Dos Ligas consecutivas después, el Barça de Flick, Deco y Laporta se dispone a aumentar la apuesta para volver al trono del fútbol europeo y mundial. No es que la Liga no sea el mejor certificado de buena salud del proyecto deportivo; tampoco es que el fútbol del equipo en estos últimos ejercicios no haya vuelto a ser una referencia para muchos; sencillamente es que el listón puede subir aún un poco más. Y la prueba es el reinado del PSG en la Liga de Campeones, los once años que hace que el Barça no llega a la final y la sensación de que todo el talento y la energía que emanan del Camp Nou apuntan a la cima, pero no han podido llegar hasta ahora.
El viejo dicho futbolístico dice que lo que funciona, mejor no tocarlo y en el fondo se trata de eso. El Barça ya tiene un equipo que funciona, que hace un fútbol atractivo y gana títulos (2 Ligas, 1 Copa, 2 Supercopas), que está fuertemente arraigado a la Masia y sabe perfectamente a qué juega, y que tiene el hambre y la ilusión propias de la juventud de muchos de sus integrantes. De lo que se trata ahora es de crecer, buscando la madurez individual y colectiva, reforzando las virtudes y sobre todo corrigiendo las carencias. Y este ha sido el objetivo del mercado de verano que aún trabaja.
Los fichajes de Gordon y Adeyemi van en esta dirección, porque alimentan la verticalidad, el ritmo alto, la presión y son una alternativa más poderosa a Raphinha y Lamine Yamal. La llegada de Rodri a la línea más fuerte del Barça (De Jong, Pedri, Bernal, Gavi, Fermín, Olmo y Casadó) tiene valor añadido, porque será el mejor medio centro del equipo, un líder en el campo con la experiencia y autoridad que otros no tienen y un referente para sus compañeros adolescentes, comenzando por Marc Bernal. El único asterisco son las bajas de Lewandowski y Ferran, autores de 40 goles la temporada pasada y 59 la anterior. Obviamente, Olmo, Fermín, Raphinha, Lamine, Gordon o Adeyemi pueden marcar más en ausencia de un 9 porque todos tienen la portería en la cabeza y el mundialista egipcio Hamza (19 años) también puede entrar en la ecuación, pero el plan de Flick y Deco pasa por fichar un 9 antes de que acabe el mes, sea Julian Álvarez o no.
La defensa pierde a Araujo y gana a Christensen y Xavi Espart (de los mejores de la pretemporada) y ya veremos si el fichaje de Bisiwu -19 años, fichado del Brujas- no acaba sumando también al primer equipo, pero la cuestión es que el barco de Flick y Deco mantiene el rumbo y la velocidad de crucero, mientras que el Real Madrid de Florentino y Mbappé continúa jugando a la contra, dentro de su bucle, quemando entrenadores y millones a montones. De Ancelotti a Xabi Alonso, de Alonso a Arbeloa y de Arbeloa a Mourinho… De Trent, Huijsen, Carreras y Mastantuono (190 millones en total), a Dumfries, Konaté, Cucurella, Diomande, Bernardo Silva y Espí (220 millones). Más de 400 millones y el contador de nuevo a cero, pero muchas urgencias acumuladas y ninguna garantía. Veremos cómo acaba.

