Las urnas fueron justas con Joan Laporta después de haber sacado al Barça del agujero negro en el que estaba metido en 2021, pero eso ya es historia y el fútbol no tiene mucha memoria. Es obvio que el club, el equipo, el estadio, la caja, el futuro y el humor de los culés de 2026 está infinitamente por encima de lo que estaba hace cinco años, pero como repitió el presidente durante la campaña, queda mucho trabajo por hacer. Dicho de otra manera, hay mucho trabajo a medio hacer, trabajo trascendental para el futuro del club, para su salud económica, para el blindaje del modelo de club, para su competitividad y, en definitiva, para volver a situar al Barça en la primera línea mundial.

La radiografía actual del Barça no cuestiona ni su grandeza ni su potencial. El presidente Laporta puede presumir de las 50 Copas de Europa del club, de la actual hegemonía en la Liga de fútbol (3 de las últimas 4), del reinado del Barça femenino, del protagonismo de la Masia, de los 1.000 millones de euros de ingresos o de los cientos de millones de seguidores en todo el mundo. No le faltan razones. Pero el Barça acaba de recuperar la regla 1:1 que le permitirá operar con normalidad por primera vez en cinco años. El club necesitará endeudarse aún más para poder terminar la reforma del Camp Nou. El equipo femenino no tiene suficientes recursos para retener todo el potencial que genera. Y hace más de diez años que el Barça ganó la última Liga de Campeones con Luis Enrique en el banquillo y Messi en el campo.

Y podríamos continuar enumerando los grandes retos que tiene pendientes el Barça en los próximos cinco años. Podríamos hablar de baloncesto, de la propiedad y participación de los socios, de los mecanismos de transparencia, del homenaje a Messi, de superar el caso Negreira… Seguramente, sin embargo, el reto más importante y prioritario, porque condiciona el resto, es el nuevo Camp Nou; terminarlo pronto, poner la máquina comercial a pleno rendimiento, comenzar a reducir deuda en lugar de ampliarla, recuperar el potencial económico que permita competir con los rivales directos y, esta vez, olvidarse de gastar compulsivamente y dedicarse a alimentar el modelo deportivo del club, que ya se ha demostrado ganador y rentable. Este es el carril central de este cuarto mandato de Joan Laporta y su legado para el futuro del Barça. Seguramente, el camino más fiable hacia la primera Champions del Barça de Lamine Yamal; sin duda, la rampa de lanzamiento para volver a ser el club de referencia en todo el mundo.



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