Entra en la otra sala de juntas, la de su despacho, Joan Laporta, redondo, inquieto y feliz. Como un boxeador que ha resuelto el peor embate. “No ha sido un plebiscito» –remata con contundencia–, “sino la valoración de la obra hecha, que tiene contentos a los culés”. Menos mal. Este país se había especializado en convocar y empatar elecciones. De Víctor Font, solo queda el recuerdo. Y el recurso amargo del por cuarta vez presidente del Barça por una campaña llena de “falsedades y mentiras”. Laporta ya debería haberse acostumbrado. Lo que sus rivales –más bien, enemigos– no ganan en las urnas quieren ganarlo en las redes y sobre todo, en la prensa, donde amontona enemigos y desamigos. Las animadversiones se explican en un país en el que la hilaridad y el placer se pagan caros. Ya lo decía el señor Pla, del Futbol Club Empordà: “Cuando le pregunten cómo está, responda siempre con una enfermedad disuasoria. Este es un país de envidiosos. La envidia es la enfermedad nacional”. Seguro. Y Jan Laporta, tierno, enérgico y perenne, hace décadas que descubrió el antídoto, que es la victoria persistente.
¿Qué lo ha hecho más famoso, la pancarta que puso frente al Bernabéu en las anteriores elecciones o aquello de la noche después de conocer los resultados de la encuesta de TV3?
¿Qué es aquello de la noche?
“Lo, lo, lo, lo, lo… ¡el Barça es nuestra vida!”
¡Aaaah! ¡Bien! Tengo más reciente eso del otro día. Fue una celebración, tan alegres de haber ganado unas elecciones… Y más como las ganamos. Con tanta contundencia. Nos salió así la celebración, a raíz de un proceso electoral que ha sido bastante intenso. Y por eso la reacción… Creo que no ofendí a nadie bailando un poco y celebrándolo… Y la pancarta… ya es historia. En esta campaña me decían de hacer otra, pero no me gusta repetir las cosas. Faltaría originalidad.
No lo decía por ofender, que no es el caso, sino porque se ha hecho viral y debe ser uno de los vídeos más vistos en las últimas décadas. ¿Cuánta gente ha visto este vídeo? [Interviene Joan Pol y remata: “No solo eso, sino que ahora la gente hace ese baile en las discotecas!].
¡No tenía ni idea! [Ríe]. Son rasgos de mi personalidad. Tanto la pancarta como esto. Y si gusta, bien, y si no, también.
Hombre, yo creo que eso sí que gusta…
Lo celebro. Celebro que guste. Hombre, no debe gustar a todo el mundo, pero, en cualquier caso, está hecho con buena intención y sin ganas de herir a nadie.
Cuando dice que la campaña ha sido especialmente intensa, ¿quiere decir especialmente intensa o especialmente dura?
Fue muy dura solo empezar. Porque presentaron una denuncia llena de falsedades ante la Audiencia Nacional y todas estas cosas merecen respeto. Porque es la Audiencia Nacional y sabes cómo puede reaccionar. Eso me pareció fuera de lugar y ya lo dije. Además, llena de falsedades y mentiras. Afortunadamente, la Audiencia Nacional se inhibió, pero era como poner al Barça en sus manos. Lo vi de muy mal gusto y una jugada sucia. Después ha habido una serie de cosas que se han ido encadenando y que creo que han ayudado a que tuviéramos un resultado tan contundente.
Pienso que la explicación de lo que hemos hecho salvando al Barça, recuperando la economía del club, haciendo un equipo competitivo, impulsando el Spotify Camp Nou, eso era suficientemente contundente para ganar, pero la actuación del contrincante ha tomado una línea que apuntaba a la división del barcelonismo, cuando nosotros buscábamos la unidad del barcelonismo. Al final, el barcelonismo ha votado unidad, ha votado continuidad de una obra hecha que tiene contentos a los culés.
¿Usted se habla con el otro candidato, con Víctor Font? ¿Se lo comentó?
No. No tengo relación personal. Tengo una relación de respeto y suficiente.
Estas acciones legales al Barça son recurrentes. Siempre aparece alguien que lleva a la directiva al banquillo de los acusados. ¿Por qué? Esto no pasa en otros clubes…
No sé si pasa en otros clubes…
No tanto.
Quizá no tanto, pero también hay esas disputas internas. El Barça es una institución catalana abierta al mundo y es muy potente. Tiene una representatividad del país muy importante, por eso es más que un club. Y bien, seguramente el Barça es un instrumento de poder dentro de la Cataluña que vivimos. Seguramente hay mucha gente que tiene mucho interés en dominar al Barça. Ya sea a 600 kilómetros de distancia o ya sea aquí. Por eso, en un momento en que hay un proceso electoral hay tantos intereses por intentar dirigir el club. ¿Qué pasa con esto? Cada uno tiene su estilo. Por mi parte podría haber utilizado algunas historias que en su momento nos comunicaron y no lo he hecho porque no es mi estilo, pero en cambio otros no tienen reparos en jugar sucio.

En todo caso, estas elecciones se plantearon como una especie de plebiscito, podríamos decir, a la figura del presidente. Eran unas elecciones que pretendían fiscalizar el gobierno y el resultado ha sido incontestable. ¿Qué debemos esperar a partir de ahora? ¿Un gobierno como el de los últimos cinco años o han quedado más reforzados para llevar a cabo algunas acciones más contundentes?
Plebiscito era lo que pretendía el contrincante. No ha sido un plebiscito, ha sido una valoración de la obra hecha. La obra hecha es objetivable. Tenemos un estadio al que ya hemos regresado, tenemos un equipo muy competitivo y, en cuanto a la economía, debemos consolidar la recuperación económica. ¿Qué se verá a partir de ahora? La continuidad de todo esto, con las acciones y las medidas que hemos ido tomando para que el club sea cada vez más eficiente, que haya una máxima eficiencia operativa. Evidentemente, debemos mejorar. En todo se puede mejorar. Tanto en el aspecto organizativo, en cuanto a la gobernanza del club, como en lo que se refiere a la consolidación de la recuperación económica. En eso iremos mejorando, porque ya se ha ido viendo. Hemos ido mejorando a medida que hemos superado obstáculos y hemos logrado salvar al club.
A nivel deportivo, también. Entiendo que iremos mejorando en todos los aspectos, pero debo decir que lo que creo que se debe hacer después de conseguir un equipo tan competitivo es mantenerlo e irlo consolidando. Quiero decir que no es necesario ir al mercado por ir y debemos seguir viendo qué tenemos en casa para, si es necesario, mejorar la plantilla. En cuanto al estadio, también se verá una evolución. Ya hemos regresado, ya tenemos las dos gradas, con más de 62.000 asientos. Lo hemos articulado en fases para seguir bien su evolución. Primero, tendremos que terminar el lateral tercera gradería con los asientos VIP de segunda y tercera. Después vendrá la parte de tribuna con el museo y, finalmente, los goles. Si todo esto va bien y no hay ningún imponderable, y no aparecen obstáculos, que siempre aparecen, el objetivo es que a principios del 28 podamos tener el estadio terminado. Con la corona hecha, que eso requerirá más tiempo. Tendremos que detenernos en ese momento porque en ese tramo no se podrá jugar. Intentaremos encajarlo en el verano del 27 y que la Liga nos permita comenzar los partidos de casa más tarde.
Si no, ¿la alternativa es pasar brevemente al estadio Johan Cruyff?
Nuestra intención era ir allí. Ahora, no sé si será posible. Dependerá del tiempo que necesitemos, porque, hombre, si hablamos de un mes, tres o cuatro partidos, el Johan Cruyff sería perfecto. Si son más partidos, quizá tendremos que hacer la opción Montjuïc, el Lluís Companys, de nuevo.
Los han criticado mucho por la opción de elegir la empresa turca que lo construye… Cualquier cosa que hace usted siempre despierta críticas feroces, pero esta decisión aún ha sido más contestada.
Bueno, esta decisión…
Y perdone, como si usted ocultara algo…
No, no. Ha sido una licitación pública que esta empresa ha ganado claramente, porque la metodología de la construcción era la adecuada, la que pensábamos que era la mejor para avanzar más rápido en este proceso. También firmaron en el pliego de condiciones que las otras empresas que se presentaban no querían firmar en el borrador del contrato de ejecución de obra. Es cierto que este contrato incluía una serie de penalizaciones que no son las estándar en el sector de la construcción española, pero nosotros creíamos que debía ser así.
Esto creo que no ha gustado al grupo de constructoras españolas. Era una constructora turca que tenía interés en tener una obra importante en el Estado español y lo consiguió. Para nosotros eso era un plus y debo decir que sí que estoy satisfecho de haber elegido a esta constructora. Porque, miren, me daba una cierta incomodidad firmar con el grupo de constructoras españolas, no porque hayan tenido sentencias judiciales en contra por haber arreglado concursos, porque mira… todo evoluciona y son empresas de reconocido prestigio y tal. Era porque también había la parte política. Tenemos antecedentes de lo que ha pasado aquí en momentos no tan lejanos y muy recientes, y yo no quería que se detuvieran las obras, por si acaso pasase algún conflicto político y que las obras del Barça quedaran detenidas. Entiendo que había menos riesgo con una constructora turca, y en este aspecto me daba una cierta tranquilidad.
¿Qué ha pasado con los turcos? Creo que están haciendo un buen trabajo. Están haciendo una construcción de mucha calidad. Ha habido imponderables que han hecho que las obras se retrasen, porque en las obras de esta magnitud suelen haber retrasos.

Pero la empresa cumple los plazos a los que se comprometió?
Piense que esto, el contrato de construcción, está ligado al contrato de financiación. Debemos ir cuadrándolo. Y cada vez que hay un retraso, porque no han llegado los permisos a tiempo o porque se han producido como consecuencia de la guerra de Ucrania, lo que sea, nos encontramos que debemos cuadrarlo con el contrato de financiación. Entonces se negocia con Goldman Sachs y se va cuadrando. De momento, tal como tenemos el calendario, ya os lo he dicho, en principio, si no hay ningún imponderable, a principios de 2028 tendríamos el estadio ya para inaugurar.
Lo acusan de haber hipotecado el futuro del Barça con la construcción de este nuevo estadio.
Noooo. Dicen muchas cosas, pero eso no es cierto. Precisamente, la estructura de financiación de esta obra permite poder decir que lo que se paga se devuelve con los ingresos adicionales que genere el estadio una vez terminado. Por lo tanto, no se ha hipotecado ningún activo del club. No hemos hipotecado de ninguna manera ni el presente ni el futuro del Barça. El retorno es con los ingresos adicionales. Con los ingresos que genere adicionalmente a los que tenemos ahora. Ahora debemos estar con unos ingresos del estadio de 110 millones de euros. Las previsiones muy conservadoras indican que haremos 300. Esos 300, que serán más, porque estoy convencido, harán tres partes. Una parte para el club, otra para devolver la financiación y la tercera para contingencias que se puedan producir.
En este caso del Spotify Camp Nou, en el caso Negreira o en el caso Olmo, siempre ha habido una presunción de culpabilidad. Al contrario de lo que debería ser, porque usted es abogado y lo debe saber, que es la presunción de inocencia. Esta junta directiva siempre es culpable. ¿Cree que se confunde la fiscalización necesaria con la culpabilización?
Es cierto. Es cierto que se nos ha condenado antes de juzgarnos en el caso Negreira y en todo lo que hacemos siempre se busca el contrapunto. Estamos acostumbrados. Somos catalanes y estamos acostumbrados. Y somos el Barça y estamos acostumbrados. Además, tenemos éxito y eso hace que te acostumbres a que la gente reaccione así. La gente, pero, sobre todo, los que quieren tener al Barça dominado, sometido.
Madrid…
Sí, básicamente es eso. Estamos acostumbrados. Incluso en el caso Negreira quieren borrar una parte de la historia más gloriosa del Barça. Y no se sostiene por ningún lado. Ya estamos acostumbrados. Lo que hacemos es mirar adelante, seguir con los objetivos que tenemos y procurar no perder mucho tiempo en todas estas historias. Es cierto que no las puedes dejar de lado, porque no descansan nunca los que nos quieren perjudicar así. Pero lo que hacemos nosotros es continuar avanzando.

Y eso no hace que les puedan decir: “Ya estamos, con el victimismo habitual de los catalanes”?
Yo ya he demostrado suficiente que no soy, de victimista. Ni me gusta practicarlo, el victimismo. Por eso te digo que no me gusta entretenerme mucho en estos temas, porque pienso que debemos continuar adelante. No quiero poner nunca el retrovisor. De victimista, nada. Lo que pasa es que ellos tienen barcelonitis y nosotros debemos ir adelante. Si podemos, ir con orgullo, con la cabeza alta. Y eso sí, no hacemos actos de vasallaje. Intentamos no hacerlos. Aunque te tengo que decir que estos años, tal como estaba el club, he tenido que pasar por momentos que no me habría gustado pasar, pero lo he hecho por el Barça.
¿Habla de la Superliga? ¿Se arrepiente, del acercamiento al Real Madrid?
He hecho lo que tenía que hacer. Por lo tanto, no me arrepiento de haber pensado en algún momento determinado lo que tenía que hacer.
¿Se ha acabado del todo, eso de la Superliga?
Ya se ha acabado del todo.
No digo solo en el caso del Barça…
No. Los otros clubes se lo han quitado del todo de la cabeza. Nosotros volvimos a UEFA y ellos lo hicieron inmediatamente después. Tanto el Madrid como la Juventus. Nosotros pensamos que ya era el momento, porque llevábamos tres años y no se había aplicado nada de lo que habíamos trabajado allí. En el resumen de la historia esta, debo decir que a nosotros nos ha servido para conseguir hacer algunos palancas. El hecho de estar en la Superliga nos permitió hacer conexiones con Sixth Street, que intervino en la compra del 25 por ciento de los derechos de televisión del Barça de la Liga. Con eso conseguimos 688 millones de euros, que en un momento puntual nos sirvieron para frenar el golpe del desastre, de la situación de quiebra en la que nos encontrábamos. También nos sirvieron para situar el endeudamiento y para hacer algunas inversiones fichajes que han ido haciendo que el equipo fuera competitivo. Por lo tanto, hombre, hemos tenido que entrar en una línea que…
Yo ya dije desde el primer momento que estábamos principalmente porque pensábamos que se podían generar dineros para el Barça y, si se mejoraba la competición europea, la Champions, mejor. Creo que el presidente Aleksander Čeferin lo vio claro. Cambiaron el formato. En el caso de la plataforma Unify, que debía dar el fútbol en abierto a todo el mundo y desde cualquier parte del mundo, a la cual se podría conectar todo el mundo, eso quedó en estudio de UEFA. Si lo decidía UEFA y generaba muchos dineros, domino. Y si no, a otra cosa. Siempre hemos entendido, como Barça, que la gobernanza de esta competición la debía hacer UEFA, porque eran los que habían ganado las elecciones. Somos demócratas. Otros pensaban que no, que el poder lo debían tener ellos. Yo eso lo veía prácticamente imposible.
Y en cuanto al formato de competición, sí que hemos conseguido uno que da más dinero ahora a UEFA, un 20 por ciento más, y eso sí que nos lo podemos apuntar un poco como mérito. Este formato te mantiene interesado hasta el final. Antes con el sistema de grupos había un par de partidos que prácticamente perdían interés. El otro día un amigo me decía: “Escucha, estuve hasta la última jornada de la liguilla esta, porque iba de muy poco que unos se pudieran clasificar y los otros no”. Es más interesante. Y nos podemos atribuir el mérito todos juntos.
Pero con la UEFA se mantiene el recelo con el calendario. Ahora, por ejemplo, se ha lesionado Raphinha en un momento muy trascendente de la temporada. Se lo pierde durante cinco jornadas y eso podría incluir la semifinal de Champions. ¿Continúa siendo una molestia añadida este calendario?
Eso no depende de UEFA. Es de FIFA. De alguna manera deberíamos reclamar a FIFA que haga un calendario internacional que tenga en cuenta las competiciones que tenemos los clubes más importantes. Es cierto que en un partido amistoso entre Francia y Brasil en Estados Unidos que se te lesione uno de los mejores jugadores de la plantilla molesta mucho. Y es claro, tampoco puedes trasladar al jugador la responsabilidad de no jugar, porque son profesionales y, además, juegan por su país y lo dan todo. Y es normal.
Es este calendario, que es muy apretado y que llega en un momento de la competición en que nos jugamos las habichuelas. Hombre, es indignante, pero también es muy complicado resolverlo. Mira, esta es una discusión que ya es histórica. Yo recuerdo que en mi primera etapa montamos el G-14 porque uno de los puntos ya era el calendario de la competición. Los clubes queríamos tener derecho a participar en la elaboración del calendario internacional de las selecciones. Nunca se encuentra… es complicado. Pero, además, cuando hay voces que ponen más competiciones de la cuenta… Ahora, debe ser la Federación española quien debe hablar con la FIFA… Los clubes tenemos muy poca fuerza.
Ahora que hablamos de la Superliga, ¿cómo ha quedado su relación con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez?
Mi relación con el presidente del Madrid es de respeto mutuo.
Hubo un período en que tenían mucha más complicidad.
Antes participábamos de la Superliga, donde confluían nuestros intereses. Entonces había más contacto. Pero este contacto se fue desvaneciendo a partir del momento en que comparecen en el caso Negreira. Me dan toda clase de explicaciones, que yo no entiendo, pero consideré que mi obligación era aguantar en el tema de la Superliga porque quería conseguir una serie de cosas para el Barça. Pero veo que llueve sobre mojado y que cada vez que el juez lo intenta archivar ellos presentan una prueba concluyente, que es una declaración en una radio o en un medio de comunicación, pruebas que después quedan siempre en nada. Aquí hay un interés muy turbio. Quieren prolongar este procedimiento para justificar lo que dice su televisión, según la cual [sonríe] los jueces favorecen al Barça. Esto ha ido deteriorando la relación institucional. La personal es de respeto mutuo, pero entre los clubes han quedado muy deterioradas.
En el caso de la Superliga el Barça ha marcado la agenda del Madrid. En el momento en que el Barça anuncia que se va, el Madrid anuncia la disolución del proyecto.
Que conste que nosotros hemos actuado con toda la lealtad. Hace más de ocho meses que en una reunión de la Superliga avisé que nos íbamos, que llevábamos más de tres años con todo aquello y que no se acababa de aplicar. En ese momento me dijeron que hiciéramos un último intento y quedamos que iríamos todos juntos a la UEFA a plantear la propuesta. En el último momento me dijeron que fuera yo solo porque ellos no tenían muy buena relación con UEFA y yo con Čeferin siempre he mantenido una muy cordial, muy honesta. Čeferin es un esloveno y tiene un hermano, digamos, que tiene simpatías por el Barça. Es una persona muy seria, Aleksander Čeferin. Es un abogado de prestigio reconocido. Siempre me he encontrado bien y ya lo conocía antes de ser presidente de la UEFA. Había las diferencias en cuanto a la Superliga, sí. Él me pedía que me lo pensara mucho y yo le explicaba las razones por las que estábamos, pero siempre hemos mantenido el contacto. Yo hacía, por tanto, de puente con la UEFA.
Fui, entonces, con el mensaje de la Superliga a la UEFA, creo que con Aleksander Čeferin llegamos a un diálogo constructivo y podría haberse producido un acuerdo con los objetivos que nos habíamos planteado, que eran valorar si la plataforma daba dinero y modificar el formato de la competición. La UEFA ya nos había dicho que no aceptaban modificar el poder en su gobierno. Cuando regreso y les explico cómo hemos quedado me encuentro con la sorpresa de que ya le habían dicho a Čeferin que no aceptaban lo que habíamos acordado, porque ellos también querían poder. Aquí acabamos rompiendo. Yo comuniqué entonces a la UEFA y al EFC –European Football Clubs– que el Barça volvía a la familia del fútbol y sé que, después de hacerlo nosotros, los otros clubes han hecho movimientos para volver también.

La quiebra económica a la que se ha referido antes, consecuencia de sus antecesores, ha provocado que ustedes vuelvan la mirada a la Masia y a las categorías inferiores. ¿Eso lo hicieron a la fuerza o porque creen decididamente en la cantera del Barça?
¡Hombre! ¡Creo en ello! Ya lo hice en mi primera etapa. En esto no soy dudoso. Siempre he tenido en mente que el mejor Barça –mejor aún, los mejores Barça de la historia– ha sido cuando hemos tenido un núcleo de jugadores de casa con otros de mucha calidad que han venido de fuera.
Eso no ha pasado siempre…
Pero siempre ha habido gente de casa, que marcaban el espíritu, la identidad. Con el Dream Team había jugadores de casa. Estaba Pep Guardiola, que era la personificación, estaba Víctor Valdés… El Chapi Ferrer, Sergi Barjuan… Siempre ha habido y creo que ha sido muy importante. Obviamente, con jugadores de fuera también, de mucha calidad: un Laudrup, un Stoítxkov, la peña de los vascos, como Bakero o Txiki, que para mí eran de casa… [Ríe]. En cualquier caso, eran gente que entendían qué representa el Barça. El Barça de las Cinco Copas eran jugadores que se habían formado en casa… En el Barça que tuve el honor de presidir había Piqué, Puyol, Xavi, Busquets, Iniesta, Pedro… Eran jugadores que venían o del Barça Atlètic o que también se habían formado en la Masia. Esto para mí siempre ha sido importante, porque es la mejor manera que tienen los que vienen de fuera de integrarse. Venía un Ronaldinho, un Eto’o o un Deco y sabíamos que podían contar con gente de casa que marcaba la línea a seguir. ¿Ahora qué pasa? ¡Ahora tenemos un montón!
Por eso, por este montón, le pregunto si eso ha sido consecuencia de la necesidad o de este propósito mantenido a lo largo del tiempo…
El planteamiento ha sido que la Masia sea el eje central de nuestro proyecto deportivo, pero también tienes razón que ha servido en un momento en que ir al mercado nos era más difícil. Aún así, hemos ido porque…
¡Sufriendo!
¡Sufriendo siempre! [Ríe]. Sufrimos siempre, pero nos hemos salido. Hemos sido bastante hábiles. La audacia en este punto ha sido una virtud. Lo que sí hemos tenido también es la suerte de que en fútbol formativo, base, se ha trabajado muy bien. Hemos promocionado jugadores al primer equipo de mucha calidad. Aquí se dio la circunstancia de que un Cubarsí, un Marc Bernal, un Casadó, un Lamine coincidieron. Cubarsí-Bernal-Laime eran la columna vertebral de los cadetes del Barça. Con otros jugadores que también eran de ese equipo y que ahora están en el Barça Atlètic. Xavi Espart, que ahora ha sido promocionado, también es de esa quinta. Tenemos jugadores como Pedri, que, aunque no es de la Masia, es estilo Barça personificado, cedido ahora en Canarias, y Gavi, que es de la Masia, Fermín, que también es de la Masia… Tenemos a Balde, Gerard Martín, un hallazgo que se ha inventado Flick y que está dando muy buen resultado, Eric Garcia, que es de casa… Hay un núcleo de jugadores que funcionan y que, sí, han hecho que la Masia sea el eje central que nosotros queremos.
Esto ha evitado que fuéramos al mercado con las dificultades que teníamos, pero, aún con eso, hemos traído a Lewandowski, hemos traído a Koundé, hemos traído a Raphinha, hemos traído a Ferran Torres, hemos traído ahora a Rashford, Roony, Cancelo, que está dando muy buenos resultados… Porque a Olmo lo considero de casa, ¿eh? En todo momento hemos traído a los jugadores que nos han pedido los entrenadores y lo hemos conseguido. Nos pidieron a Gündoğan en un momento determinado y conseguimos a Gündoğan. Nos hemos ido saliendo.
Insistiré: a menudo con unos sufrimientos fuera de medida…
Era un reto, más que un sufrimiento. Han sido retos que nos hemos fijado, retos que otros seguramente no los habrían asumido, y que nosotros hemos asumido. Y nos hemos salido.
¿Podemos empezar a ver una fecha en que el Barça pueda fichar con normalidad?
Con normalidad… Piensa que todos los clubes de la Liga española tienen esta problemática. Son las normas de control económico, que deben existir y que son bastante estrictas. Pero es cuestión de hablar con el Comité de Control Económico y explicarles nuestras propuestas. Nosotros ahora facturaremos 1.100 millones de euros, más de los presupuestados. Eso nos ayudará mucho a tener el fair play necesario para poder fichar. Haciendo los números, estaríamos ya este verano en un fair play de cuatro millones. Los estados intermedios que hemos presentado contemplan más volumen de ingresos y espero que lo tendrán en cuenta en el Comité de Control Económico y que nos den el fair play necesario para fichar sin tensiones.
Pero también quiero dejar claro que no estamos obligados a fichar. Solo ficharemos si la dirección de fútbol nos pide un jugador o dos que puedan reforzar este gran equipo que tenemos, porque pienso que lo que debemos conseguir es que este equipo se vaya consolidando y que no se deshaga. Este equipo es muy competitivo. Tenemos un portero de primer nivel, que es Joan Garcia, Ter Stegen cuando se recupere, tenemos a Szczesny. Tenemos después una columna vertebral muy potente, con jugadores de mucha calidad… Vaya, lo que debemos hacer fundamentalmente es consolidar el equipo que tenemos y, si después debemos reforzarlo, ya nos lo dirá el director deportivo.
Con este gran equipo, ¿cuántos títulos aspira a conseguir esta temporada?
No me hagas decir eso, Vicent. Yo soy muy optimista [ríe] y te diría incluso los que ya no podemos ganar…
¡La Copa del Rey!
Que es como si la hubiéramos ganado después del resultado que hicimos aquí. No remontamos por un pelo. Si llegamos a tener el gol norte, casi seguro que remontamos. Yo soy muy optimista y la verdad es que de momento podemos decir –y es que lo que queremos seguir diciendo, pasado este mes de abril– que somos candidatos a ganar las competiciones en las que participamos.
En un club en el que los seguidores suelen ser tibios en los partidos, hablemos de la Grada de Animación, que siempre ha sido motivo de polémica y tensión. Desde la expulsión de los Boixos Nois hasta la última campaña electoral.
Yo entiendo muy bien la grada, porque desde pequeño…
Porque, si pudiera, ¡iría ahora también!
¡Eso seguro! ¡Lo tengo clarísimo! Si ahora tuviera dieciséis, diecisiete, dieciocho años, sé dónde iría. De hecho, es donde iba cuando tenía esa edad. Entonces lo llamaban “de general”. Por lo tanto, entiendo muy bien lo que es la grada de Can Barça. Y entiendo una grada que comprende el fútbol y una grada que comprende el Barça. He visto gradas de animación de otros estadios que no quiero para nuestro equipo y nuestro club. Son de diferentes tarannás, que hay que respetar, pero hay maneras de animar que a mí me gustan más que otras. Para mí la perfecta o la que es más nuestra es la del día del Atlético de Madrid en la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey. Eso fue un ejemplo de lo que debe ser el gol que ahora decimos 1957, en memoria del año en que se inauguró el nuevo campo. Ese es el modelo de grada que a mí me gusta.

¿Lo improvisó?
Noooo. Lo que hicimos fue hablar con los grupos que querían volver, con una serie de condiciones para que no nos cayeran más multas. Y creo que se portaron muy bien. También es cierto que la dimensión de esos grupos es la que es. Si debemos ir incrementándola, hasta los 1.200 que cabrán tras la portería, lo haremos. Lo haremos y espero que haya una integración natural y aceptada por todos.
Esta gente no paga entrada…
Es cierto. Esta gente no paga asiento. Tenemos una lista de espera que están esperando desde hace muchos años para poder tener uno. Con algunos de ellos les daremos soluciones para que puedan ir al Gol 1957. Ya correrá la lista mientras haya disponibilidades. De hecho, hay más de 5.000 apuntados en esta lista de espera que se convertirán en abonados del Spotify Camp Nou por el incremento del aforo.
Ahora que hablamos de pagar, la cuota de socio y el precio del abono siempre han estado en medio de las disputas electorales. Cada nuevo candidato siempre dice que los mantendrá e incluso que los rebajará…
Gracias a la cuota de los socios que han ido pagando religiosamente desde el principio de los tiempos, el Barça es lo que es. Esto lo debemos tener en cuenta. Gracias a que somos ya 150.000 socios podemos tener estas cuotas. La cuota de socio se mantendrá tal como es, con el incremento del IPC. En cuanto al abono, será el mismo que teníamos en el Spotify Camp Nou antes de irnos, actualizado también con el coste de la vida. Mientras el campo no esté terminado serán los precios que hay ahora. A partir de 2028, que espero que estará terminado, serán los mismos que tenían los abonados con la actualización del coste de la vida.
Me gustaría remarcar un hecho que se debe tener en cuenta. Continuará siendo el abono más barato de los grandes clubes de Europa. Porque, además, nuestro abono incluye todos los partidos de todas las competiciones. El otro día lo discutía con uno de los grandes, que me decía que el suyo era más barato. No, porque el abono de ese club no da derecho de asistencia a todas las competiciones. Esto es importante.
Siempre se ha acusado a la directiva –en algún caso, con grandes polémicas– de aprovecharse de la condición del asiento libre. ¿Cómo seguirán ahora estas condiciones de reventa?
Esto seguirá igual. Podemos hacer ajustes en el asiento libre, pero hay una parte para el club por la gestión que hace, que es ínfima…
Algunos socios siempre han protestado que…
Lo que no aceptamos es que se haga negocio con el asiento. Hay un límite. Tú puedes recuperar el 90 por ciento de lo que pagas. Si no entraríamos…
¿El club se queda un porcentaje abusivo?
El club no se queda un porcentaje abusivo. Se queda una parte por la gestión.
¿Y por qué protestan los socios?
No creo que haya polémica con el asiento libre…
Ha habido mucha en algunos momentos.
En algún momento la ha habido, pero más bien porque había socios que, en momentos puntuales, cuando había un partido que podía generar unos ingresos adicionales, entraban en esta dinámica. Hemos dicho por activa y por pasiva que eso no puede ser. Eso pasó en algunos partidos en los que probablemente el resultado no fue bueno ni por parte de unos ni por parte de otros, porque el resultado final fue que había muchos aficionados del equipo contrario. Me refiero al partido contra el Eintracht en el año 22, que fue la tormenta perfecta. Eran fechas de Semana Santa, los alemanes venían cargados de dinero, tenían fiesta, nosotros nos íbamos de vacaciones… Ese día fue la tormenta perfecta para los que querían sacar provecho, pero no ha vuelto a pasar porque volvieron los del Eintracht y no pasó. Ya adoptamos las medidas tapando las IPs que podían provocar esta situación y creo que hemos resuelto el problema. No quiero que se vuelva a producir nunca más esa situación.
Los casos como los de Fermín y Kika Nazareth, que son jugadores que vienen de fuera de Cataluña, aprenden catalán y lo utilizan, entre los culés son muy celebrados. Hay quienes piden que el club vaya un poco más allá y que recoja en el contrato una cláusula amistosa, si se quiere, que pida a los jugadores que aprendan el catalán, que hagan gestos hacia el idioma. ¿Esto el club se lo plantea o ponerlo en el contrato es una opción que no se contempla?
No. No lo contemplamos. En esto dejamos libertad. Con el entendimiento de que el Barça es una institución catalana, abierta al mundo, que estamos comprometidos con la democracia, con las libertades, con nuestra cultura, con nuestra lengua. El idioma oficial del Barça es el catalán. Eso los jugadores lo saben. Yo también estoy orgulloso de que gente como Fermín, que viene de un pueblo de Andalucía, tenga esta sensibilidad. Kika Nazareth, como dices, una portuguesa que ha llegado aquí y que habla perfectamente el catalán… El otro día se lo decía. Pero no solo son estos jugadores, hay otros que, viendo este ejemplo, también se animan.
El tema de la lengua yo siempre he pensado que es muy sensible y que lo peor que podemos hacer es imponerla. Creo que debes predicar con el ejemplo y debes ir haciendo, pues, para que vean que nuestro idioma existe, que es un idioma hablado o entendido por diez millones de personas, que, además, les puede ser muy útil para su trabajo o a la hora de relacionarse con sus compañeros. Hay jugadores, más jugadores, del primer equipo que están tomando el camino de aprender el catalán. De hecho, lo entienden todos. Tenemos en el equipo muchos jugadores, como Joan Garcia, Cubarsí, Lamine, Marc Bernal, Marc Casadó, Alejandro Balde… hay muchos que lo hablan habitualmente. Yo estoy orgulloso.

Pero no es la lengua del banquillo ni de los entrenamientos.
[Sonríe]. No es la lengua del banquillo. La lengua del banquillo es el inglés.
De acuerdo. Es el inglés.
En el fútbol también debo decir que hay unos estereotipos difíciles de cambiar. Se respeta a todos e intentamos hacernos entender todos.
Esto exactamente beneficia al inglés y al castellano.
Y al catalán, porque también se habla en el vestuario. El catalán también se habla en el vestuario. Nuestra relación entre catalanes es en catalán. Pero, si habla el míster, normalmente lo hace en inglés. [Ríe]. Afortunadamente no lo hace en alemán, porque, si no, tampoco nos entenderíamos. Otros jugadores, sobre todo los latinoamericanos, hablan habitualmente en castellano. Hay jugadores que hablan español y se encuentran a gusto. Es un entorno que no es una torre de Babel, porque nos acabamos entendiendo todos, pero sí que cada uno utiliza la lengua que le es más conveniente. Han venido un Lewandowski o un De Jong, que llevan tiempo aquí y… Por ejemplo, De Jong entiende el catalán, pero se expresa mejor en castellano. Pero, en todo caso, los jugadores respetan el catalán y a mí me gusta porque les pueden hacer entrevistas en catalán y ellos contestan.
¿No se debería ser más exigente con el catalán en la Masia?
Pero es que eso ya lo hacemos.
¿Seguro?
Eso ya lo hacemos.
¿Y cómo es que salen jugadores de la Masia que no lo hablan?
Los jugadores de la Masia lo hablan todos.
¿Seguro?
Sí. Al menos lo entienden todos. Lo que pasa es que, después, que lo utilicen ellos en su vida privada es otra historia. Pero que en la Masia han aprendido el catalán, seguro. Tenemos ejemplos muy claros.
Messi.
¡Lamine! [Reímos].
De acuerdo.
¿Cuándo se anunciará la renovación de Flick? ¿Estamos cerca de saberlo?
Flick… A final de temporada con tranquilidad hablaremos de ello. Él no tiene esa necesidad. Es un hombre muy honesto consigo mismo y muy profesional. Le gusta tener… Yo creo que se la ha ganado, la renovación, pero él prefiere a final de temporada analizar la situación y decidir qué debemos hacer. Si hacemos un año más, ya lo tiene. Si debemos prolongarlo… pero a él le gusta tener un año de margen. No es un hombre que… Yo creo que él tiene la sensación de que, si tuviera muchos años de contrato, alguien podría pensar que se apoya. Y no quiere que eso en ningún caso le pase, porque es un hombre muy honesto consigo mismo, muy profesional. Le gusta estar satisfecho con lo que hace y, no hace falta decirlo, que le sea reconocido.
¿Y se quedarán Rashford y Cancelo?
Eso lo deben decidir Deco, Bojan y compañía, la comisión deportiva, junto con Flick. Rashford está haciendo una buena temporada, está haciendo goles, está haciendo muchas asistencias. Cancelo creo que está jugando extraordinariamente bien. Tiene una calidad incontestable. Bueno, ya lo decidirán ellos.
¿Es usted consciente de que durante este mandato presidencial el Barça celebrará los 130 años?
¡Ah! ¡Uf! Yo conté los 125 y no lo había pensado. El 125 aniversario ha llevado mucha preparación, con un comisionado… Las efemérides se celebran cada 25 años.
Esta también le toca a usted…
Pues, será un año más del Barça y espero que será glorioso [ríe].
Y al 150 ya no estará…
No. [Ríe]. Ya no estaré. Ni seguramente en este mundo.

Quería acabar hablando un poco de política estricta…
¡Ep!
Usted ha comentado antes, al contratar la empresa que ha construido el nuevo Camp Nou, las reservas que le suscitaban las compañías españolas después de lo que ha pasado en Cataluña. ¿Cómo ve ahora el momento actual del país?
Me ocupa el Barça. Me tiene muy ilusionado el hecho de continuar la obra que hemos hecho en Can Barça y, si me permites, no entraré en política. ¿Cómo veo el país? No soy tampoco nadie para dar consejos a los políticos, porque sé que es muy difícil. Es muy difícil todo lo que pasa en el país. Desde una amnistía que está concedida pero no está aplicada, lo cual me parece injusto. Y después están las consecuencias de todo lo que nos ha pasado en un pasado reciente… Me gustaría ver qué lecciones se han aprendido como conclusiones. Qué conclusiones como lección que nos ha dado todo lo que ha pasado. Estoy un poco a la expectativa de ver cómo reacciona la clase política catalanista respecto a todo lo que nos ha sucediendo recientemente. Ahora vendrán unas elecciones municipales, el año 27 y…
Pero ya no le motiva todo eso.
No, no, no. Me motiva el Barça. Absolutamente me motiva el Barça. El Barça, no debemos equivocarnos, para millones y millones de personas es un sentimiento. Y yo creo que mayoritariamente los catalanes, además de un sentimiento, es una manera de promover y defender nuestra lengua, nuestra cultura, nuestros derechos y nuestras libertades. Lo que pasa es que desde el Barça lo que no debemos hacer, creo yo, es política de partidos. El Barça, en todo caso, es política de país, porque es aceptado mundialmente que el Barça es más que un club. Y que, por tanto, tenemos una representatividad de Cataluña muy potente. Y es bonito ver cómo eso es aceptado por culés de todo el mundo. Ya sean culés que vienen de las diferentes partes de España, como de Europa, como del mundo. Que entienden el significado que tiene el Barça. Pero fundamentalmente el Barça es un sentimiento que compartimos millones de personas, dicen que 500 millones de personas, que tenemos unas maneras de pensar seguramente diferentes, pensamos de maneras diferentes, pero que confluyen en este sentimiento tan potente que es el sentimiento barcelonista.
Pero que el Barça continúe siendo más que un club es una anomalía larguísima. Una anomalía nacional. Quiere decir que sustituye a la selección nacional que no tiene Cataluña…
Mmmmmm… Es más que un club. Somos más que un club y nos gusta serlo. A mí como culé y como catalán, me gusta que el Barça sea más que un club. Si es una anomalía o no… El Barça seguiría siendo por historia más que un club, porque eso se ha ido forjando en el transcurso de la historia y no dejaría de serlo. Los culés del Barça seguirían pensando que el Barça es más que un club porque siempre, desde muy temprano, éramos el club de Cataluña y eso ha llevado a que fuéramos más que un club. Yo creo que eso lo tendremos siempre.
Alguna vez se ha cerrado el Camp Nou para hacer cosas que no gustaban a la autoridad y ha habido una Vía Catalana que ha pasado también no hace mucho…
Y un presidente que tuvo que irse, precisamente por eso que dices. El Barça siempre ha latido al ritmo que ha latido el país y en este sentido hemos sido siempre un club vinculado a los derechos y a las libertades de Cataluña, a la promoción y a la defensa de nuestra cultura y de nuestra lengua. Esto continuará siendo así. A pesar de que compartimos este sentimiento con todo el mundo, la mayoría de los catalanes entendemos el Barça como eso.
Yo para terminar quisiera saber qué hará Joan Laporta desde ahora hasta el día 1 de julio, cuando vuelva a ocupar la presidencia.
Mira, estamos preparando el plan estratégico de los próximos cinco años, que ya teníamos bastante avanzado y que pasará por una reforma estatutaria que implantaremos lo más pronto posible. Estamos planificando también todos los objetivos que tenemos para el desarrollo del Spotify Camp Nou, que queremos tener tan acotados como sea posible. Yo procuro estar informando permanentemente de todo lo que pasa en el club. No puedo hacer actos de disposición, ni los hago, ni actos de representación, ni los hago, pero sí que debo estar informado de todo, porque, además, parte del presupuesto de esta temporada también se ha hecho conmigo como presidente y se derivan unas responsabilidades. Lo que hago es ir a los partidos de casa, porque la actual junta directiva, presidida por Rafael Yuste, que lo está haciendo muy bien, nos invita a los partidos, y espero que, si llegan a alguna final, también nos invitará [ríe], porque me gustará ir.
Y ver a Rafael Yuste levantando la Champions.
¡Muy orgulloso y contento! Es íntimo amigo mío.
¿Lo han hecho ya presidente de honor del Luz de Gas?
[Ríe mucho]. Hombre, algunos méritos he hecho, pero de momento no me ha llegado ni la medalla. Es un lugar aquí en el centro de Barcelona para ir a celebrar las cosas muy cómodo y muy divertido. Nos tratan bien.
Veamos si puede volver allí a final de temporada.
¡Me encantaría!
