Franz Beckenbauer, nacido en Múnich (Alemania) el 1945, ha fallecido este lunes a los 78 años, según ha informado el diario Bild. Conocido como Der Kaiser (El Emperador), se trata de un icono del fútbol alemán, europeo y mundial que transformó la posición de defensa central, redefiniéndola como rol ofensivo: el líbero. De hecho, su carrera como jugador recibió el citado apodo debido a su estilo elegante, dominio y liderazgo sobre el terreno de juego. Poseía la particularidad de estar “libre” de obligaciones de marca y, en general, era el último hombre de la línea defensiva. Una posición que popularizó el defensa teutón, sobre todo cuando defendió a su país en la Copa del Mundo de 1970.
Beckenbauer, doble ganador del Balón de Oro, fue una figura clave para la selección alemana y el Bayern de Múnich. Con un palmarés impresionante, levantó la Copa del Mundo de 1974 como jugador y la de 1990 como entrenador. Además, logró la Copa de Europa tres veces consecutivas con el Bayern entre 1974 y 1977. Un jugador mítico que ha perdido la vida por causas naturales después de luchar contra problemas de salud en los últimos meses.
Un legado imborrable
Era sabido que el estado de salud de Beckenbauer no era el mejor, con informaciones sobre su delicado estado que surgieron hace pocas semanas. De hecho, su hermano, Walter Beckenbauer, reveló su situación recientemente, afirmando que “si dijera que está bien, estaría mintiendo”. En este sentido, la presencia mediática de Franz se había reducido notablemente en los últimos tiempos, y sus limitaciones físicas le impidieron despedirse de otra leyenda del fútbol, Pelé, fallecido hace poco más de un año.
Con la muerte de Franz Beckenbauer, el fútbol alemán pierde una figura que marcó una época tanto como jugador como también como entrenador. Por este motivo, su contribución al deporte rey permanecerá como legado imborrable, ya que su impronta como central será eterna. De ahí que una gran multitud de personalidades y entidades se hayan sumado a las muestras de pésame.
