Manuel Ruiz de Lopera, mítico ex presidente del Real Betis, ha muerto este domingo de madrugada a los 79 años. El que fue máximo accionista del club andaluz durante casi dos décadas y ex presidente de la entidad entre 1992 y 2010 ha perdido la vida en su domicilio de Sevilla después de haber salido hace unos días de la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica sevillana Santa Isabel como consecuencia de unos problemas digestivos derivados de una diverticulitis intestinal. Las muestras de pésame de todos los equipos estatales han estado presentes en las redes sociales.

La relación de Lopera con el Betis empezó en 1989 como directivo, de la mano del presidente Hugo Galera, que el diciembre del 1991 lo nombró vicepresidente del área económica. Un año después, aconteció el máximo mandatario del club andaluz, comprando el 70% de las acciones y alternándose entre presidente y consejero delegado. Convirtió el club en Sociedad Anónima Deportiva y presentó los avales necesarios para convertir su empresa, Farusa (Familia Ruiz Ávalos S.A.), en máxima accionista de la entidad, con un 51%. Durante su mandato, consiguió dos ascensos para el club, el primero solo dos años después de entrar, con el ascenso a Primera División, varias clasificaciones europeas, como la clasificación para la Champions y el título de la Copa del Rey del 2005.

Lopera y los problemas con la justicia

Aun así, Manuel Ruiz de Lopera tuvo muchos problemas con la justicia. El 2010, después de vender su paquete de acciones al empresario Luis Oliver, el movimiento acabó en los juzgados. El ex presidente del Betis fue acusado de delitos fiscales, pero el 2018, la Audiencia de Sevilla lo absolvió de los delitos continuados de apropiación indebida y administración desleal (1993-2006), con una sentencia absolutoria que fue declarada firme al cabo de seis meses. En los últimos años, Lopera había estado alejado del foco mediático por los varios problemas de salud que tenía.



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