La noche que debía coronar definitivamente al Paris Saint-Germain como el rey de Europa se ha convertido en una sucesión de tensión, fuego y disturbios en París. El conjunto de Luis Enrique ha logrado su segunda Champions consecutiva al superar al Arsenal en la tanda de penaltis, después de una final muy disputada que ha concluido con empate y con una resolución dramática desde los once metros. La victoria ha confirmado el dominio europeo del PSG y ha reforzado la figura del técnico asturiano, pero el ambiente festivo se ha visto rápidamente desbordado por los incidentes en las calles de Francia, con más de 700 detenidos y 57 policías heridos. A estas horas los servicios franceses han confirmado la muerte de un joven de 24 años por un accidente de tráfico y que la cifra de heridos asciende a más de cincuenta, de los cuales uno está en estado grave.
En los Campos Elíseos, la celebración ha derivado en enfrentamientos, lanzamiento de objetos, fuegos artificiales contra la policía y destrozos de mobiliario urbano. También se han quemado bicicletas, contenedores y vehículos, mientras algunos grupos han causado daños en comercios y han sembrado el desorden en varios puntos de la ciudad. Las autoridades han desplegado un operativo excepcional de 8.000 agentes y gendarmes para intentar contener la situación, pero la respuesta policial no ha impedido que la noche terminase con un balance muy grave. La concentración masiva de aficionados en esta zona, con más de 20.000 personas, ha contribuido a multiplicar la presión sobre los servicios de seguridad.

Una noche que deja el título a la sombra
El balance provisional ha dejado más de 400 detenidos en toda Francia, 283 de ellos en París, y siete policías heridos, uno de ellos de gravedad, en una noche similar a la del año pasado, cuando el PSG ganó su primera Champions contra el Inter de Milán en 2025. Aquella noche también hubo graves disturbios en varios puntos de Francia: dos personas murieron y casi 200 resultaron heridas, entre ellos un policía que aún está en coma. Solo en París se produjeron 500 detenciones. Por tanto, este nuevo episodio de disturbios ha vuelto a poner sobre la mesa el problema recurrente de las celebraciones deportivas en París, especialmente cuando el PSG logra un gran triunfo continental. La imagen del club, que ha sumado un nuevo título europeo y ha consolidado el proyecto de Luis Enrique, se ha visto teñida por la violencia y los destrozos que han acompañado la alegría de parte de la afición.
Desde el punto de vista deportivo, la final ha reforzado aún más la hegemonía del PSG, que ha repetido corona europea por segundo año consecutivo. El equipo parisino ha resuelto una final complicada contra el Arsenal y ha vuelto a demostrar que sabe competir en las grandes citas, incluso cuando el partido se complica y todo se decide en la tanda de penales. Pero la celebración ha quedado marcada por otra realidad: la dificultad de canalizar una fiesta multitudinaria en un entorno ya tensionado por los antecedentes de violencia. París ha vivido una noche de contrastes, con la alegría del título y la oscuridad de la violencia avanzando de la mano.
