El árbitro somalí Omar Artan se ha convertido en uno de los desafortunados protagonistas del Mundial de fútbol. Este colegiado, designado mejor árbitro africano de 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), debía participar en la Copa del Mundo, pero las autoridades estadounidenses le prohibieron la entrada al país una vez ya había aterrizado en el aeropuerto de Miami por ser ciudadano de Somalia, uno de los países vetados por las políticas migratorias y belicistas del presidente Donald Trump. El papel de la FIFA en este caso ha sido muy permisivo y ha dejado hacer a los Estados Unidos. La UEFA, sin embargo, ha intervenido para intentar reparar un poco el daño causado a Artan y ha anunciado que será el árbitro que dirigirá la final de la Supercopa de Europa, que se disputará el próximo mes de agosto entre el París Saint-Germain (PSG) y el Aston Villa en Salzburgo.
🏆 Referee announced for 2026 #SuperCup!
— UEFA (@UEFA) June 11, 2026
We're pleased to share that Somali referee Omar Artan will officiate the highly anticipated match between PSG and Aston Villa in Salzburg.
Las polémicas del Mundial
Esta decisión de la UEFA ha sido muy aplaudida por el mundo del fútbol, que también había sido muy crítico con la actuación de los Estados Unidos y la FIFA en este caso. Esta, sin embargo, no ha sido la única polémica del Mundial debido a las políticas reaccionarias de Trump. La selección iraní, que en un primer momento parecía que no disputaría la Copa del Mundo, pero que finalmente sí lo hará, vivirá una situación muy incómoda. Los jugadores de Irán han tenido que establecerse en Tijuana, en México, ya que los Estados Unidos solo han querido dar visados temporales a los futbolistas para jugar los partidos y marcharse después de que terminen. Ante este agravio, la FIFA no solo no ha actuado, sino que presume de haber conseguido que la selección iraní pueda jugar el Mundial. En los dieciseisavos de final, podrían enfrentarse a los Estados Unidos, dependiendo de los resultados.

