El Fútbol Club Barcelona no ha tardado en pronunciarse tras el comunicado de la UEFA sobre el caso Negreira. El máximo organismo del fútbol europeo ha confirmado que ha recibido por parte del Real Madrid un extenso informe, de unas 50.000 páginas, para denunciar los pagos del club blaugrana a quien fue el vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA). No obstante, el Barça ha respondido con contundencia y ha querido dejar claro que la UEFA «no ha abierto un nuevo expediente«, sino que solo se trata de una «investigación y revisión en curso» con un expediente que ya se abrió en 2023 cuando el caso salió a la luz.
El Barça ha dejado claro que la UEFA no ha abierto un nuevo expediente sobre el caso Negreira
Según el Barça, el comunicado de la UEFA solo confirma una «recepción de documentación remitida por el Real Madrid» y vuelve a reafirmarse en el hecho de que no se anuncia una «apertura o reapertura ni una reactivación de ningún expediente, ni contiene ningún pronunciamiento sobre el fondo o el valor de la documentación aportada«. Además, el club blaugrana también ha remarcado que «de acuerdo con la legislación aplicable en la materia, este expediente está sujeto a lo que se decida en el procedimiento penal que se está tramitando en España y continuará estándolo«, mientras que ha hecho énfasis en que el Barça «ha continuado obteniendo la licencia UEFA, sin objeciones y participando en sus competiciones«.
Comunicat oficial del FC Barcelona
— FC Barcelona (@FCBarcelona_cat) October 1, 2026
🔗 https://t.co/abk1V0Qlxp pic.twitter.com/CYM7TwTEHS
Por su parte, el Madrid también ha contestado al comunicado de la UEFA pidiendo que «la investigación avance con la máxima celeridad hasta su completa conclusión y que los órganos competentes adopten las decisiones que correspondan de acuerdo con la gravedad de los hechos acreditados«. Según la entidad madrileña, los hechos son de una «gravedad extraordinaria, que afectan directamente a la integridad de la competición y la confianza en el sistema arbitral«, además de que son «incompatibles con los principios de integridad, transparencia y juego limpio que deben presidir el fútbol europeo«.

