Toni Kroos, centrocampista alemán del Real Madrid, ha sido uno de los protagonistas de la primera semifinal de la Supercopa, disputada contra el Atlético de Madrid en Arabia Saudí. Cada vez que el jugador de Greifswald ha tocado el balón, ha recibido una sonora pitada por parte de los aficionados que había en el estadio. ¿El motivo? Haber sido muy crítico con el régimen saudí. Cuando el joven mediocampista gallego Gabri Veiga fue traspasado este pasado verano al Al-Ahli, un movimiento muy polémico por el potencial de este futbolista, Kroos lo lamentó y aseguró que él no ficharía nunca por un equipo saudí, puesto que es un país donde no se respetan los derechos humanos. También criticó la cantidad de dinero que posee esta liga para incorporar jugadores.
Toni Kroos responde a los pitidos de la afición saudí
Kroos no solo ha sido silbado, sino que en un momento que ha caído al suelo, ha recibido burlas por parte de la afición. Él ha mantenido su postura crítica y, a la hora de celebrar los goles del Real Madrid, el alemán se ha quedado parado, sin querer formar parte de la fiesta. Después del partido, Kroos ha respondido al recibimiento de los seguidores saudíes con un tuit irónico: «¡Ha sido divertido esto de hoy! Una afición increíble». Su publicación ha sido correspondida con más insultos y burlas por parte de los árabes.
Que la Supercopa del estado español se juegue en Arabia Saudí es una contradicción en sí misma. Ahora bien, si a esto añadimos que se trata de un país donde no se garantizan los derechos humanos y donde el machismo y la homofobia son el pan de cada día, la polémica de llevar esta competición a un lugar como este es todavía superior. Los equipos juegan sin decir nada, incluso clubes como el Barça, que en sus estatutos figuran unos valores que no tienen nada que ver con los saudíes. El gesto de Kroos, por mucho que sea pequeño y simbólico, es de agradecer en un contexto como este.


