El Barça Basket ha cerrado la fase regular de la Liga ACB de la peor manera posible. El conjunto blaugrana ha sido superado con contundencia por el Valencia Basket en el Palau Blaugrana (77-102) en un partido que debía servir para llegar con buenas sensaciones a los play-offs, pero que ha acabado convirtiéndose en una muestra más de la delicada situación que atraviesa la sección. La derrota ha provocado una reacción contundente de la afición, que ha despedido al equipo entre pañuelos blancos y con una sonora muestra de desaprobación hacia el rendimiento ofrecido sobre la pista.
Los de Xavi Pascual se jugaban mucho más que una simple victoria. Ganar significaba asegurar una plaza entre los cuatro primeros clasificados y afrontar los play-offs con factor cancha favorable en los cuartos de final. Pero el Barça ha sido irreconocible desde los primeros minutos ante un Valencia Basket mucho más intenso, agresivo y acertado. Los valencianos han impuesto su ritmo desde el inicio y han ido ampliando diferencias hasta convertir el duelo en una auténtica pesadilla para los locales. La superioridad visitante ha sido evidente en todas las facetas del juego. El Barça no ha encontrado soluciones ofensivas, ha sufrido enormemente en defensa y ha transmitido una sensación de impotencia que ha acabado desesperando al Palau. El marcador final, un durísimo 77-102, refleja perfectamente la diferencia que se ha visto sobre la pista durante gran parte del partido. Los últimos minutos se han convertido en un ejercicio de resignación para una afición que ha visto cómo su equipo era incapaz de competir en una cita clave.

Una semana para olvidar
El contexto tampoco ha ayudado. La semana ha sido especialmente convulsa tras el anuncio oficial de que Xavi Pascual dejará el club al final de la temporada. El técnico de Gavà comunicó que ejecutará la cláusula de salida de su contrato tras una etapa marcada por el desgaste y por unos resultados que no han estado a la altura de las expectativas. Pascual mismo reconoció días atrás el sufrimiento acumulado durante estos meses, en medio de un proyecto que no ha terminado de encontrar estabilidad ni en la pista ni en los despachos.
La derrota contra el Valencia ha acentuado aún más la sensación de final de ciclo. El Palau, habitualmente uno de los grandes bastiones del baloncesto europeo, ha expresado su malestar con pañuelos blancos y protestas dirigidas tanto al equipo como a la dirección de la sección. La imagen ha sido especialmente significativa porque llega en uno de los momentos más delicados de los últimos años para el baloncesto blaugrana. Con este resultado, el Barça acaba la fase regular en quinta posición y queda fuera de las cuatro primeras posiciones de la clasificación. Esto significa que los blaugrana no serán cabezas de serie en los play-offs y deberán afrontar la eliminatoria de cuartos contra el UCAM Murcia sin la ventaja de campo, un escenario mucho más complicado para un equipo que llega rodeado de dudas.
Ahora solo queda una oportunidad para salvar la temporada. Los play-offs aparecen como el último refugio para un Barça que ha vivido meses de turbulencias y que deberá reaccionar inmediatamente si quiere evitar que el curso acabe convirtiéndose en una de las grandes decepciones recientes de la sección. La derrota ante el Valencia Basket ha dejado una herida profunda, pero también la última advertencia antes del momento de la verdad.

