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José Abellán, cardiólogo: «El calor exprime tu corazón y provoca más infartos, incluso en reposo»

El sol del verano ya pega con fuerza. No es una sorpresa, pero el calor que sentimos estos días va más allá de una simple molestia. Es una amenaza sigilosa, casi invisible, que está golpeando nuestro cuerpo por dentro y dejándonos sin energía. Ya no es una sensación pasajera.

Muchos de nosotros sentimos esta fatiga, este «aplanamiento» general. Pero hay un motivo detrás, mucho más profundo y alarmante de lo que podríamos imaginar. Nuestro órgano más vital está trabajando a marchas forzadas sin que nos demos cuenta. Está siendo exprimiendo.

El doctor José Abellán, un reconocido cardiólogo, lo advierte con una claridad que nos debe hacer reflexionar. Según él, el calor acelera y exprime nuestro corazón incluso cuando estamos en reposo. Por eso, durante el verano y las olas de calor, vemos un aumento preocupante de los infartos y otros eventos cardiovasculares.

La verdad oculta de tu corazón bajo el sol

Nuestra máquina corporal tiene mecanismos sorprendentes para enfriarse. Lo hace irradiando calor al aire, transmitiéndolo por contacto a otros objetos, dejando que una brisa más fresca nos lo robe por convección, y sobre todo, mediante la evaporación del sudor. Este último es nuestro truco secreto contra la sofocación.

Pero aquí radica el problema. Cuando la temperatura exterior es extremadamente alta, los tres primeros mecanismos pierden casi toda su eficacia. Nos volvemos totalmente dependientes del sudor. Y el cuerpo, para producirlo, debe hacer un esfuerzo brutal. (Sí, nosotros también alucinamos con la complejidad de todo esto).

Para hacerlo, las arterias de debajo de toda nuestra piel se abren. Esto permite que la sangre llegue a la superficie para generar sudor, pero tiene una consecuencia directa: la presión arterial baja. Para compensar esta caída y mantener la circulación, nuestro corazón se acelera. Comenzamos a sentir esa sensación de palpitaciones y cansancio que antes atribuíamos al simple «bochorno».

Además, el sudor nos hace perder agua, lo que hace que la tensión baje aún más. Es el círculo vicioso que explica por qué nos sentimos tan agotados, sin ganas de hacer nada, como si la batería se nos hubiera vaciado de golpe. El corazón está haciendo horas extra sin descanso, incluso cuando tú estás quieto leyendo esto.

La solución imprescindible para protegerte ahora

Una persona sana, generalmente, puede compensar este esfuerzo sin grandes problemas. Pero el doctor Abellán es muy claro: en personas mayores o con problemas de corazón preexistentes, esta situación puede poner su salud en riesgo real. Es un aviso de emergencia que no podemos pasar por alto. El calor ya no es solo una cuestión de confort.

Esta tendencia no es pasajera. Las temperaturas extremas, antes un fenómeno aislado, se han convertido en la peligrosa norma. Debemos cambiar nuestra mentalidad y adoptar medidas preventivas como si fuera nuestra nueva realidad vital. No podemos esperar que el clima cambie, tenemos que cambiar nosotros.

La solución es más sencilla de lo que pensamos, pero requiere una disciplina firme. Primero, y quizás lo más importante: hidrátate regularmente. Bebe agua constantemente, no esperes a tener sed. Y si no tienes problemas de corazón o de riñón, un buen consejo es beber un poco más del agua que tu sed te pide. No es un lujo, es una necesidad.

También es imprescindible evitar el ejercicio intenso durante las horas centrales del día. Busca lugares frescos, utiliza ropa adecuada, ligera y transpirable. Y no olvides la verdura: te aportará las vitaminas y minerales que pierdes con el sudor. Nuestro cuerpo necesita esta reposición inmediata.

Este no es un consejo más, es tu escudo protector frente a una amenaza real y creciente. No esperes a que los síntomas te tomen desprevenido. Actúa ahora. Vale la pena invertir en nuestra salud, nuestro corazón nos lo agradecerá.

¿Deberíamos tomar esta advertencia muy en serio, verdad?

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