La crisis interna que sacude a la FIFA sigue creciendo y Gianni Infantino suma un nuevo revés en uno de los momentos más delicados de su mandato. Después de que se frustrara su proyecto para vender comercialmente el 20% de los derechos del Mundial y del resto de competiciones del organismo, ahora dos de las figuras más importantes de la misma FIFA han decidido marcar distancias con el presidente. Los últimos en cuestionar la gestión de Infantino han sido Arsène Wenger, director de Desarrollo del Fútbol de la FIFA, y Mattias Grafström, secretario general de la organización. El hecho de que dos voces de tanto peso hayan expresado su desacuerdo evidencia las tensiones internas que vive la institución tras el fracaso de un proyecto que provocó una auténtica revuelta dentro del fútbol mundial.
Wenger y Grafström critican a Florentino desde dentro de la FIFA
Wenger ha querido aclarar públicamente su posición a través de un comunicado enviado a los medios de comunicación. El exentrenador del Arsenal ha recordado que su responsabilidad dentro de la FIFA es impulsar el desarrollo del fútbol, las academias juveniles, la formación de entrenadores y las competiciones de base en todo el mundo, y ha dejado claro que no participó en la iniciativa impulsada por Infantino. «No participé en este plan estratégico y me enteré por primera vez a través de los medios de comunicación«, asegura Wenger. El exentrenador francés considera que retirar el proyecto era «absolutamente necesario e indiscutible» porque defiende «una FIFA independiente que sirva al fútbol con compromiso, transparencia e integridad».

Pero Wenger no ha sido el único dirigente que se ha desmarcado del presidente. Según han revelado Sky Sports y The Athletic, el secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, también envió un correo electrónico a los trabajadores de la organización reconociendo el malestar interno que se ha generado durante los últimos días. En este mensaje, Grafström admitía que la plantilla se ha visto inmersa en «una situación caótica, difícil de entender y de aceptar» e intenta tranquilizar a los empleados asegurándoles que serán protegidos ante el contexto político que vive actualmente la FIFA. También les pide mantener la profesionalidad mientras el organismo intenta superar una de las crisis institucionales más importantes de los últimos años.
El mundo del fútbol dice basta a Infantino
Estas declaraciones llegan después de que la FIFA se viera obligada a retirar el proyecto para crear una nueva filial comercial que gestionara los derechos del Mundial y del resto de competiciones. La iniciativa chocó con la oposición frontal de la UEFA y de varias federaciones, que consideraron que el plan ponía en riesgo la independencia del organismo. La situación también ha provocado movimientos internos de gran impacto. En los últimos días se ha confirmado la dimisión de Carlos Cordeiro, asesor financiero y una de las personas de máxima confianza de Infantino. Además, el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, aseguró públicamente que su equipo «fue engañado» durante todo este proceso.

Con cada nuevo posicionamiento crítico, la presión sobre Infantino sigue aumentando. Lo que debía ser uno de los grandes proyectos de su mandato se ha convertido en un foco de división interna y ha abierto una crisis de confianza sin precedentes entre algunos de los dirigentes más influyentes de la FIFA. Si las voces discrepantes continúan creciendo, el futuro político del presidente podría complicarse aún más en los próximos meses. Hasta el momento, su postura como presidente del organismo había sido muy fuerte, pero estos últimos movimientos, después de un Mundial que también ha generado muchas críticas por la implicación de los Estados Unidos de Donald Trump, están poniendo en duda la continuidad del suizo al frente de la institución.


