El Fútbol Club Barcelona disputó este sábado el segundo partido en el Spotify Camp Nou desde el regreso de la semana pasada. El conjunto blaugrana tenía un rival a priori accesible, el Alavés, en la decimocuarta jornada de Liga. Era un escenario propicio para comenzar a recuperar sensaciones tras la mala imagen del equipo en la Champions contra el Chelsea en Stamford Bridge y eso es lo que ha ocurrido. Aunque el Barça tampoco ha realizado un partido brillante, sí ha vuelto a hacer esas cosas necesarias para volver al camino de la victoria. Raphinha fue titular, Pedri González tuvo minutos y Dani Olmo se reivindicó con un doblete (3-1).
La crónica del Barça-Alavés (3-1)
Después de Stamford Bridge, había muchas expectativas para ver cómo saldría el Barça en este partido. Además, con las bajas de última hora de Ronald Aruajo y Frenkie de Jong, Flick apostó por una alineación peculiar, con Marc Bernal y Marc Casadó en el centro del campo, Gerard Martín como central, pero, eso sí, con el tridente Lamine Yamal-Lewandowski-Raphinha en ataque. Quizás por la mala hora (16:15 h) o quizás por la resaca del Chelsea, el inicio del Barça dejó a todos congelados, con un gol inesperado del Alavés justo al comenzar, a la salida de un córner, cuando Pablo Ibáñez aprovechó un lío en el interior del área para adelantarse.
Flick, sin embargo, en la rueda de prensa posterior a la derrota en la Champions aseguró que el equipo estaba bien, que era optimista y que el descalabro en Londres había sido solo un accidente. El técnico alemán suele tener razón y así ha sido. El Barça no se puso nervioso e hizo el partido que tenía que hacer, independientemente del primer gol del Alavés. Raphinha recordó a los culés que lo habían echado mucho de menos durante todo este tiempo de lesión, ya que con sus desmarques al espacio dio aire constantemente al Barça, algo que no había pasado hasta ahora. Así, en una de estas, el delantero brasileño recibió el balón, lo sirvió al interior del área y apareció Lamine Yamal desde la segunda línea para rematar al fondo de la portería y empatar el partido.
Después del gol, el Barça continuó dominando, sin ser un vendaval ofensivo, pero con un goteo de llegadas que hacía pensar que el segundo acabaría cayendo. Siempre con Raphinha como referente, el conjunto blaugrana se fue acercando a la portería de Antonio Sivera y, finalmente, llegó el gol. En un nuevo desmarque del brasileño, hizo una pasada atrás perfecta para Dani Olmo, que solo tuvo que poner la bota para certificar la remontada del conjunto culé.
Aún así, el Alavés también tuvo algo que decir. El Barça, en defensa, estuvo errático en algunos tramos y, aunque Gerard Martín y Eric Garcia estuvieron imperiales, los vascos tuvieron alguna llegada peligrosa. Destaca, sobre todo, un centro al palo largo que la afición del Alavés ya estaba celebrando, porque el remate parecía gol seguro, pero Joan Garcia puso una mano imposible para evitar el gol con una parada descomunal. Por parte del Barça, antes del descanso tuvo una ocasión clarísima para hacer el tercero. Lamine Yamal, en un mano a mano con Sivera, logró driblar al portero, pero su remate impactó contra el palo y se fue fuera. Se gustó demasiado.

En la segunda mitad, el Barça tuvo el mismo dominio del balón, quizás más y todo, pero, si en la primera parte tampoco estuvo instalado todo el tiempo en el área rival, en esta le costó mucho más generar ocasiones de gol. Tras un tramo soporífero, Flick animó el partido dando entrada a Pedri González. Si el Barça había echado de menos a Raphinha durante las últimas semanas, al canario aún más. Desde el mismo momento en que pisó el césped del Camp Nou, el juego del conjunto blaugrana adquirió un ritmo diferente. Fue mucho más fluido y cada vez que Pedri tocaba la pelota, pasaban cosas interesantes. Así, Dani Olmo tuvo la oportunidad de sentenciar el duelo con un remate a bocajarro, pero desaprovechó la ocasión.
Después de ser poco preciso en los últimos pases y poco eficaz de cara a portería, al Barça le tocó sufrir ligeramente en el tramo final del partido. Joan Garcia volvió a hacerse gigante para detener un mano a mano a Jon Guridi que podría haber supuesto el empate, si bien la acción acabó invalidada por fuera de juego de todas formas. Una vez el Barça vio el peligro, fue inteligente e intentó tener más la pelota. Con el Alavés totalmente lanzado al ataque, el conjunto blaugrana encontró un espacio en los últimos compases del duelo y Dani Olmo, esta vez sí, sentenció el enfrentamiento a pase de Lamine Yamal. Buenas sensaciones, victoria y presión al Real Madrid. El Barça dormirá líder de la Liga.




