Giro radical en uno de los grandes conflictos institucionales que había sacudido el fútbol mundial durante los últimos días. La FIFA ha anunciado oficialmente que renuncia a su proyecto de crear una filial encargada de gestionar y comercializar el Mundial, una iniciativa que había provocado una avalancha de críticas por parte de diversas confederaciones y federaciones nacionales. En un comunicado firmado por el presidente Gianni Infantino, el organismo ha confirmado que la propuesta no seguirá adelante tras constatar que había generado una fractura importante dentro del fútbol internacional. La decisión llega solo tres días después de la presentación del proyecto y representa una clara rectificación de la FIFA. La iniciativa pretendía crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva sociedad destinada a gestionar los derechos comerciales de las competiciones organizadas por la FIFA, especialmente la Copa del Mundo. El objetivo era vender un 20% de esta empresa a inversores privados, una operación que, según las estimaciones presentadas por la misma FIFA, valoraba la nueva sociedad en unos 20.000 millones de dólares. El organismo defendía que esta entrada de capital permitiría incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol mundial y repartir más ingresos entre sus 211 federaciones miembros.
Sin embargo, la respuesta del fútbol internacional ha sido contundente. La UEFA lideró la oposición al proyecto advirtiendo que sus 55 federaciones no participarían en competiciones de la FIFA si el plan seguía adelante. Poco después, la Concacaf también expresó su desacuerdo, denunciando la falta de transparencia durante el proceso, mientras que la Conmebol anunció el inicio de un proceso interno de consultas entre sus asociaciones. La presión ejercida por las principales confederaciones ha terminado haciendo insostenible la propuesta de Infantino. En el comunicado oficial, la FIFA ha admitido que el proyecto «ha creado divisiones de tal magnitud que ya no contribuye al objetivo inicial». Por este motivo, Infantino ha anunciado que la iniciativa queda definitivamente descartada y ha reiterado que la prioridad del organismo continuará siendo «unir y hacer crecer el fútbol».

Una derrota institucional para la FIFA
La rectificación supone un importante revés para Gianni Infantino, que había defendido públicamente la propuesta asegurando que en ningún caso se pretendía «vender el fútbol». A pesar de estos argumentos, las críticas no han dejado de crecer durante los últimos días. Varias federaciones como la UEFA y la Concacaf consideraron que la creación de una sociedad con participación privada podía poner en riesgo la independencia de las competiciones y convertir el Mundial en un activo sometido a los intereses de los inversores. El retroceso también llega tras varios movimientos que habían debilitado aún más la posición de la FIFA. Entre ellos destaca la dimisión de uno de los principales asesores de Infantino durante el desarrollo del proyecto y la amenaza de un boicot sin precedentes por parte de la UEFA, una posibilidad que habría comprometido gravemente el futuro de las competiciones internacionales.
A pesar de retirar la propuesta, Infantino ha asegurado que mantendrá conversaciones con todas las partes implicadas durante las próximas semanas para estudiar nuevas fórmulas que permitan aumentar los recursos destinados al desarrollo del fútbol, especialmente en los países con menos capacidad económica. La FIFA insiste en que este sigue siendo su principal objetivo, pero reconoce que cualquier cambio deberá contar con un amplio consenso entre las federaciones. El comunicado pone fin, al menos por el momento, a una de las mayores crisis institucionales que ha afrontado la FIFA durante el mandato de Infantino. El proyecto que pretendía revolucionar el modelo de negocio del Mundial ha quedado definitivamente aparcado tras una oposición casi unánime del fútbol internacional, dejando claro que la gobernanza de la competición más importante del planeta sigue siendo una línea roja para las principales confederaciones.

