El Fútbol Club Barcelona ha presentado una carta formal a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) mediante la cual ha mostrado su preocupación y descontento por las últimas actuaciones arbitrales contra el club blaugrana y el criterio de estas. Las polémicas en el último partido de Copa contra el Atlético de Madrid han agotado la paciencia de los culés y han provocado esta queja formal.

Falta de coherencia, contradicciones y errores perjudiciales
La queja de los blaugrana ha sido fundamentada por diferentes puntos. Primero de todo, el Barça ha criticado la falta de coherencia en el criterio disciplinario y las decisiones arbitrales. Los culés han descrito la existencia de decisiones diferentes en jugadas idénticas y han denunciado este problema describiéndolo como «incompatibles con los principios de equidad, igualdad y seguridad jurídica que deben regir la competición».
La segunda parte de esta muestra de disconformidad del Barça ha sido en el criterio de las acciones de las manos. El club ha constatado su desacuerdo con las decisiones en torno a este tipo de acciones, incluidas las que han sido tomadas por los mismos árbitros en diferentes partidos. «Esta falta de uniformidad refuerza la percepción de arbitrariedad y falta de previsibilidad en la aplicación del reglamento«, dice la carta de protesta.
El tercer punto de esta carta ha estado centrado en los errores que han perjudicado al conjunto blaugrana durante toda esta temporada. El club ha dejado constancia de su queja de esta forma: «El FC Barcelona señala la reiteración de errores arbitrales flagrantes a lo largo de la temporada, muchos de ellos determinantes y en perjuicio del club. Esta acumulación afecta directamente a la integridad de la competición y genera una creciente desconfianza».
Para finalizar, el Barça ha cuestionado el estándar de las revisiones del VAR y su aplicación. El punto principal de esta queja ha sido la ausencia de criterio a la hora de enviar al árbitro a revisar las jugadas en el monitor. El club catalán ha transmitido que, a raíz de esta ausencia de un juicio exacto, existe «una percepción de inseguridad y desigualdad en la toma de decisiones».
