Marc Márquez ha disipado cualquier duda sobre su estado de forma con una exhibición incontestable en la carrera sprint del Gran Premio de Hungría. El piloto catalán de Ducati ha convertido el circuito de Balaton Park en su territorio particular y se ha impuesto con autoridad tras liderar la prueba desde la primera vuelta hasta la bandera a cuadros. Después de conseguir la pole position durante la mañana, Márquez ha completado una jornada perfecta con una victoria que no ha admitido réplica. La igualdad que se había visto en la clasificación con Pedro Acosta hacía prever una batalla mucho más ajustada, pero la realidad ha sido muy diferente. El de Cervera ha salido de manera impecable y ha comenzado a abrir diferencias desde las primeras curvas hasta construir una ventaja superior al segundo y medio sobre el murciano.
La superioridad del ocho veces campeón del mundo ha sido evidente. Después de un inicio muy agresivo para asegurar la primera posición, Márquez ha administrado el ritmo con inteligencia y ha controlado la situación sin asumir riesgos innecesarios. Acosta ha intentado mantenerse cerca durante las primeras vueltas, pero pronto ha comprobado que el ritmo del piloto de Ducati era simplemente inalcanzable. Por detrás, Marco Bezzecchi ha completado el podio tras resistir la presión de Fermín Aldeguer y Raúl Fernández en una lucha muy intensa por los lugares de honor.

Un aviso antes de la carrera grande
La victoria tiene un significado especial para Márquez. Además de sumar su decimoctavo triunfo en formato sprint e igualar los mejores registros históricos de esta modalidad, el catalán ha confirmado que vuelve a ser uno de los grandes protagonistas del campeonato. La jornada había comenzado con algunas incógnitas tras la caída sufrida durante la clasificación, pero el piloto de Ducati ha vuelto a demostrar su capacidad para transformar cualquier contratiempo en motivación. La pole y la victoria sprint han certificado una de sus actuaciones más dominantes de la temporada. Ahora todas las miradas están puestas en la carrera del domingo. Márquez llegará como el gran favorito tras un sábado casi perfecto y con la sensación de que ha recuperado aquella versión implacable que durante años marcó una época en MotoGP. En Hungría, al menos en la carrera corta, nadie ha sido capaz ni siquiera de acercarse a su ritmo.
