Los aficionados del Fútbol Club Barcelona se han acostumbrado a algo que, día tras día, supera lo extraordinario, y son las actuaciones de Lamine Yamal. De alguna manera, y de la misma forma que ocurrió en su momento con Leo Messi, los culés han normalizado los partidos extraordinarios del astro de Rocafonda. Y, de repente, llega un partido como el enfrentamiento de UEFA Champions League contra el Copenhague que recuerda al mundo, nuevamente, que Lamine Yamal no tiene nada de normal. Con solo dieciocho años, el joven delantero catalán ha vuelto a firmar una actuación escandalosa, ha asumido el peso del equipo y ha conducido al Barça a la victoria.
El partidazo de Lamine Yamal contra el Copenhague
En la primera mitad, Lamine Yamal ha sido el único jugador rescatable de un Barça que ha jugado con demasiada prisa. Tras haber encajado un gol temprano de los daneses de manera inesperada, y con un mediocampo de circunstancias sin Pedri González, ni Frenkie de Jong, los blaugranas han intentado buscar el empate desesperadamente. Y, para hacerlo, la única solución que han encontrado los jugadores de Hansi Flick ha sido enviar balones a Lamine Yamal. El delantero de Rocafonda ha hecho todo lo que ha podido, pero él solo ha sido incapaz de marcar el gol de la tranquilidad para los culés.

En la segunda mitad, Flick hizo las correcciones necesarias para dotar al equipo de orden en el mediocampo, lo que permitió que el Barça jugara más centrado y que Lamine Yamal estuviera más liberado. Esto hizo que el joven delantero de Rocafonda brillara aún más. De sus botas, vinieron los tres primeros goles del Barça, los más importantes. El primero fue un regalo para Robert Lewandowski, un pase de la muerte imposible de fallar. El segundo fue del propio Lamine, quien, con fortuna, envió al fondo de la red un disparo que rebotó contra un rival y se envenenó. Finalmente, el tercero, fue de penalti, obra de Raphinha. La pena máxima, sin embargo, la provocó Lewandowski tras una nueva asistencia de Lamine. Y así, nuevamente, el de Rocafonda volvió a hacer una exhibición tan normal como extraordinaria a la vez.

