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Mario Rey, nutricionista: «Vives engañado con los frutos secos porque las almendras tienen un 26% menos de calorías»

Hay un error de cálculo terrible que hemos arrastrado durante años cada vez que abrimos una bolsa de frutos secos. (Sí, nosotros también caímos en la trampa de mirar solo las tablas nutricionales del paquete). Durante demasiado tiempo hemos descartado estos alimentos bajo la excusa de su densidad energética, olvidando que nuestro organismo no lo procesa todo de la misma manera.

La realidad es que vivimos engañados con los frutos secos porque nos han hecho creer que cada gramo cuenta exactamente lo mismo dentro de nuestro cuerpo. Un trabajo reciente publicado en la revista Nutrients demuestra que consumir estos productos se asocia directamente con un control del peso mucho más eficiente y con una gestión óptima de la grasa como fuente de energía.

Las conclusiones de esta investigación no hacen más que confirmar otros trabajos anteriores publicados en The American Journal of Nutrition y en el European Journal of Nutrition. (Así se enmiendan los antiguos dogmas de la dieta). Comer frutos secos de manera diaria no provoca ningún aumento de peso ni tampoco altera nuestra ingesta energética global.

El verdadero secreto detrás de las calorías que comemos

El nutricionista Mario Rey pone sobre la mesa una realidad que cambia por completo nuestra perspectiva alimentaria diaria. Cuando consumimos estos productos enteros, la realidad física supera el cartón del supermercado porque nuestro cuerpo no llega a liberar toda su materia grasa interna durante la digestión.

Estamos hablando de unos datos sorprendentes que nos dejan un 26% menos de calorías en el caso concreto de las almendras. Si tomamos como referencia otro de los frutos secos más habituales en nuestras despensas, la reducción llega hasta un 22% menos de calorías si hablamos directamente de las nueces.

Comer un puñado de frutos secos cada día no solo es seguro para la báscula, sino que nuestro cuerpo aprovecha muchas menos calorías de las que marca la etiqueta comercial.

Esta revisión sistemática de 2023, publicada en Advances in Nutrition, demuestra que si consumiéramos unos 50 gramos de estos alimentos cada día —una pauta completamente recomendable—, estaríamos ahorrando extrañamente unas 2.000 calorías al mes respecto a lo que indica fríamente el fabricante en el dorso del producto.

La mejor manera de aprovechar todo su potencial

Evidentemente, el grado de manipulación industrial importa y mucho a la hora de sumar salud a nuestro organismo. (No, una bolsa frita y llena de sal no cuenta igual). Para obtener el máximo beneficio y garantizar la saciedad, la mejor opción es apostar siempre por el producto al natural, evitando tanto los tostados extremos como los aditivos innecesarios.

La mayoría de estudios científicos publicados hasta la fecha sugieren que mantener un consumo diario que oscile entre los 30 y los 60 gramos no solo no conduce a ganar kilos en la báscula, sino que ofrece a nuestro organismo todo el potencial de un alimento altamente recomendable.

Así que la próxima vez que abras un envase, recuerda que la teoría de las tablas no siempre coincide con la biología humana. Tú tampoco volverás a mirar el contador de calorías de la misma manera, ¿verdad?

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