En los últimos días, la animación de los partidos de la selección española de fútbol se ha situado en el centro de todas las miradas. Los cánticos islamófobos y racistas durante el partido amistoso contra Egipto en el RCDE Stadium han convertido a La Roja en una vergüenza a ojos de la comunidad internacional. Tanto es así, que la FIFA ha abierto un expediente a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El grupo Barcelona con la Selección está bajo el foco. Según una investigación del diario El Mundo, los cánticos se originaron en la zona que esta agrupación, supuestamente «apolítica», había adquirido hasta 2.000 entradas para «promover los partidos de la selección española en Cataluña».
Barcelona con la Selección es una plataforma compleja. Se definen como un «grupo de jóvenes barceloneses apasionados por la selección española», pero sus funciones son diversas. Sus dos actividades principales han consistido en instalar pantallas gigantes en Barcelona para ver partidos de la selección española y en solicitar la presencia de la Roja en Cataluña. No obstante, en los últimos partidos que la selección española ha jugado en el RCDE Stadium, Barcelona con la Selección también ha hecho la función de grupo de animación. Ha repartido entradas, ha creado una fan zone y hasta ha elaborado cánticos -algunos de ellos catalanófobos- para animar a la selección española. Aunque no conste de manera oficial en su cancionero, el cántico islamófobo «es musulmán quien no salte» se originó en su sector del campo.
El último partido de la selección catalana, en las antípodas de ‘la Roja’
En medio de esta situación, hay quienes se preguntan si este caso también se podría vivir durante un partido de la selección catalana. La realidad demuestra que esto es muy diferente en los partidos de la selección catalana. Y, si bien la catalana solo disputa amistosos, los cánticos islamófobos del RCDE Stadium con la Roja también fueron en un amistoso en el que no había nada en juego, a pesar de lo que podía parecer por el clima violento.

El caso más reciente muestra claramente las diferencias. El último duelo de la selección catalana fue contra Palestina en el Estadi Olímpic Lluís Companys, el 18 de noviembre de 2025. En ese evento, lejos de haber racismo, se vivió un ambiente de hermandad entre los dos equipos y el público de Montjuïc se mostró plenamente respetuoso con el rival. No solo eso. De hecho, durante el partido se hicieron varios cánticos de apoyo al pueblo palestino y de carácter antirracista.
La Gran Companyia Catalana, grada de animación de la selección catalana
Esto se debe, en gran parte, a la Gran Companyia Catalana, la grada de animación de la selección que se organizó en el año 2024 y que dirige los cánticos. Se trata de una unión de varios grupos de animación de clubes catalanes y se define como antifascista, antirracista, catalanista e independentista. Esto la sitúa en las antípodas de Barcelona con la Selección, un grupo teóricamente apolítico pero claramente españolista y desde donde se originaron los cánticos islamófobos.
Los grupos que conforman la Gran Companyia Catalana son Mala Raça (Terrassa), Eskapulats (Europa), Desperdicis (Sant Andreu), Brigada Roja (Manresa), Eixam Groc-i-Negre (Mataró), Cornehools (Cornellà), Rudes Lleida (Lleida), Àngels Caiguts (Manlleu), Troopers (Reus), Penya Sport (Palamós), La Seu Hools (La Seu), Reducte Gris-Grana (Júpiter), Alterats (Nàstic) y Polvorí Nord (Girona). Aunque haya aficiones tan enfrentadas como los Eskapulats del Europa y los Desperdicis del Sant Andreu, los miembros de estos grupos se unen para apoyar a la selección catalana desde un posicionamiento político antifascista y antirracista.

El fútbol popular de Cataluña se ha convertido en un lugar de encuentro de seguidores con ideología de izquierdas que han encontrado un espacio muy diferente del que hay en el deporte de élite y a menudo con postulados anticapitalistas y antiglobalización. Y muchos de los grupos de animación de equipos de pueblos y barrios de Cataluña se definen como “antifascistas”. En este contexto, la creación de la Gran Companyia Catalana estuvo ligada a este posicionamiento, que hace imposible, por ahora, que en un partido de la selección catalana se vivan sucesos como el de La Roja en el RCDE Stadium.

