¿Cuántas veces hemos oído que con la edad hay que frenar, o que el cuerpo ya no responde de la misma manera? Es un pensamiento que nos puede atrapar, haciéndonos creer que la vitalidad y la energía son exclusivas de la juventud. Pero hay mujeres que demuestran que esta percepción es un auténtico error, y que mantenerse en forma y activo es una elección accesible para todos. Enseñan el camino para desafiar el tiempo con una actitud decidida y un enfoque práctico.
Pero, ¿cuál es su secreto para desafiar las expectativas y seguir con una energía desbordante? No es una poción mágica ni un tratamiento inaccesible, sino una combinación de pequeñas decisiones diarias. Su historia nos revela que el verdadero poder reside en la constancia y en saber escuchar nuestro propio cuerpo, transformando la rutina en una auténtica aliada del bienestar.
Hablamos de Mónica Pont, que a sus 55 años, no solo sigue activa, sino que ve el deporte como una parte imprescindible de su vida. Para ella, la actividad física va mucho más allá de la estética o la simple obligación; es una auténtica terapia. (Sí, nosotros también pensamos que es una idea genial). Lo necesita para desconectar, para mantenerse sana y, sobre todo, para sentirse bien consigo misma, un truco que todos deberíamos aplicar.
La revolución deportiva: no es ser pro, es sentirse bien
La filosofía de Mónica Pont es clara: no es necesario ser una experta en ninguna disciplina para disfrutar de los beneficios del ejercicio. Su repertorio de actividades es sorprendentemente diverso, abarcando desde la natación y la danza hasta el pádel, el esquí alpino o el mountain bike. En verano, no duda en sumar el paddle surf, el golf o el senderismo, demostrando que la variedad es la clave para mantener la motivación.
Esta diversidad no es casual; le permite mantenerse activa haciendo lo que realmente le apetece en cada momento, según la época del año. Intenta entrenar cada día que puede, pero se marca un mínimo de tres días a la semana, combinando ejercicios al aire libre con sesiones en interiores. Esta flexibilidad hace que el deporte no se convierta en una carga, sino en una fuente de placer constante.
Mónica reconoce que con los años, el cuerpo cambia y la flexibilidad disminuye, pero insiste en la importancia de la «memoria muscular». Como siempre ha practicado deporte, especialmente natación y danza, ahora puede continuar disfrutando de estas actividades sin que le cuesten tanto. Es una clara lección sobre cómo la inversión en salud a largo plazo siempre acaba dando sus frutos, y lo vemos reflejado en su vitalidad actual.
El verdadero secreto no es la perfección, sino el disfrute. Cuando el deporte se convierte en un placer, deja de ser una obligación y se transforma en parte imprescindible de nuestro bienestar.
Este enfoque no es aislado; se conecta con una tendencia creciente donde el bienestar integral toma el protagonismo, por encima de la imagen. Mujeres como Nieves Álvarez, Laura Ponte y Juana Acosta también han compartido sus propios trucos sencillos para cuidarse. Todas ellas demuestran que la clave es encontrar lo que funciona para cada uno, adaptando las rutinas a la propia vida y buscando siempre el placer en el autocuidado.
Bienestar integral: más allá del ejercicio físico
Pero el autocuidado de Mónica Pont no se limita al ejercicio físico; incluye otras prácticas que nutren su mente y su alma. Es una ferviente practicante de la meditación, realiza retiros espirituales e incorpora el yoga a su vida. Estas disciplinas le ayudan a encontrar una calma profunda y a mantener el equilibrio, elementos imprescindibles en el ritmo de vida actual que muchos compartimos.
Una de sus debilidades confesadas es el poder relajante de los tratamientos de agua y los masajes. (Nosotros también somos fans, lo tenemos que decir). De vez en cuando, se escapa a un spa para disfrutar de un circuito de aguas y un buen masaje, a los que se declara «adicta». Para ella, estos momentos son una de las maneras más efectivas de desconectar y recargar energías, convirtiéndose en una parte fundamental de su protocolo de bienestar.
Su rutina de belleza, al contrario de lo que se podría pensar, es sorprendentemente sencilla y se basa en la constancia. El gesto que nunca se salta, por muy cansada que esté o tarde que sea, es desmaquillarse completamente antes de ir a dormir. Es un hábito básico, pero que con el tiempo marca una diferencia abismal en la salud de la piel y lo sabemos muy bien.
Una vez en la cama, la rutina continúa con un pequeño gesto que se ha incorporado totalmente: aplicarse crema en los codos, las manos y los pies. Estos «pequeños gestos» diarios, repetidos con devoción, son para ella la solución definitiva para mantener la piel hidratada y cuidada. (Quizás deberíamos tomar nota de este truco tan simple y efectivo para nuestras manos, que tanto sufren).
Tus aliados diarios: suplementos y cuidado esencial
Mónica Pont también pone atención en el cuidado interno de su cuerpo, complementando su dieta con varios suplementos imprescindibles a su edad. Cada noche, incorpora a su rutina la toma de colágeno, omega 3, probióticos y magnesio. Estos productos ayudan a mantener la salud de los huesos, las articulaciones, la piel y la flora intestinal, aspectos que se vuelven más relevantes con el paso de los años.
Entre sus descubrimientos cosméticos más recientes, menciona los productos de la marca Toscani, que le han «encantado» y han sido un auténtico descubrimiento para ella. Además, dedica una atención especial a su cabello con una mascarilla hidratante semanal, otro de sus trucos para mantenerlo bonito y cuidado. De nuevo, la repetición de cuidados sencillos supera cualquier tratamiento puntual.
Pero el cuidado oral es otro pilar fundamental en su rutina diaria, un detalle que a menudo pasamos por alto. Mónica no se limita a un simple cepillado; antes de adentrarse en una limpieza a fondo de dos o tres minutos, utiliza hilo dental y un Waterpik. Es una rutina que no se salta nunca y que demuestra la importancia de una higiene bucal completa para la salud general, un aspecto que no podemos obviar.
No esperes más para tomar las riendas de tu bienestar. La experiencia de Mónica Pont es un recordatorio potente de que la salud y la vitalidad son un activo que debemos proteger y nutrir cada día. La constancia en los pequeños gestos de autocuidado, desde el ejercicio hasta la hidratación o la meditación, es tu mejor inversión.
El secreto no es complicado. Se trata de disfrutar del camino, de escuchar a tu cuerpo y de hacer del cuidado personal una prioridad. Y tú, ¿ya has encontrado tu truco para mantenerte en forma y lleno de energía?
