El Barça lo ha vuelto a hacer. La Masia ha vuelto a crear de la nada una generación de futbolistas capaces de hacer historia en el mundo del fútbol. Son tan jóvenes que es imposible dimensionar quiénes serán al final, pero lo que sí sabemos es que apuntan muy alto, que todo está en sus manos y que son el núcleo del Barça post-Messi, el de la remontada. Hace tiempo que todos los focos están puestos en Lamine Yamal, por su talento descomunal, su madurez, sus dieciocho años y por la necesidad que tiene el fútbol de crear iconos, pero no está solo. Sus 100 partidos con el Barça coinciden con los 100 de Pau Cubarsí haciéndose cada vez más grande en la defensa de Flick, y coinciden con la resurrección de Marc Bernal en el centro neurálgico del equipo tras el bache de su lesión. Los tres son del año 2007, no pasan de los dieciocho años y fueron protagonistas en la aplastante victoria sobre el Atlético (3-0) el pasado martes, a pesar de quedarse a las puertas de la final de Copa.

Hace cerca de cuatro décadas Ferrer, Sergi, Guardiola y Amor fueron la primera oleada de la Masia, que se hizo grande (quid pro quo) en el dream team de Johan Cruyff. Después vino la llamada quinta del Mini, con Òscar, Roger, Celades, De la Peña y Velamazan, que surgió del fútbol base con un impacto notable, aunque el postcruyffismo fue un contexto, sin paciencia ni proyecto, desfavorable para su crecimiento. Puyol (1978), Xavi (1980), Victor Valdés (1982) e Iniesta (1984) tampoco lo tuvieron fácil al principio, pero supieron esperar tiempos mejores, que llegaron de nuevo bajo la inspiración cruyffista de Laporta, Txiki Begiristain, Rijkaard y Guardiola, y con la llegada de -decían- la mejor generación que había dado la Masia hasta el momento, con Piqué, Cesc, Messi y Víctor Vázquez (todos de 1987), a los que se sumarían después Pedro, Busquets (1988) y Jordi Alba (1989).

El blindaje del primer equipo y la errática política de talonario del club alejaron el Camp Nou de la Masia, pero la crisis financiera, el final de la era Messi y la filosofía de entrenadores como Koeman, Xavi y ahora Flick han vuelto a abrir las puertas de par en par. Y por allí han entrado como una exhalación Lamine Yamal, Pau Cubarsí y Marc Bernal, con esa precocidad que los hace destacar, y también sus hermanos mayores Gavi (2004), Balde, Casadó, Fermín (2003), Gerard Martín (2002) y Eric Garcia (2001). Todos ellos se han ganado un lugar en el Barça de Flick, todos tienen un largo recorrido por delante, todos respiran barcelonismo por los cuatro costados y junto con Olmo, Joan Garcia, Ferran Torres, Araujo, Raphinha, Pedri y el resto, todos destilan la pasión que transmite este equipo y que tanto ha conectado con la afición del Camp Nou.

El Camp Nou pronto volverá a aspirar a ser el mejor estadio del mundo y el Barça, con esta gente, pronto volverá a optar a ser el mejor equipo.



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