El Espanyol ha encontrado un poco de luz en medio de la tormenta. Tras una semana marcada por la eliminación de la Copa del Rey contra el Sestao y la destitución de Manolo González, el conjunto blanquiazul ha conseguido una victoria de mucho valor en el campo del Villarreal (0-1). Los pericos han conquistado La Cerámica, un escenario de Champions, en el primer compromiso de la etapa posterior al técnico gallego y con Sergio García dirigiendo al equipo de manera interina. Un triunfo que sirve para romper una racha de cinco jornadas sin ganar y recuperar la sonrisa un mes y medio después de la última alegría, el 0-2 en el campo del Osasuna del 12 de septiembre.
El partido llegaba rodeado de muchas incógnitas. La derrota en la Copa había precipitado la salida de Manolo González y, casi inmediatamente, el club había anunciado a Eder Sarabia como nuevo entrenador. El técnico, sin embargo, aún no se ha sentado en el banquillo y ha seguido el partido desde la grada, acompañado de su nuevo entorno de trabajo. Mientras tanto, Sergio García ha asumido la responsabilidad de conducir a un equipo necesitado de respuestas. Y la respuesta ha sido contundente: compromiso, intensidad y una victoria ante un rival que compite en Europa.

Un Espanyol valiente desde el primer minuto
Los blanquiazules salieron a La Cerámica con una energía diferente a la que habían transmitido en los últimos compromisos. Con Alejandro Santiago como una de las grandes novedades del once, el Espanyol buscó presionar arriba y atacar con verticalidad. Los primeros minutos fueron de dominio perico, con un buen centro de Edu Expósito que Roberto Fernández no pudo rematar por muy poco y un primer acercamiento del joven futbolista del filial, que debutó como titular en Primera División. El Villarreal fue ganando presencia con el paso de los minutos, pero sin encontrar demasiada continuidad en su juego ofensivo. La lesión de Gerard Moreno, que tuvo que dejar el terreno de juego en el minuto 18, también condicionó los planes locales.
La segunda parte comenzó con suspense. Roberto Fernández envió el balón al fondo de la red en una de las primeras acciones tras la reanudación, pero el gol fue anulado tras la intervención del VAR por una falta previa del delantero sobre Pau Navarro. Lejos de desmoronarse por la acción, el Espanyol continuó insistiendo hasta encontrar el premio. En el minuto 60, Leandro Cabrera hizo estallar de alegría el banquillo blanquiazul. El central uruguayo apareció dentro del área como si fuera un delantero centro para culminar un centro preciso de Bryan Zaragoza y superar a Gulácsi con un remate contundente. Con el marcador en contra, el Villarreal dio un paso adelante y buscó el empate con insistencia. Los locales acumularon llegadas y centros, pero se encontraron con un Espanyol muy bien organizado. Fortuño volvió a aparecer cuando fue necesario, mientras que los pericos intentaron alejar el peligro manteniendo el balón siempre que pudieron. Incluso Omar El Hilali tuvo que intervenir sobre la misma línea de gol en el tiempo añadido para preservar el triunfo.
