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El impacto de la IA en el deporte: ¿estamos preparados para su revolución en el rendimiento físico?

El mundo del deporte ya no será el mismo. Las reglas que conocíamos están a punto de cambiar para siempre. Una nueva era de rendimiento físico se acerca y podría dejar a los atletas humanos atrás.

Pero, ¿qué pasaría si tu rival más duro no fuese una persona de carne y hueso? ¿Y si la barrera de tus capacidades ya no dependiese de tu esfuerzo o de tu talento? Esta pregunta, antes futurista, ahora es una realidad innegable que nos obliga a mirar hacia adelante.

Cuando la velocidad humana tiene fecha de caducidad

Un robot ha corrido los 100 metros lisos en 9,39 segundos. Sí, has leído bien. Una máquina ha pulverizado el récord mundial de Usain Bolt, que está en 9,58 segundos. Estamos ante un punto de inflexión histórico.

Esta hazaña se ha producido durante los Juegos Mundiales de Robots Humanoides celebrados en Pekín. El auténtico campo de pruebas donde la inteligencia artificial y la robótica se fusionan para redefinir los límites de lo posible. El robot, desarrollado por el Beijing Innovation Center of Humanoid Robotics, ya había dado señales en 2025, con una marca de 21,50 segundos. La mejora brutal en un año es la prueba de que esto no es ciencia ficción.

Estos juegos son un escaparate del poder tecnológico emergente. Aquí, androides compiten en todo tipo de disciplinas. Desde partidos de fútbol donde los robots se mueven con una torpeza casi encantadora, hasta demostraciones de kick-boxing que nos hacen preguntar si algún día tendremos que hacer una pausa ante ellos. (Nosotros también sentimos un escalofrío).

La pregunta ya no es si los robots superarán a los humanos, sino cuándo. Y el «cuándo» ya es hoy en algunas disciplinas. Debemos empezar a aceptarlo.

Pero la competición no es solo en la pista. El 96% de los equipos inscritos en estos juegos, un total de 641 de 666, provienen de China. Esto no es casualidad. Demuestra el liderazgo incontestable del gigante asiático en esta industria estratégica.

La carrera por dominar el futuro es una realidad

China ha comercializado más de 40.000 humanoides durante la primera mitad de este año. Esto representa un 97% del mercado mundial. La cifra es contundente y revela una tendencia que no se detendrá. El número de empresas chinas dedicadas a la robótica se ha triplicado entre 2020 y 2024.

Una de estas empresas es Unitree Robotics. Una auténtica máquina de hacer dinero. En 2025, Unitree obtuvo unos beneficios netos de 278 millones de yuanes (35 millones de euros) tras vender más de 5.500 unidades de robots humanoides. Su salida a Bolsa en Shanghái fue un auténtico terremoto, con un aumento del 460%. Su fundador, Wang Xingxing, de 36 años, ahora tiene una participación valorada en más de 13.000 millones de euros. (Nuestro bolsillo llora ante estas cifras).

Wang Xingxing lo tiene claro: «Nos dirigimos hacia un ‘momento ChatGPT’ de la inteligencia corpórea«. Él prevé que en «dos o tres años», un robot podrá entrar a un hogar desconocido y completar el 80% de las tareas solo con órdenes de voz o texto. Este es su horizonte definitivo.

Esta carrera por la supremacía en robótica e IA no es solo tecnológica. También tiene una profunda lectura geopolítica. Estados Unidos, por ejemplo, ya ha prohibido la importación de robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero. Alegan razones de seguridad nacional. El miedo a perder el control es real.

¿Estamos preparados para esta revolución?

Lo que estamos viendo es el nacimiento de una nueva era. Una era donde las máquinas no solo asisten, sino que compiten y superan las capacidades humanas. En el deporte, esto se traduce en récords que antes eran impensables. Un desafío abierto para nuestra propia definición de excelencia física.

Esta transformación es imparable. La velocidad del desarrollo nos ha tomado a todos por sorpresa. Debemos entender que esta revolución no trata de robots que nos sustituyen, sino de robots que nos obligarán a repensar todo lo que sabíamos. (Nosotros ya lo estamos haciendo).

Así que la pregunta es: ¿qué haremos con esta información vital? ¿La ignoraremos? ¿O nos prepararemos para lo que ya está aquí?

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