La selección española ha cumplido el objetivo. El conjunto de Luis de la Fuente ha derrotado a Uruguay por 0-1 en el último partido de la fase de grupos y se ha clasificado para los dieciseisavos de final del Mundial como primero del Grupo H. Sin embargo, más allá del resultado, el partido ha dejado más dudas que certezas sobre el nivel de juego de la vigente campeona de Europa, que ha vuelto a mostrar una versión muy alejada de la que se espera de una de las favoritas al título. El partido ha sido intenso desde el primer minuto, pero no precisamente por el fútbol. Uruguay ha planteado un duelo muy físico, al límite del reglamento en muchas acciones, con constantes interrupciones, protestas y duelos individuales que han impedido que el partido tuviera continuidad. España ha monopolizado la posesión durante muchas fases, pero le ha costado enormemente generar ocasiones ante una selección uruguaya que ha apostado por incomodar a los de De la Fuente más que por proponer fútbol.
Cuando parecía que el descanso llegaría sin goles, apareció la acción que decidió el partido. Álex Baena probó fortuna con un tiro que no parecía llevar excesivo peligro, pero Fernando Muslera se convirtió nuevamente en protagonista con un error incomprensible. El veterano portero uruguayo no pudo bloquear un balón aparentemente asequible y el esférico acabó entrando en la portería, dando ventaja a España justo antes del descanso. El error fue tan decisivo que Muslera ya no volvió a salir en la segunda mitad.

Una victoria sin brillo
Lejos de dar un paso adelante tras el gol, España continuó ofreciendo una imagen discreta durante la segunda parte. El equipo controló el resultado gracias al dominio del balón, pero prácticamente no generó ocasiones claras para sentenciar el partido. Lamine Yamal, muy vigilado durante todo el duelo, tuvo poca incidencia ofensiva, mientras que el resto de atacantes tampoco encontraron espacios ante una defensa uruguaya muy intensa. Los sudamericanos, obligados a marcar para mantener vivas sus opciones, buscaron el gol con más corazón que cabeza. Los de Marcelo Bielsa cargaron el área española en los minutos finales, pero sin mucho acierto. La tensión fue aumentando a medida que se acercaba el silbato final, con varias peleas, protestas y entradas muy duras que terminaron convirtiendo el partido en una batalla más que en un duelo de fútbol.
La culminación de esta frustración llegó en el tiempo añadido. Agustín Canobbio vio la tarjeta roja directa tras una entrada muy dura sobre Pau Cubarsí, dejando a Uruguay con diez hombres en los últimos instantes y poniendo el punto final a una actuación marcada por el exceso de agresividad. España cerró así la fase de grupos con siete puntos y sin encajar ningún gol, un dato que refuerza la solidez defensiva del equipo. No obstante, las sensaciones ofensivas continúan estando lejos de las esperadas. Tras tres partidos, la selección de Luis de la Fuente aún no ha logrado desplegar el juego fluido que la llevó a conquistar la Eurocopa, y llega a las eliminatorias con el liderazgo asegurado, pero también con muchas incógnitas por resolver si quiere aspirar a levantar el título mundial.

