El Futbol Club Barcelona se ha impuesto en el derbi contra el Reial Club Deportiu Espanyol en un partido trepidante desde el primer hasta el último minuto. Los blanquiazules han hecho un partido sensacional, aprovechando al máximo sus armas para dañar los puntos débiles del Barça, pero se han encontrado frente a un viejo conocido que les ha hecho la noche imposible: Joan Garcia. Aunque la afición perica ha intentado convertir el estadio en un infierno para el portero catalán, el de Sallent ha hecho una actuación memorable para mantener la portería a cero. Marko Dmitrovic, por su parte, también ha estado a punto de amargar la noche a los delanteros del Barça, pero, al final del duelo, Dani Olmo y Robert Lewandowski han tumbado el muro serbio y han dado los tres puntos a los blaugranas (0-2) que son aún más líderes de la Liga.
La crónica del Espanyol-Barça (0-2)
El RCDE Stadium ha empujado a su equipo desde el minuto -1 y los pericos han saltado al césped con toda la motivación del mundo. Joan Garcia y Lamine Yamal han sido las víctimas preferidas de la afición blanquiazul, en un inicio de partido donde la sensación era que lo más importante estaba ocurriendo en la grada. Quizás por eso, los jugadores de ambos equipos estaban más bien desconectados del balón y durante muchos minutos no ha habido ningún dominador claro, ni ninguna ocasión de gol. Este escenario, en todo caso, beneficiaba más al Espanyol, que no se veía especialmente superado por el conjunto blaugrana, con Raphinha como mediapunta, Marcus Rashford en el extremo y Ferran Torres de delantero centro, sin crear ningún peligro.
De hecho, la primera llegada más o menos peligrosa ha sido de los pericos, con un mano a mano de Roberto Fernández con Joan Garcia. El portero catalán, a pesar de la presión ambiental, no se ha puesto nervioso y ha detenido sin problemas el remate centrado del delantero rival, compañero de equipo hasta hace poco, como preludio del recital que estaba por venir. En el rebote, el mismo Joan Garcia ha empujado a Gerard Martín para que evitara la réplica del conjunto blanquiazul en la misma acción. Más allá de eso, el cronómetro corría con la sensación de que ambos equipos estaban muy lejos de crear peligro real, pero con el Espanyol más atento para buscar la sorpresa al contragolpe.
Por parte blaugrana, las pocas llegadas que ha habido han sido por la banda de Lamine Yamal. El delantero catalán, muy activo, ha intentado un gol de fantasía con una ruleta sobre Pere Milla al lateral del área -devolviéndole así las amenazas de pisotón de la previa- y su disparo ha rozado el poste de la portería defendida por Marko Dmitrovic. Mientras tanto, el Espanyol continuaba buscando alguna opción a la contra. En una de estas, Pere Milla ha tenido una ocasión clarísima con un remate de cabeza a bocajarro que Joan Garcia ha detenido con una intervención espectacular que ha silenciado el RCDE Stadium. Y así, y después de un choque de cabezas muy aparatoso entre Eric Garcia y Leandro Cabrera que se ha resuelto favorablemente para ambos, se ha llegado al descanso, con poco fútbol y sin cambios en el marcador.

Si la primera mitad fue más para el Espanyol, con las ocasiones más claras y, sobre todo, impidiendo que el Barça hiciera su juego, en la reanudación fue diferente. Flick hizo un cambio tan necesario como acertado: sentó a Rashford, pasó a Raphinha al extremo y entró Fermín López como mediapunta. De inmediato, los blaugranas se encontraron mucho más cómodos y, con un Lamine que continuaba inspirado, llegaron las primeras ocasiones de gol. Frenkie de Jong, tras un pase del de Rocafonda, tuvo una clarísima, pero fue incapaz de rematar a bocajarro un gol cantado. En un córner posterior, Jules Kounde rozó el gol con un remate de cabeza que Dmitrovic detuvo haciendo gala de buenos reflejos.
Aun así, el Espanyol no se arrugó y continuó buscando cada resquicio que dejaba el Barça para intentar enviar el balón al fondo de la red. A Pere Milla se le hizo de noche en un contraataque clarísimo y una jugada de gol quedó desaprovechada de esta manera. Después, sin embargo, los pericos tuvieron la más clara con un uno contra uno de Roberto, absolutamente solo ante Joan Garcia, que el portero catalán frustró de manera majestuosa, poniendo una mano imposible al balón para impedir el disparo del delantero andaluz. En una acción posterior, Joan Garcia volvió a ser providencial con una parada al palo corto. Los aficionados pericos hicieron todo lo posible para convertir el RCDE Stadium en un infierno para su exportero, pero de poco les sirvió frente a uno de los mejores porteros del mundo, por no decir el mejor ahora mismo.
El Barça continuaba con muchas dificultades para encontrar la manera de imponer su juego. El medio del campo no dominaba, con un De Jong extremadamente errático. Flick revolucionó el once con la entrada de Pedri González, Dani Olmo y Robert Lewandowski y, gracias a eso, los blaugranas tuvieron alguna aproximación a la portería rival. En una de estas, los culés sacaron un córner que estuvo a punto de acabar en gol. Eric Garcia, cuando parecía que solo tenía que empujar el balón al fondo de la red para celebrar el primero, se encontró con un Dmitrovic que saltó como un gato para mantener la portería a cero.
Ya no había ninguna duda: era el derbi de los porteros. Joan Garcia lo certificó justo después, con una nueva intervención descomunal, esta vez a un disparo con rosca de Carlos Romero que se estaba envenenando entre los tres palos y que detuvo con una mano que parecía imposible que llegara hasta allí. El partido llegaba a su recta final y todo parecía indicar que ningún equipo sería capaz de perforar la portería rival. Esto cambió de repente en la acción menos esperada, en un contraataque muy bien ejecutado por Fermín, que sirvió un pase para Dani Olmo en la frontal del área y el egarense batió, por fin, a Dmitrovic, con una vaselina sensacional al primer toque.
El gol de Dani Olmo, que jugó en las categorías inferiores del Espanyol cuando era muy pequeño, silenció el RCDE Stadium. La frustración se apoderó de una afición que vio cómo su equipo recibía un castigo durísimo y muy cruel en la recta final de un enfrentamiento donde lo había hecho todo para ganar y su exportero lo impidió una y otra vez. Ya casi en el tiempo añadido, Fermín, que demostró ser un cambio totalmente acertado por parte de Flick, lo volvió a hacer a la perfección para asistir a Lewandowski en el gol que condenó a los pericos. En la celebración, hubo lanzamiento de objetos a los jugadores del Barça, pero la tensión no escaló más. De esta manera, los culés se llevaron un derbi muy disputado, con más efectividad que fútbol, y se hacen fuertes al frente de la clasificación de la Liga.




