El Camp Nou vive este jueves uno de sus días más reivindicativos de los últimos tiempos, lleno de esteladas en lo que el presidente del Barça, Joan Laporta, vaticinó ayer que sería un «acto de exaltación» de la bandera independentista tras la violencia policial de la semana pasada en Elche contra un joven culé que llevaba una. El espectáculo que ofrecía la gradería al comenzar el partido, con los asistentes de pie y sosteniendo esteladas durante todo el himno, ha confirmado los pronósticos de Laporta, informa Josep Maria Botanch desde el interior del estadio.
El ambiente en el exterior antes del partido
Cuando pasaban unos minutos de las siete de la tarde, la gente comenzaba a aglomerarse en los accesos más cercanos a la plaza de Pius XII para acceder al estadio. Entre los aficionados más puntuales, en buena parte turistas, había pocas esteladas. Uno de los seguidores que la llevaba colgada del cuello era Josep Boixet. «Viendo las imágenes de la agresión, tenía claro que debía llevarla«, afirmaba el hombre, que vive en Viena (Austria) desde los cinco años, pero está pasando unos días en Vic. Boixet cree que la decisión de suspender el acto de homenaje a los campeones mundialistas es acertada y confía en que el Camp Nou luzca como nunca lleno de banderas independentistas. «Me enorgullece poder celebrar la presencia y espero que sirva para avivar un poco la chispa del movimiento«, apuntaba.

A pocos pasos, Pau Castillo esperaba para entrar al estadio con la bandera guardada en uno de los bolsillos del pantalón. «La llevo siempre, pero hoy con más razón«, aseguraba, calificando de lamentables las imágenes de la agresión al joven seguidor. Castillo considera que el acto de reconocimiento a los mundialistas se podría haber hecho de todas maneras y vaticinaba -con acierto- un aumento de la presencia de símbolos independentistas al acercarse la hora del partido.

Pocos minutos después llegaba al mismo acceso del estadio otra estelada enfundada en la espalda de Oriol Coma, que venía acompañado de su esposa y su hijo. «Siempre hemos defendido la causa, pero hoy la hemos descolgado del balcón expresamente para llevarla«, confiesa. El aficionado cree que el incidente vivido en Elche es solo el último episodio de catalanofobia que se vive en el Estado. «Con otras banderas, que sí son ilegales, esto no pasa. Los catalanes siempre pagamos los platos rotos», lamenta antes de pasar los primeros controles para entrar al Camp Nou.
Por su parte, la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) ha comenzado a las siete y media a repartir cerca de 10,000 esteladas en varios puntos alrededor del Camp Nou. «Nos quedaremos cortos, pero con dos días no hay más margen de maniobra», indicaba Salvador Garreta, uno de los miembros del secretariado de la ACN desplegados alrededor del estadio blaugrana. A los voluntarios se acercaban muchos turistas despistados que querían una de las esteladas de papel. «A todos los que nos piden les explicamos qué significa», precisa Garreta. El hombre espera que la presencia de banderas independentistas sea masiva en el Camp Nou y pueda servir para enviar un mensaje contundente en todo el Estado: «Parece que estamos muertos, que eso de la independencia ya ha pasado… El Proceso lleva trescientos años y no ha parado en ningún momento».
La distribución de esteladas de papel ha sido la antesala de la marcha conjunta que pocos minutos antes de las ocho y media ha comenzado en los jardines de Josep Munté, convocada por la ANC, Plataforma por la Selección Catalana y la Asamblea de Jóvenes de Cataluña. La movilización ha avanzado desde este punto hasta el acceso 15 del estadio blaugrana y ha contado con la participación de cerca de 200 personas.

Agresión en Elche y amenazas de boicot al españolismo
Cabe recordar que todo se remonta al pasado domingo 23 de agosto. Momentos antes del partido que debía enfrentar al Barça con el Elche, se produjo una agresión por parte de varios agentes de la policía española a un joven seguidor blaugrana por llevar la estelada en uno de los accesos al Estadio Martínez Valero. Desde el primer momento, el club catalán apoyó al aficionado que fue golpeado y condenó los hechos con rotundidad. Con el paso de los días, el caso había tomado tal dimensión que el mismo presidente Joan Laporta anunciaba el miércoles la cancelación del homenaje que había previsto para este jueves en reconocimiento a los jugadores que ganaron el Mundial con la selección española el pasado julio.
Si ya había habido mucho malestar entre los culés antes de que sucedieran los hechos de Elche, el aumento exponencial de la indignación amenazaba con boicotear el acto con silbidos dirigidos al españolismo. De esta manera, se optó por suspenderlo. En lugar de este homenaje a los campeones mundialistas, Laporta invitaba a los seguidores blaugranas a convertir el Camp Nou en un templo de “la exaltación a la estelada” durante el partido de esta noche contra el Athletic Club. Lo hacía con el objetivo de que “los culés y los catalanes podamos ir con la estelada sin que corra peligro nuestra integridad física y que este elemento deje de estar estigmatizado por las fuerzas de seguridad y orden público del Estado”. “Es una manera de expresarnos de forma pacífica que no genera violencia ni odio. Se debe respetar la estelada porque representa nuestros anhelos de libertad”, subrayaba el dirigente en unas declaraciones a los medios de comunicación del Barça.
