El Girona ha conseguido una victoria de gran valor en El Molinón tras superar al Sporting de Gijón por 0-2. El conjunto dirigido por Quique Álvarez ha sabido competir en uno de los estadios más exigentes de la categoría y ha terminado imponiéndose gracias a los goles de Yáser Asprilla y Carles Pérez. El triunfo permite a los gerundenses confirmar las buenas sensaciones que ya ofrecieron en la goleada contra Las Palmas y refuerza sus aspiraciones de luchar por el retorno a Primera División. El partido se presentó como un duelo entre dos equipos con argumentos para situarse en la zona alta. El Sporting llegaba invicto y sin haber encajado ningún gol en las tres primeras jornadas, mientras que el Girona lo hacía tras haber recuperado confianza con una contundente victoria en Montilivi. Además, los precedentes no eran favorables a los catalanes, que no habían ganado nunca en El Molinón en sus once visitas anteriores. Esta vez, sin embargo, el conjunto gerundense ha sido capaz de romper esta estadística y llevarse tres puntos muy importantes.
El Girona ha comenzado el partido con personalidad e intentó aprovechar la velocidad de sus jugadores ofensivos para atacar los espacios a la espalda de la defensa local. El Sporting, empujado por una afición entregada, buscó presionar arriba y dificultar la salida de balón de los visitantes, pero los de Quique Álvarez supieron superar esta primera línea y generar peligro cuando pudieron avanzar metros. La recompensa llegó en el minuto 26, cuando Yáser Asprilla hizo el 0-1. El colombiano, que ya había sido uno de los grandes protagonistas en la goleada contra Las Palmas, volvió a demostrar su capacidad para aparecer en los momentos decisivos. El gol permitió al Girona afrontar el resto de la primera mitad con más tranquilidad y obligó al Sporting a dar un paso adelante para intentar restablecer la igualdad.

Resistencia Gerundense y sentencia final
En la reanudación, el Sporting salió con una actitud más agresiva e intentó someter al Girona durante los primeros minutos. Los locales recuperaron balones en campo contrario y buscaron con insistencia el último pase, pero les faltó precisión en los metros finales. El conjunto asturiano tuvo alguna aproximación peligrosa, aunque no logró convertir su dominio territorial en ocasiones suficientemente claras. El Girona, por su parte, supo sufrir. El equipo de Quique Álvarez redujo los riesgos, defendió con las líneas juntas e intentó salir rápido al contraataque. La velocidad de los atacantes gerundenses fue una amenaza constante para un Sporting que, a medida que avanzaban los minutos, dejaba más espacios detrás. Los locales continuaron insistiendo, pero su falta de lucidez en el último tramo ofensivo impidió que llegaran a inquietar seriamente a Gazzaniga.
Cuando el Sporting buscaba con más insistencia el empate, el Girona dio el golpe definitivo. En el minuto 75, Carles Pérez hizo el 0-2 tras una gran acción individual. El futbolista catalán condujo un contraataque desde la banda derecha, superó a varios rivales con dos cambios de dirección y culminó la jugada con un tiro raso, ajustado al palo derecho de la portería de Yáñez. El gol fue un jarro de agua fría para el conjunto local y dejó al Girona en una situación inmejorable. Con dos goles de margen y poco más de un cuarto de hora por disputar, los visitantes pudieron afrontar el tramo final con mucha más serenidad. En los últimos minutos, el Girona controló la posesión cuando fue necesario y alejó el peligro de su área. El Sporting no encontró ninguna grieta para volver a entrar en el partido y los catalanes terminaron celebrando una victoria que tiene un valor especial tanto por el rival como por el escenario.
