La FIFA ha sancionado a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) con 18.000 euros de multa y el cierre parcial del estadio para el próximo partido de la selección española tras los cánticos racistas que se vivieron durante el duelo entre España y Egipto del pasado 31 de marzo en el RCDE Stadium. Durante la primera parte, un sector de la grada, conformada por seguidores del combinado estatal, cantó «musulmán quien no salte«, un grito que se repitió minutos después. A partir de ahí, la FIFA abrió un expediente a la RFEF y, tras un intento de apelación de la RFEF, el máximo organismo del fútbol mundial lo ha desestimado y ha terminado aplicando la sanción.
La FIFA ha sancionado a la RFEF por los insultos racistas durante el España-Egipto
Además de esta multa económica, la selección española deberá tener cerradas al menos un 15% de las localidades disponibles en su próximo partido como local, aunque solo sería de carácter amistoso y no afectaría los enfrentamientos de la Nations League. Por otro lado, esta sanción también incluiría una advertencia por parte de la FIFA a la RFEF de cara a la organización del Mundial 2030 que España realizará junto con Portugal y Marruecos. El organismo del fútbol español, sin embargo, no se da por satisfecho y presentará un recurso al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), considerando que ya se intervino «de manera inmediata, diligente y eficaz desde el mismo momento en que se tuvo conocimiento de los hechos«.

Al día siguiente del partido, Lamine Yamal rompió su silencio y cargó duramente contra los seguidores que realizaron estos cánticos racistas. El extremo catalán, que es musulmán, estaba en el terreno de juego durante el duelo cuando ocurrieron estos hechos, pero continuó jugando con la cabeza bien alta. En un comunicado en las redes sociales, el jugador del Futbol Club Barcelona dejó claro que, a pesar de que los cánticos iban dirigidos «hacia el rival«, lo consideró una «una falta de respeto» y que él, como «persona musulmana«, se sintió profundamente ofendido. Lamine lo remató con una reflexión muy dura: «Utilizar una religión como burla os deja como personas ignorantes y racistas«.

