El Girona ha consumado el descenso a Segunda División después de empatar contra el Elche en un partido marcado por la tensión y la decepción. Tras el silbido final, el entrenador del conjunto gerundense, Míchel, ha comparecido visiblemente afectado y ha asumido toda la responsabilidad de la situación que vive el equipo. Sus declaraciones han reflejado el dolor de un club que había vivido años de crecimiento y que ahora ha dado un paso atrás inesperado. En declaraciones a DAZN, Míchel ha dejado claro que aún no sabe si continuará en el banquillo del Girona la próxima temporada. El técnico ha explicado que primero necesita hablar con el club antes de tomar cualquier decisión sobre su futuro. “No lo sé. Debo hablar con el club. Ahora mismo no pienso en eso”, ha afirmado. También ha remarcado el vínculo emocional que ha construido con la entidad durante los últimos cinco años y ha insistido en que no hará “nada contra el Girona” sin haberlo hablado antes con la dirección deportiva.

Un vestuario hundido tras el descenso
El entrenador madrileño ha reconocido sentirse “muy responsable” del descenso y ha admitido que el vestuario está “roto” tras confirmarse la pérdida de categoría. Según Míchel, tanto el club como la afición están viviendo uno de los momentos más difíciles de los últimos años. El técnico ha destacado que la decepción es generalizada y que los aficionados están “dolidos, tristes y con ganas de buscar culpables”. A pesar del golpe, el técnico también ha querido enviar un mensaje de resistencia y reconstrucción. Ha asegurado que el fútbol “muchas veces te da estos golpes” y que ahora el único camino posible es intentar levantarse tan pronto como sea posible. Míchel ha recordado que el Girona llegaba a este final de temporada con la esperanza de mantenerse y continuar el proyecto de crecimiento de los últimos cursos, pero que la realidad deportiva ha acabado condenando al equipo.
El técnico también ha reflexionado sobre las causas del descenso y ha apuntado que durante una temporada intervienen muchos factores. Aun así, ha insistido en que el equipo ha competido hasta el final y ha lamentado que pequeños detalles hayan acabado marcando la diferencia. “Quizás hoy marcas el 2-1 y te cambia la vida”, ha dicho, resumiendo la crudeza de un desenlace que ha dejado al Girona sin opciones de permanencia. Con el descenso ya confirmado, el futuro de Míchel queda ahora pendiente de las conversaciones con el club.
