La final del Mundial entre España y Argentina, prevista para este domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, está marcada por una preocupación que va más allá del fútbol. Los graves incendios forestales que continúan activos en Canadá han empeorado notablemente la calidad del aire en el área de Nueva York, hasta el punto de que las autoridades han advertido que la situación puede afectar la salud de toda la población.
La calidad del aire de Nueva York, en el punto de mira
El índice de calidad del aire ha llegado este viernes a los 185 puntos, una cifra muy superior a los valores habituales de la ciudad. Según las autoridades, cualquier registro por encima de los 100 se considera perjudicial para la salud, mientras que a partir de los 150 el riesgo se extiende a toda la población, no solo a los colectivos más vulnerables. «La situación ha empeorado respecto a ayer. Cualquier persona puede comenzar a experimentar efectos sobre la salud, que podrían llegar a ser graves en el caso de los grupos más sensibles», han advertido las autoridades, al tiempo que han recomendado limitar las actividades al aire libre y utilizar mascarilla.

La gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, también ha alertado que el humo de los incendios está provocando unas condiciones atmosféricas insalubres en buena parte del territorio. Las partículas en suspensión PM2,5 pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo, lo que incrementa los riesgos para la salud. En este contexto, tanto España como Argentina comparten un deseo poco habitual antes de disputar una final del Mundial: que el sábado llueva sobre Nueva York. Aunque la lluvia no solucionaría completamente el problema, sí ayudaría a limpiar parcialmente la atmósfera y a reducir la concentración de humo antes del duelo que decidirá al nuevo campeón del mundo. De momento, la final continúa prevista con normalidad, pero la evolución de la calidad del aire se mantiene bajo vigilancia.

