En abril de 2021 el mundo del fútbol estuvo a punto de vivir una revolución sin precedentes. De repente, los clubes más importantes de Europa anunciaron la creación de una nueva competición, la Superliga, que debía desbancar a la Champions League. La UEFA y los aficionados reaccionaron rápidamente. Los segundos, quejándose y haciendo retroceder a los clubes, y los primeros, reformulando la Copa de Europa. Ante el argumento de la Superliga que decía que los seguidores de los grandes equipos estaban hartos de ver jugar a sus conjuntos contra rivales de bajo nivel, la UEFA apostó por un nuevo formato de Champions en el que se agrupaban todos los clubes en una misma liga general. Ahora, después de dos temporadas con la nueva Champions, ya se puede decir que ha sido todo un acierto.
La última jornada de la fase de liga de la Champions, un éxito total
La última jornada de la fase de liga de la nueva Champions de esta temporada ha sido un éxito total. En los partidos unificados de este miércoles se han vivido nervios y emoción constantes hasta el último momento. De esta manera, ha habido sorpresas mayúsculas, como por ejemplo la caída del Real Madrid hasta la novena posición, lo que provoca que los merengues tengan que disputar los dieciseisavos de final. Florentino Pérez era el gran defensor y líder del proyecto de la Superliga y, irónicamente, una derrota humillante de su equipo ha confirmado que este nuevo formato de la Champions ha acabado con su idea de competición.

Grandes equipos como el Fútbol Club Barcelona, el Inter de Milán, el Manchester City o el París Saint-Germain han tenido el corazón en un puño hasta el final de la jornada para ver qué pasaba con su acceso directo a los octavos de final, algunos con más fortuna y otros con menos. Por la parte baja de la clasificación, ha habido varias sorpresas destacadas y han quedado fuera equipos de la talla del Nápoles, el Olympique de Marsella o el Ajax. En cambio, se han clasificado algunos equipos de aquellos que la Superliga despreciaba, como el Bodo/Glimt, el Karabakh, el Bruges o el Olympiacos. Todo esto confirma que los argumentos de Florentino no se sostenían por ningún lado y que una competición donde se enfrentan clubes gigantes con otros más modestos también puede ser muy emocionante.

