El Real Club Deportivo Espanyol ha recibido un golpe muy duro. El Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha decidido cerrar parcialmente el RCDE Stadium tras los disturbios que se produjeron en el último partido disputado en el feudo blanquiazul. Tras dos advertencias por el lanzamiento de objetos en los derbis catalanes contra el Fútbol Club Barcelona y el Girona Fútbol Club, finalmente se ha cumplido la amenaza y el Espanyol ha sido sancionado con el cierre parcial de su estadio después de que aficionados lanzaran agua a José Bordalás, entrenador del Getafe, y al equipo arbitral durante la visita del conjunto madrileño a Cornellà-El Prat.
La Federación ha cerrado parcialmente el RCDE Stadium
Los hechos ocurridos en el enfrentamiento del pasado sábado han sido considerados como un «incidente de carácter grave según el artículo 107 del Código Disciplinario» del Comité de Disciplina de la RFEF tras el acta del árbitro, Isidro Díaz de Mera Escuderos. El colegiado recogió que, tras la expulsión de José Bordalás, en el minuto 87, “se lanzó agua hacia su persona” mientras se dirigía a los vestuarios, un incidente muy similar al que sufrieron precisamente Díaz de Mera y su asistente, Diego Santaúrsula, una vez finalizado el duelo y después de toda la polémica arbitral vivida, una vez más, en un partido reciente del Espanyol.

Así pues, lo más probable es que este cierre parcial del estadio se produzca para el próximo partido de Liga del conjunto blanquiazul en su campo, que será el próximo fin de semana del 25 y 26 de abril, contra el Levante, teniendo en cuenta que el Espanyol jugará las siguientes tres jornadas de la competición doméstica fuera de casa. Aun así, algunas informaciones apuntan que el club perico estaría trabajando para identificar al autor o los autores de estos hechos, situados detrás de los banquillos, para intentar mitigar la sanción y que este cierre parcial no se produzca del todo.

