muscular de forma progresiva. Un proceso que se acelera con el paso del tiempo. Esta pérdida, llamada sarcopenia, es un error que nos hace más vulnerables. Pero aquí viene el truco: incorporar ejercicios de fuerza es la clave para preservar el músculo, proteger las articulaciones, mejorar el equilibrio, reducir el riesgo de caídas y mantener la independencia durante más años.

Virginia comenzó muy joven, a los 15 años, animada por su madre, y se inició en el deporte a los 28. Desde entonces, no ha dejado de moverse. Para ella, la fuerza es el fundamento que sostiene todas sus aventuras. Y tú, ¿por qué esperas?

La rutina de Virginia Elizalde: tu plan de acción

La exmodelo trabaja prácticamente todo el cuerpo en una misma sesión para mantener un desarrollo equilibrado. No busca complicaciones; busca eficacia. Esta es su rutina, un imprescindible para tu longevidad:

Comienza con el silla de cuádriceps. Este ejercicio fortalece la parte delantera de los muslos, un movimiento fundamental para caminar, levantarse de una silla o subir escaleras. Asegúrate de sentarte con la espalda bien apoyada, coloca los tobillos bajo el rodillo y extiende las piernas lentamente. Una pequeña pausa arriba y baja con control. Protege tus rodillas y mejora tu estabilidad.

Después, pasa a la silla de isquiotibiales. Trabaja la musculatura posterior de las piernas, básica para mantener el equilibrio y prevenir lesiones. Coloca los tobillos bajo el rodillo y flexiona las rodillas llevando los talones hacia los glúteos. Regresa a la posición inicial lentamente. Mejora el equilibrio entre la musculatura de la pierna y reduce el riesgo de lesiones que podrían costarte la independencia.

No olvides la extensión de tríceps. Los tríceps intervienen en muchos movimientos cotidianos: empujar una puerta, levantarse apoyándose en los brazos. Toma la barra o la cuerda de la polea con los codos pegados al cuerpo. Extiende los brazos hacia abajo y regresa lentamente, sin mover los hombros. Esto aumentará tu fuerza de empuje y estabilizará la articulación del codo.

El curl de bíceps es un clásico. Un ejercicio básico para facilitar acciones tan habituales como cargar bolsas o levantar una mochila. Con una mancuerna en cada mano o utilizando una barra, mantén los codos pegados al cuerpo y flexiónalos hasta acercar el peso a los hombros. Baja lentamente, controlando el movimiento. Fortalece brazos, tendones y hombros, haciendo que las tareas del día a día sean más sencillas.

Para la espalda, el remo es tu solución. Una espalda fuerte mejora la postura y ayuda a prevenir molestias en la zona lumbar. Sentado en la máquina o con polea, toma el agarre con ambas manos y tira hacia el abdomen, juntando los omóplatos. Regresa a la posición inicial lentamente. Esto fortalece la espalda media, mejora la postura y protege tu columna.

El jalón al pecho para dorsales es otro imprescindible. Los dorsales son uno de los grupos musculares más importantes para mantener una espalda fuerte. Sentado frente a la polea alta, toma la barra con las manos ligeramente más abiertas que los hombros. Baja la barra hasta la parte superior del pecho mientras llevas los codos hacia abajo y atrás. Regresa lentamente. Fortalece espalda, hombros y brazos, favoreciendo una postura más recta.

Virginia dedica parte de su entrenamiento al core. Así que incorpora abdominales. Acostada boca arriba con las rodillas flexionadas, activa el abdomen y eleva ligeramente los hombros, sin estirar el cuello. Desciende lentamente manteniendo siempre la tensión. Fortalece la musculatura abdominal y protege la columna vertebral, tu base de estabilidad.

Y la plancha abdominal. Uno de los ejercicios más completos para ganar estabilidad. Apoya los antebrazos y las puntas de los pies en el suelo, formando una línea recta desde los hombros hasta los tobillos. Contrae el abdomen y los glúteos mientras mantienes la posición sin arquear la espalda. Fortalece el core, mejora el equilibrio, protege la zona lumbar y refuerza hombros y glúteos. (Un verdadero truco para todo el cuerpo).

Más allá del entrenamiento: la motivación del día a día

Más allá de la sala de máquinas, Virginia anima a miles de personas a participar en su conocido reto de las 100 sentadillas diarias. Para ella, unas piernas fuertes son el mejor seguro para seguir disfrutando del movimiento con el paso de los años. Y sí, ella también tiene sus momentos de bajón.

El ejercicio no solo mejora el cuerpo; también mejora el estado de ánimo gracias a la liberación de endorfinas. Su validación final es un mensaje inspirador: no importa la edad a la que comiences. Nunca es tarde para desarrollar fuerza, ganar confianza en tu cuerpo y mantener la independencia durante más tiempo. (Este es tu momento, no lo dejes escapar).

La urgencia de tu futuro

La edad no perdona, y cada día que pasa sin hacer ejercicio de fuerza es un día que pierdes músculo, que pierdes estabilidad, que pierdes autonomía. Esta es tu oportunidad de oro. No esperes que el cuerpo te dé la alerta roja definitiva. Como demuestra Virginia Elizalde, entrenar hoy es una inversión imprescindible para seguir disfrutando mañana de la familia, de los viajes, de las montañas y de todas aquellas pequeñas aventuras que hacen que la vida valga la pena.

No pierdas ni un minuto más. Tu futuro, tu autonomía, tu energía, están en juego. ¿Qué harás hoy para garantizar tu mañana?

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