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Una lleidatana conquista el mundo del judo con sus padres como entrenadores

El judo catalán tiene a su primera campeona del mundo. Ai Tsunoda Roustant ha conquistado la medalla de oro en la categoría de menos de 70 kilos en el Mundial de Bakú, en Azerbaiyán, tras superar a sus rivales en una jornada que ya forma parte de la historia de este deporte en nuestro país. Con solo 24 años, la judoca lleidatana ha logrado el título absoluto después de haber sido campeona mundial cadete y dos veces campeona mundial júnior. Ahora, ha completado una trayectoria que la ha llevado hasta la cima de la categoría sénior.

Sus padres viajan a Japón para seguir entrenándola

Detrás de este éxito hay una historia familiar poco habitual en el deporte de élite. Su padre, Go Tsunoda, es japonés y maestro de judo, mientras que su madre, Céline Roustant, es francesa y también está vinculada a este deporte. Ambos son sus entrenadores y han acompañado su evolución desde pequeña. De hecho, el año en que Ai nació, en 2002, sus padres abrieron el Dojo Lleida, un centro que forma parte de los orígenes deportivos de la campeona.

Ai Tsunoda, en una imatge d'arxiu | Europa Press
Ai Tsunoda, en una imagen de archivo | Europa Press

La vida deportiva de Ai Tsunoda ha hecho que se traslade muy lejos de casa. Desde 2023 estudia artes marciales en la Universidad de Tokai, en Japón, uno de los países de referencia mundial en esta disciplina. Allí ha podido profundizar en el judo en un entorno de alto nivel, pero la distancia no ha roto el vínculo deportivo con sus padres. Go Tsunoda y Céline Roustant viajan regularmente a Japón para seguir trabajando con su hija. La judoca ha reconocido que las correcciones técnicas de sus padres continúan siendo importantes para su progreso, a pesar de que ahora desarrolla gran parte de su carrera al otro lado del mundo.

La venganza deportiva contra la rival que la dejó sin medalla en París

El oro de Bakú tiene, además, un componente deportivo especialmente significativo. En la final, Tsunoda se enfrentó a la austriaca Michaela Polleres, doble medallista olímpica que ya había sido un obstáculo decisivo para la catalana en los Juegos Olímpicos de París 2024. Entonces, Polleres la derrotó en el combate de repesca por el bronce y dejó a la lleidatana a las puertas del podio olímpico. Esta vez, el desenlace ha sido diferente. La final mundial terminó con la descalificación de Polleres tras recibir tres penalizaciones, la tercera por falta de actividad competitiva. Así, Tsunoda ha asegurado el título mundial ante la misma rival que le había impedido conseguir una medalla olímpica dos años antes.

El resultado confirma la progresión de una judoca que ya había destacado en categorías inferiores, pero a quien todavía se le resistía el gran título absoluto. En 2021 y 2022 había ganado los Mundiales júnior, y en 2024 había conseguido el bronce europeo. Ahora ha dado el paso definitivo y se ha convertido en la tercera mujer del Estado español que gana un Mundial sénior de judo, siguiendo los pasos de Miriam Blasco, campeona en 1991, e Isabel Fernández, que lo logró en 1997.

El gran objetivo: llegar a los Juegos de Los Ángeles

El título mundial sitúa a Tsunoda en una posición inmejorable para afrontar el próximo ciclo olímpico. La judoca ya compitió en los Juegos de París 2024, donde terminó en quinta posición, y ahora tiene por delante el reto de llegar a Los Ángeles 2028 con la experiencia de haberse proclamado campeona del mundo. El camino, sin embargo, no termina con el oro de Bakú. Mantenerse a la cabeza de la categoría exigirá continuar progresando en un deporte con una competencia internacional muy elevada. Tsunoda dispone de una base técnica sólida, de un entorno familiar implicado y de la experiencia de entrenarse en Japón, tres elementos que pueden ser determinantes en los próximos años.



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