El Fútbol Club Barcelona afronta este martes una de esas noches que los aficionados esperan con ilusión, pero también con respeto. El conjunto azulgrana visita el París Saint-Germain (PSG) en el Parque de los Príncipes en un partido que va mucho más allá de los tres puntos de la tercera jornada de la UEFA Champions League, que, de hecho, son lo de menos. Tras un inicio de temporada impecable, con once victorias en once partidos oficiales, los de Hansi Flick tienen una oportunidad inmejorable para demostrar que todo lo que se ha visto hasta ahora va en serio y que son sólidos candidatos a todos los títulos.
La expectación es máxima, porque el Barça llega en uno de los mejores momentos de su historia reciente. El equipo tiene toda la confianza del mundo, genera ocasiones y las transforma con facilidad y tiene en Lamine Yamal y Raphinha dos futbolistas capaces de decidir partidos de máxima exigencia. Sin embargo, el PSG representa una prueba muy diferente de las que los azulgranas han superado hasta ahora. El conjunto de Luis Enrique ha ganado las dos últimas ediciones de la Champions y ha madurado hasta convertirse en una máquina competitiva, con una presión asfixiante, movilidad constante y futbolistas que pueden castigar cualquier error.
Once victorias que invitan a soñar
Los números del Barça invitan al optimismo. El equipo ha ganado los once partidos oficiales disputados hasta ahora y ha marcado 48 goles, una media superior a los cuatro por encuentro, lo que supone una auténtica barbaridad. El triunfo por 2-5 contra el Real Betis en la Cartuja fue una nueva demostración de la capacidad ofensiva del conjunto de Flick, que ha encontrado en Lamine Yamal un futbolista diferencial y ha recuperado el mejor nivel de varias piezas importantes de la plantilla.

Pero hay un dato que obliga a mantener los pies en la tierra. El Barça ha encajado once goles en estos once partidos y solo ha dejado la portería a cero en cuatro ocasiones. La propuesta valiente de Flick, basada en una línea defensiva avanzada y una presión agresiva, también conlleva riesgos. Cuando el rival logra superar la primera presión, los azulgranas pueden quedar expuestos, especialmente si pierden el balón en zonas comprometidas. Contra el PSG, estas concesiones pueden resultar determinantes y deben reducirse al mínimo. Los franceses tienen suficiente calidad para salir de la presión, encontrar espacios a la espalda de la defensa y castigar cualquier desajuste. Por eso, el partido servirá para comprobar si el Barça ha aprendido a controlar mejor los momentos en que no domina la situación o si sigue necesitando marcar muchos goles para compensar los problemas defensivos.
Una defensa bajo mínimos ante el campeón de Europa
Además, la situación de la enfermería de los últimos días no es precisamente favorable para Flick. El técnico alemán ha perdido a Jules Kounde y Eric Garcia por las lesiones que ambos sufrieron contra el Betis. Además, Andreas Christensen también es baja, de modo que el Barça afronta el desplazamiento con muy pocas alternativas en la retaguardia. Gerard Martín ha entrado en la convocatoria, pero arrastra molestias y su disponibilidad para jugar desde el inicio no está garantizada. El problema es especialmente delicado porque Kounde y Eric Garcia son dos futbolistas que Flick utiliza para equilibrar el equipo y proteger la banda de Lamine Yamal. Sin ellos, el técnico deberá reconstruir buena parte de la defensa y podría recurrir a futbolistas menos habituales o incluso a Frenkie de Jong para formar pareja con Pau Cubarsí en el centro de la retaguardia.

No es la mejor manera de afrontar una visita al campo del PSG, pero también es una oportunidad para comprobar la profundidad real de la plantilla. Si el Barça quiere aspirar a ganar la Champions, deberá demostrar que puede competir incluso cuando las lesiones le obligan a modificar sus planes. La recuperación de Raphinha, que apunta a titular tras superar las molestias físicas, es una buena noticia para un equipo que necesitará mantener su capacidad ofensiva.
El PSG, un espejo de las aspiraciones del Barça
El conjunto de Luis Enrique es, actualmente, el gran referente del fútbol europeo. Campeón de la Champions las dos últimas temporadas, el PSG ha demostrado que su propuesta ofensiva puede ir acompañada de una gran solidez competitiva. Esta temporada ya ha superado al Manchester City por 2-4 en Europa y llega al duelo contra el Barça con seis puntos en las dos primeras jornadas de la fase de liga. El enfrentamiento también tendrá un componente táctico muy interesante. Tanto Flick como Luis Enrique apuestan por equipos agresivos, capaces de presionar arriba y de ocupar muchos espacios en campo contrario. El control del medio del campo será fundamental, pero también lo será la capacidad de cada equipo para salir de la presión y no conceder pérdidas peligrosas.

El PSG, sin embargo, también tiene una baja sensible. Nuno Mendes se perderá el partido por una lesión muscular en el muslo izquierdo, una ausencia que puede favorecer a Lamine Yamal en los duelos por la banda derecha. El portugués es uno de los mejores laterales del mundo y su capacidad para defender el uno contra uno habría sido un recurso importante para intentar frenar el talento del delantero azulgrana. El Barça, por tanto, tendrá argumentos para hacer daño al campeón europeo, pero deberá estar muy atento a las transiciones y evitar que el partido se convierta en un intercambio constante de golpes, en el que el PSG saldría beneficiado.
Una noche para saber hasta dónde puede llegar este equipo
El PSG-Barça no decidirá si los azulgranas pueden ganar la Champions, porque aún queda mucha competición por delante, pero sí que puede ofrecer una primera respuesta de peso sobre el nivel real del equipo. Una buena actuación en París reforzaría la convicción de que el proyecto de Flick está preparado para competir contra los mejores y que las once victorias iniciales no son solo el resultado de un calendario favorable. En cambio, si el PSG logra evidenciar las debilidades defensivas del Barça, el resultado puede servir para que el equipo identifique qué debe mejorar antes de entrar en el tramo decisivo del curso.

Además, el calendario aún añade más presión a la visita a París. Cinco días después, el Barça disputará el clásico contra el Real Madrid, en una semana que puede marcar el estado de ánimo del equipo y la percepción que se tiene de sus aspiraciones. Flick ha pedido a los futbolistas que jueguen con la confianza de un equipo que lo ha ganado todo hasta ahora, pero también ha advertido de la madurez y la precisión del PSG. Los culés esperan que esta sea la noche en que el Barça confirme que ha vuelto a situarse entre los grandes candidatos a todo. Y la temen porque saben que, ante un rival de esta dimensión, cualquier error puede exponer las carencias que aún existen. El partido de este martes es, en definitiva, mucho más que una prueba de Champions: es la oportunidad de convertir las buenas sensaciones en una candidatura real a los grandes títulos.

