Hay futbolistas que necesitan que el partido pase por sus botas para sentirse importantes. Y luego está Fermín López, que no necesita ser el protagonista de cada jugada para acabar siendo decisivo. El centrocampista andaluz tiene una virtud que no siempre aparece reflejada en las estadísticas: nunca se esconde. Corre, presiona, disputa cada balón e insiste hasta que encuentra el momento de hacer daño. En el Metropolitano, en una de esas noches en que el Barça necesitaba alguien que rompiera el atasco, Fermín ha vuelto a aparecer. Dos goles suyos han volteado el marcador y han dado a los azulgranas una victoria de mucho valor contra el Atlético de Madrid.
El Barça ha llegado a Madrid con la voluntad de dar un paso adelante tras los últimos tropiezos, pero el partido no ha comenzado nada cómodo. El Atlético ha salido con intensidad, ha encontrado espacios y ha golpeado primero. En el minuto 10, Giuliano Simeone ha aprovechado un pase de Julián Álvarez para superar a Joan Garcia y adelantar a los locales. Los colchoneros, además, ya habían avisado con dos balones al travesaño en los primeros compases, mientras que los de Flick intentaban encontrar continuidad con el balón.
En medio de este escenario, Fermín no ha dejado de hacer su trabajo. Ha presionado la salida rival, ha ofrecido líneas de pase y ha buscado llegar al área siempre que ha tenido la oportunidad. No siempre ha tomado la mejor decisión, pero tampoco ha dejado de intentarlo. Y esta insistencia ha tenido premio justo antes del descanso. En el minuto 45, tras una acción con varios rebotes en la frontal, el balón ha acabado en sus pies y el centrocampista ha conectado un disparo cruzado para batir a Oblak y establecer el empate. Un gol de instinto, de determinación y, sobre todo, de aparecer cuando más lo necesitaba el equipo.

Cuando el partido se atasca, aparece Fermín
El gol antes del descanso ha cambiado el ánimo del Barça, que ha vuelto al terreno de juego con otra energía. Pero el Metropolitano seguía siendo un escenario exigente y hacía falta algo más que tener el balón para completar la remontada. Aquí es donde vuelve a aparecer la figura de Fermín: un futbolista que no entiende los partidos desde la comodidad, sino desde el esfuerzo constante y la voluntad de buscar siempre una solución. En el minuto 66, el de Huelva ha vuelto a encontrar el camino del gol. Esta vez, tras una asistencia de Lamine Yamal, Fermín ha culminado la acción ofensiva para poner el 1-2 y completar su doblete. Dos goles que han volteado el marcador y que han premiado a un jugador que acostumbra a ser determinante en los momentos en que los partidos piden una chispa diferente.
Su papel va mucho más allá de los dos tantos. Fermín es ese futbolista que aparece en las segundas jugadas, que no da ningún balón por perdido y que convierte la presión en una herramienta ofensiva. Tiene llegada, tiene gol y tiene una energía difícil de desconectar. Cuando el Barça necesita desordenar un partido cerrado, él es capaz de aportar esa verticalidad que a veces falta en un equipo que tiende a buscar el control a través de la posesión.

Un futbolista que siempre encuentra la manera de ser importante
La victoria en el Metropolitano vuelve a poner de manifiesto el valor de un perfil como el de Fermín dentro de la plantilla azulgrana. No siempre es el primer nombre del once ni el jugador que concentra todos los focos, pero su capacidad para competir, trabajar y aparecer en el área lo convierte en un recurso diferencial para Hansi Flick. Es un futbolista que no necesita protagonismo para tener influencia, pero que a menudo acaba encontrándolo porque no deja de buscarlo. Su doblete contra el Atlético es una nueva muestra de esta personalidad. En un partido que se había complicado desde muy temprano, Fermín ha sido el desatascador que necesitaba el Barça: primero para volver a meter al equipo en el duelo y luego para culminar la remontada.
