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Albert Parreño, entrenador de Nike: «Correr más lento en verano te mejora; el problema no es el calor, sino mirar el reloj»

El calor ya está aquí. Conoces bien esa sensación. Sales a correr una mañana de verano y, a los diez minutos, aparece la frustración. Miras el reloj con incredulidad.

Vas 20 o 30 segundos por kilómetro más lento de lo habitual. Las pulsaciones están desbocadas, el cuerpo te pesa y, inevitablemente, piensas: «estoy peor que hace unos meses».

Con la vuelta de septiembre y la temporada de carreras a la vuelta de la esquina, es fácil caer en la trampa. Creemos que estamos perdiendo la forma, que todo el esfuerzo se desvanece. Pero te equivocas.

Esta percepción es un error como una casa. El problema no es el ritmo. El verdadero enemigo es tu interpretación de esos números. Lo tienes justo delante y te está saboteando.

La revelación definitiva de los expertos de Nike

Aquí llega la verdad que nadie te había contado. Albert Parreño, entrenador de triatlón y coach de Nike desde hace más de diez años (y CEO de Fasttriatlon), es contundente. La psicóloga deportiva Patricia Soriano Falcón coincide plenamente.

Su idea es un cambio de paradigma. El problema real no es correr más despacio con el calor. El conflicto radica en cómo interpretamos ese dato y en la presión que nos ponemos a nosotros mismos.

El verano no te convierte en un peor corredor. Simplemente, te fuerza a modificar tu forma de entrenar. Ignorarlo es condenarse a la frustración constante y, peor, a no progresar.

«Correr más despacio no significa entrenar peor», resume Parreño. Esta frase debería ser tu nuevo mantra veraniego. (Sí, nosotros también alucinamos con la simplicidad y su poder).

¿Por qué tu cuerpo se rebela con el calor y qué significa eso?

Cuando la temperatura sube, nuestro organismo tiene una prioridad absoluta: autorregularse. Dedica una parte masiva de sus recursos a enfriarse. Sudamos más, el corazón se acelera y la fatiga llega antes.

Un ritmo que en invierno era sinónimo de «fácil», ahora se convierte en un esfuerzo titánico. Tu cuerpo no está peor; está trabajando al máximo en otra tarea vital. ¿Cómo podemos ignorar esta evidencia?

El objetivo de tu entrenamiento es lo único que importa. «Si era un rodaje fácil, debe seguir siendo fácil, aunque el ritmo por kilómetro sea más lento», explica el experto de Nike. Aquí reside la clave.

Pero la fisiología solo es una pieza del rompecabezas. La otra, la más oculta y peligrosa, se encuentra dentro de nuestra cabeza. Somos nosotros mismos los que nos auto-saboteamos con el reloj.

El reloj: tu juez más implacable (e injusto)

Patricia Soriano Falcón lo ha visto mil veces. Muchos corredores utilizamos el reloj como un juez despiadado. Salimos con una expectativa de ritmo muy concreta, como si fuera la nota de un examen.

Cuando el reloj nos devuelve una cifra inferior, sentimos que hemos rendido peor. No consideramos las condiciones extremas. Esta percepción de error es la que realmente frena nuestro progreso y nos roba la alegría de correr.

El reloj es una herramienta, no un amo. Debe ser un complemento, no lo que dicte tus sensaciones. Ahora que sabes esto, puedes utilizarlo a tu favor.

Este verano tienes una oportunidad de oro para cambiar tu relación con la carrera.

Correr más lento hoy para ser imparable mañana: el truco oculto

Si el calor nos obliga a reducir el ritmo, ese hecho puede ser un regalo inesperado. Es el momento perfecto para centrarnos en aspectos que normalmente ignoramos: la respiración, la técnica, la percepción del esfuerzo.

Muchos de los corredores populares que entrena Albert Parreño dejan de trabajar por ritmos durante estas semanas. En su lugar, utilizan una escala de esfuerzo percibido. El objetivo es mantener una intensidad cómoda, media o alta.

«No se trata de abandonar el reloj para siempre, sino de evitar que los datos tomen todas las decisiones por nosotros», resume el entrenador de Nike. Esta solución es más que efectiva, es liberadora.

Lejos de ser un paso atrás, este tipo de entrenamientos lentos tienen beneficios directos en el rendimiento futuro. Ayudan a construir una base aeróbica sólida y mejoran la economía de carrera.

Llegaremos con menos fatiga a las sesiones de mayor intensidad. Estas son las que realmente nos harán crecer. Correr más lento durante unas semanas no es renunciar a correr más rápido en otoño. A menudo, es la mejor manera de lograrlo.

Agosto: el mes secreto para conectar con el running

Curiosamente, este cambio de enfoque llega en el momento más propicio. Agosto suele coincidir con una ligera bajada de la carga de entrenamiento, justo antes de que en septiembre vuelvan las carreras y los planes estructurados.

Aprovecha estas semanas. Cambia de recorrido, corre acompañado, deja los auriculares en casa. Y sí, sal sin mirar el reloj algún día. Podrás recuperar la parte más pura del running, la que los números ocultan.

Uno de los errores más comunes entre los corredores populares es correr demasiado rápido los días que deberían ser fáciles. Esto impide que puedan correr realmente a ritmos altos cuando llega el momento de la verdad. Es un círculo vicioso.

Parreño lo deja claro: «El mejor entrenamiento no siempre es el que deja el ritmo más rápido registrado, sino el que se adapta a las condiciones del día y hace que acabemos con ganas de volver a correr».

El mayor aprendizaje del verano no es llegar a septiembre corriendo más rápido. Es llegar con algo mucho más imprescindible: la ilusión de volver a calzarse (o estrenar) las zapatillas. Esta es la solución definitiva para disfrutarlo todo el año.

Así que, ya lo sabes. La próxima vez que salgas a correr bajo el sol, respira. Escucha tu cuerpo, no el reloj. Tu yo futuro te lo agradecerá.

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