Món Esport
Lewandowski demuestra por qué tiene que quedarse en el Barça

Robert Lewandowski ha demostrado por qué los delanteros viven constantemente con una Espada de Damocles encima de la cabeza. Cada vez que se alejan del gol, esta se acerca cada vez más en su cuello, puesto que la afición siempre reclama sangre con la cual alimentarse durante las malas épocas. Pero, a diferencia otros perfiles, la vistosidad y la naturaleza llamativa de ver cómo la pelota traspasa la portería rival provoca que los futbolistas de su posición puedan coger esta arma para defenderse de las críticas y reivindicarse. Esto es el que ha hecho Lewandowski al partido entro el Fútbol Club Barcelona y el Valencia Club de Fútbol este lunes, a un enfrentamiento de Liga que aparentaba ser poco llamativo por la fecha, el clima y el juego. El polaco ha marcado tres goles, dos de cabeza y uno de falta, para proclamarse el mejor jugador del partido y escribir un mensaje sobre el césped del Estadio Olímpico Lluís Companys con la espada: «Me quedo en Barcelona«.

Antes del enfrentamiento contra el Valencia, los rumores sobre una posible suplencia de Lewandowski cogían tanta fuerza como las gotas de agua que caían. Todo mientras el polaco reafirmaba al medio alemán Sport Bild que su intención no es marchar del club azulgrana: ni un día de lluvia hace que todo el clima sea malo, ni una mala racha determina qué perfil o qué nivel puede tener permanentemente como jugador. «Definitivamente, dejar el Barça este verano no es posible para mí, no es un tema a discutir. Me siento bien físicamente y, a partir de hoy, esto será así durante al menos dos años más. Cuando ya no esté a un nivel superior, entonces ya me pensaré mi salida«, ha asegurado. Si es cierto que cambiar de opinión es completamente respetable –Xavi Hernández últimamente ha aprendido mucho sobre esto-, reafirmarse en una y ser capaz de mantenerla también tiene el mismo mérito. Esto es el que ha demostrado el nuevo culé contra los valencianistas.

Lo más importante no es la cabeza de Lewandowski como tal, sino todo aquello que pasa dentro de ella

Los goles de Lewandowski han sido una mezcla de supervivencia y calidad. Porque los dos goles de ninguno son de delantero ‘clásico’, de aquel que aprovecha su poder físico para imponerse al aire. El primero, rematando al primer palo durante una centrada a un córner. El segundo, a una jugada similar, pero aprovechando un error de Jaume Domènech, portero del València, después de intentar evitar un remate de Ronald Araujo. El gol de falta ha sido un pequeño recordatorio: quizás hace unos meses no pasaba por su mejor momento como futbolista, pero no todo el mundo ha tenido la posibilidad de ganar Pelotas de Oro en la época en que Lionel Messi, la divinidad futbolística expresada en un hombre argentino de 1,69 metros, todavía tenía fútbol de primer nivel en sus piernas. Muchos menos son los jugadores que pueden plantear el debate sobre si han sufrido un robo en este premio individual, a pesar de que en este caso, fue perpetrado por el desconocimiento sobre cómo gestionar correctamente los diferentes acontecimientos ante la pandemia de la Covid-19.

Pero el más importante no es como el delantero remata con su cabeza, sino el que pasa dentro de este. Los jugadores de la élite son aquellos que tienen presentes que los pequeños detalles siempre marcan la diferencia. Que el fútbol es un deporte donde, evidentemente, la condición física es importante, igual que también lo es la inteligencia. «Había situaciones del partido que exigían más velocidad y buscar más el último pase«, explicaba el polaco en la entrevista postpartido después de analizar con precisión que, durante la primera mitad, el conjunto azulgrana había tenido dificultades para encontrar los espacios entre las líneas defensivas del València. «A la segunda parte sabíamos que teníamos que tener paciencia, pero jugar cerca de la portería rival», añadió. También ha reivindicado que sabe qué significa el club, independientemente de los títulos a los cuales opte en este punto de la temporada: «Somos el Barça, tenemos que jugar más ofensivos y tenemos que marcar más goles«. Lewandowski ha reivindicado por qué se tiene que quedar a la entidad culé por sus calidades futbolísticas y su personalidad. Pero lo más importante, a diferencia de los compañeros que protestan al árbitro por los errores propios, es que comprende que el equipo no necesita jugadores que encajen al cliché de una escena de Recortar por la línea de puntos: «Si de 8000 películas no te parece buena ninguna, quizás el problema lo tienes tú».



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