El Espanyol ha vuelto a encontrarse con la cara más cruel del fútbol. El conjunto de Manolo González ha perdido por 0-1 contra el Atlético de Madrid en el RCDE Stadium, después de encajar un gol de Álex Baena en el minuto 89 que destrozó la resistencia defensiva de los blanquiazules. Los pericos han aguantado los embates del conjunto de Diego Simeone durante prácticamente todo el partido, pero se han quedado sin premio cuando el reparto de puntos parecía cada vez más cerca. La derrota agrava el mal momento del Espanyol, que ya acumula cuatro partidos consecutivos sin ganar en La Liga. El último triunfo de los catalanes se remonta al 12 de septiembre, cuando superaron al Osasuna por 0-2.
Un Espanyol sólido que resistió hasta el final
El partido planteó un escenario exigente para los locales. El Atlético de Madrid llegó a Cornellà en un buen momento de forma, después de encadenar cinco victorias consecutivas, y buscó prolongar la racha ante un Espanyol necesitado de puntos. Los hombres de Simeone asumieron el protagonismo en diferentes fases del duelo, pero se encontraron con un rival ordenado, disciplinado y dispuesto a competir cada balón. Los blanquiazules priorizaron la solidez defensiva para impedir que los madrileños encontraran espacios con facilidad. El equipo de Manolo González cerró líneas e intentó mantenerse compacto, consciente de que cualquier concesión ante un adversario con tanta calidad podía resultar decisiva. La resistencia perica fue ganando valor a medida que avanzaban los minutos y el marcador continuaba sin moverse.
Cuando el partido ya encaraba los últimos instantes y el Espanyol tenía al alcance un punto de mucho valor, apareció Álex Baena para inclinar la balanza. El futbolista del Atlético de Madrid marcó en el minuto 89, un golpe casi definitivo para un conjunto perico que había conseguido mantener su portería a cero durante prácticamente todo el enfrentamiento. El gol fue un castigo excesivo para la resistencia de los locales, que vieron cómo el trabajo defensivo de toda la tarde quedaba sin recompensa en el momento más inoportuno. El Atlético acabó encontrando el camino hacia la victoria cuando el tiempo se agotaba, mientras que el Espanyol se quedó sin margen para reaccionar. El 0-1 final confirmó la victoria de los madrileños y dejó a los blanquiazules con una nueva decepción ante su afición. Más allá del resultado, el partido volvió a evidenciar la necesidad del Espanyol de transformar su competitividad en puntos, especialmente en duelos en los que consigue mantenerse vivo hasta los últimos minutos.

El regreso de Puado, la mejor noticia de la tarde
En medio de la frustración por el resultado, el regreso de Javi Puado ha sido el gran motivo de alegría para el espanyolismo. El capitán dejó atrás una larga recuperación después de la grave lesión en la rodilla derecha que sufrió en enero de 2026. Su ausencia había sido una pérdida importante para el equipo, tanto por lo que aporta sobre el césped como por su papel de referente dentro del vestuario. Su reaparición es un refuerzo anímico para un Espanyol que necesita recuperar efectivos y encontrar nuevas respuestas en este tramo de temporada. El regreso del capitán, sin embargo, no pudo evitar una derrota que prolonga la mala dinámica de resultados. Con el revés contra el Atlético, el Espanyol suma cuatro partidos seguidos sin ganar y continúa sin encontrar el camino de la victoria desde el 12 de septiembre contra el Osasuna. Los blanquiazules deberán convertir la solidez defensiva mostrada en Cornellà en una base para reaccionar, porque resistir hasta el minuto 89 no ha sido suficiente para sumar frente a uno de los rivales más exigentes de la Liga.
