Hay victorias que llegan acompañadas de una celebración y hay otras que explican toda una carrera. La de Enric Mas pertenece a la segunda categoría. El ciclista mallorquín es desde este domingo campeón de la Vuelta, el primer gran triunfo de su trayectoria y el premio definitivo tras años persiguiendo una victoria que parecía resistirse. A los 31 años, por fin ha logrado tocar el cielo. Mas ya había pisado tres veces el segundo escalón del podio de la Vuelta, pero siempre había terminado marchándose con la sensación de que le había faltado algo para dar el último paso. Esta vez ha sido diferente. Tras tomar el maillot rojo por el abandono de Tadej Pogacar y superar los últimos grandes obstáculos de la montaña, el corredor del Movistar ha llegado a Granada con una renta suficiente para convertirse en campeón.
Una carrera marcada por las segundas oportunidades
Mas, tras la caída de un Pogacar que iba lanzado al título desde el primer día, ha tenido que defender el liderazgo ante corredores de la talla de Primoz Roglic, cuatro veces ganador de la Vuelta, y Felix Gall. Su actuación en la decisiva etapa de Sierra Nevada, el sábado, fue definitiva: resistió los ataques de los rivales e incluso amplió la ventaja sobre Roglic hasta los 2 minutos y 15 segundos. Después solo quedaba completar el trámite en Granada.

El triunfo llega después de un período especialmente complicado en la carrera de Mas. Durante el último año había sufrido varios problemas físicos y el Giro de Italia de este 2026, su primera participación en la carrera italiana, no había respondido a las expectativas. Pero la Vuelta le ha permitido recuperar aquella versión de un corredor que siempre había estado entre los mejores de la clasificación general, pero al que le faltaba acabar de dar el último paso.

