El Barça de Flick tenía dos objetivos esta temporada. El primero, confirmar las credenciales futbolísticas de su equipo consolidando su jerarquía en el fútbol español; el segundo, subir el peldaño que le faltó hace un año para volver a disputar el trono europeo en la final de la Champions. De los dos, el primero lo tiene más que bien encaminado. El Madrid de Florentino Pérez pagó el gusto y las ganas el verano pasado para reforzarse con Carreras, Huijsen, Alexander-Arnold y Mastantuono y proclamar un nuevo ciclo con Xabi Alonso en el banquillo y Mbappé con el 10 a la espalda; celebró su victoria en el clásico de Liga de noviembre pasado (2-1) como si fuera el primer título de la nueva era, pero ese relato se ha estrellado con la realidad de un Barça con más proyecto, más equipo y más fútbol, que ya se impuso en la Supercopa en el duelo directo y ahora lo hace con un liderazgo sólido en la Liga y un colchón de siete puntos a falta de ocho jornadas, incluida la del clásico del Camp Nou. La Liga no está ganada, pero el contraste de la última jornada, con el Madrid dejándose los tres puntos en el campo del Mallorca (2-1) y el Barça atrapándolos todos tres frente al Atlético (1-2) la ha dejado vista para sentencia.
El segundo reto del Barça dependerá casi enteramente de cómo se sobreponga a las lesiones que hace semanas que ponen palos en las ruedas del equipo. Gerard Martín ha mantenido el nivel en ausencia de Eric Garcia, Cancelo ha hecho olvidar a Balde y Marc Bernal ha cubierto con creces la lesión de De Jong, pero ahora también él está en la enfermería y lo peor de todo es que Raphinha se perderá por lo menos un mes de competición. No hace falta insistir en la trascendencia de la baja del brasileño para el rendimiento del equipo, en cifras, verticalidad y liderazgo. Afectará seguro y quizás decisivamente a la Champions. La pregunta es si también en este caso el equipo tendrá una respuesta a la altura.
Obviamente, todos los ojos miran a Rashford y tiene lógica, pero para suplir lo que aporta Raphinha la respuesta no la tiene solo el inglés, sino todo el equipo. Marc Bernal, Gerard Martín o Cancelo y antes Eric, Fermín o Ferran se hicieron grandes dentro del equipo y a partir del equipo. El sábado en el Metropolitano, Rashford fue enorme con el gol clave del empate, pero Olmo hizo parte del trabajo -asistencia del gol aparte- jugando de falso nueve y generando fútbol en la zona de tres cuartos. En los próximos ocho días, el doble duelo de Champions con el Atlético (con el Barça-Espanyol en medio) pone el listón muy alto. Si el Barça como equipo y Rashford como pieza ahora relevante son capaces de refrendar lo que demostraron el sábado pasado en el Metropolitano, el Barça de Flick presentará candidatura y estará a un paso del objetivo.

